Los paraguas

 


COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LOS PARAGUAS


FICHA TÉCNICA

  • Título: Los paraguas
  • Autor: Pierre-Auguste Renoir
  • Cronología: 1881-1886
  • Estilo: impresionismo
  • Técnica: óleo sobre lienzo
  • Ubicación: The National Gallery, Londres.


COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO 

Pierre-Auguste Renoir nació en 1841, su formación en el mundo del arte comenzó al entrar como aprendiz de pintor en el obrador de los Levy, donde pasaría cuatro años aprendiendo a decorar tazas, platos, lámparas... Tras la quiebra de este taller, entraría en el de Charles Gleyre, lugar en el que conocería a Monet, Sisley y Bazille, más interesados en la pintura de Delacroix o Manet que la oficial.  

Renoir solía acudir al bosque de Fontainebleau para pintar al natural, y sería allí donde conocería al gran paisajista Virgile Narcisse Diaz y al famoso Coubert, quien le influenciaría en el uso de la espátula y una pasta más espesa. Años más tarde, en 1862 es aceptado en la Escuela de Bellas Artes de París, notándose en sus primeras obras la influencia de Corot y Coubert así como de Manet. 


En La Grenouillère, un establecimiento público de baños con un gran merendero a orillas del Sena, nació en 1869 el impresionismo sitio frecuentado por Renoir. Una de sus mayores obsesiones al comienzo de su andadura en el mundo de la pintura era formar parte del Salón donde exponían los artistas y se daban a conocer. Este propósito llegó a conseguirlo en los años 1864, 1865, 1868 y 1869 y fue rechazado en 1866 y 1867. 


En la vida de Renoir tuvo mucho peso la amistad que trabó con Monet, ya que solían trabajar juntos y tenían estilos tan parecidos que a veces costaba diferenciar si una obra pertenecía a uno u otro, como ocurrió en 1913 con el cuadro titulado Estanque con patos. 


Las obras de Renoir en un primer momento están llenas de color, expresando la alegría de pintar y de vivir, otorgándole esto cierta reputación a pesar de la mala fama que tenía por aquel entonces el impresionismo por no ser entendido por un gran sector. 


El público burgués será mayoritariamente su clientela y esto provocaría una ruptura con el grupo de impresionistas ya que le reprochaban haberse adaptado al gusto de esa sociedad. Solo con el pintor Monet seguirá manteniendo la amistad. 


No todo fue alegría y felicidad en su vida y sus obras pues pasó por un periodo de crisis depresivas, un periodo lleno de dudas, ni los viajes a la Riviera francesa ni sus estancias en casa de Cezanne consiguen acabar con ese estado de ánimo que lo llevará a destruir trabajos que había realizado y con los que no se sentía satisfecho. Durante ese periodo se vuelve hacia los pintores de la Antigüedad y se deja influenciar por el arte japonés que tan de moda estaba, sus colores como su estado de ánimo se vuelven color plomo. Será el conocido como estilo agrio o ácido. Nada de lo que pintaba le satisfacía, llegando al punto de no querer ver expuesta su obra. Este estilo acabará en torno a 1890 para dar comienzo a otro más amable el llamado estilo nacarado. 


Su pincel en esa etapa se vuelve más suave, su luz es más dulce, sus colores claros, sus modelos inmersas en un ambiente idílico muy al estilo del siglo XVIII que tanto admiró en su momento, Watteu, Boucher y su hermoso lienzo Diana saliendo del baño del que llegó a decir nuestro artista: “Fue el primer cuadro que me impresionó y toda la vida he seguido queriéndolo, como uno quiere a su primer amor”. 


A finales de siglo, su éxito traspasa fronteras, expone en EEUU, Alemania, Rusia…, le conceden la Legión de Honor en 1890 y el Salón de Otoño de 1904 le dedica una sala con 35 lienzos. Vive la gloria, pero también el dolor de no poder pintar debido al reuma, con sus dedos retorcidos intenta atrapar los pinceles y no puede, aun así, seguirá mostrando en sus lienzos la frescura de la juventud que él ya no disfrutaba. 


Fallecería el 2 de diciembre de 1919. 
 


ANÁLISIS DE LA OBRA 


Una bulliciosa escena cotidiana de una gran ciudad, pero no es ese el verdadero tema del cuadro, el tema es la incomunicación que se produce en esa gran ciudad, una ciudad en plena transformación. Las verdaderas protagonistas son la joven de la cesta y la niña del aro, la primera ajena a los requerimientos del caballero que la aborda, la segunda ignorando a su hermana y su madre, ambas nos miran haciéndonos cómplices de la escena que ocurre alrededor de ellas y que parece traerles sin cuidado, en ese primer plano el tiempo parece haberse detenido no así en el segundo que ha comenzado a llover. 


La joven del cesto esta retratada como si de una escultura clásica se tratara, la dignidad que le otorga Renoir viene realzada por su expresión ausente ante su admirador. Además, esta figura se opone a la elegante dama burguesa de ojos bajos, representando así dos clases sociales totalmente diferentes, dos mundos opuestos. 


El lienzo parece haber sido pintado en dos periodos diferentes, la parte derecha es tratada con pinceladas pequeñas discontinuas, los rasgos de los personajes parecen sugeridos, esta parte se llevaría a cabo entre 1881-1882. Sin embargo, la joven de la cesta en la parte izquierda está perfilada nítidamente, se fecharía hacia 1883 y 1886 como muy tarde, esta joven anuncia el periodo agrio. Parece que la joven iba en un principio ataviada con un rico vestido y tocada con un sombrero de plumas.  


También sabemos que el cuadro fue pintado en diferentes periodos por el análisis técnico de los pigmentos, pues el azul cobalto que usa en la zona de la derecha es un pigmento utilizado hasta principios de la década de los 80, sin embargo, en la zona de la izquierda usó el azul ultramarino que incorporó a sus trabajos después de los 80. 


Respecto a las figuras y los paraguas, en el segundo caso el tratamiento geométrico que da a estos puede estar influenciado por las obras de Cezanne, en el primer caso, la disposición de las figuras en diferentes planos paralelos respondería a su interés por la fotografía. 


También podemos ver la influencia del arte japonés, corriente que hacía furor en los medios artísticos parisinos sobre todo la pintura de Hokusai y sus escenas de lluvia. 


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