Sonrisa elegante, Sesión 1

 


Sonrisa elegante, Sesión 1


Ejercicio terminado

¿Te acuerdas de cuando pintamos el ojo de Mme. Moitessier? (Lo tienes por aquí.) Esta vez nos dedicaremos a la boca. Es lo más complicado de pintar, sin duda, y lo que más pedís que os explique.

Ingres, Antonia Duvaucey de Nittis, 1807


No vamos a seguir con el rostro de Mme. Moitessier pues no nos sirve de mucho en esta ocasión. Elegí este retrato, también de Ingres, el de Antonia Duvaucey de Nittis (1807): una chica joven, sin arrugas, y con una media sonrisa, muy elegante (e irónica). Es uno de los primeros retratos que pinta Ingres en su estancia en Roma; hoy se encuentra en el Musée Condé, en Chantilly. Te propongo pintar sólo su rostro para no complicarnos; nos centraremos en su boca.

Fragmento del cuadro que vamos a copiar


Como te decía en aquella oportunidad, para practicar conviene que hagas tu autorretrato. Yo te voy a ir indicando los pasos a partir de esta obra de Ingres: puedes copiarla, pero lo ideal es que pintes lo que tienes más a mano y conoces muy bien, o sea, tú mismo.

Antes de ponernos a dibujar, vamos a analizar este retrato: está sentada en un sillón, medio de lado, y su mirada se dirige a nosotros de manera frontal. Su rostro es totalmente simétrico, con lo cual nos facilita mucho las cosas. Lo más difícil en el retrato es captar el gesto y la actitud del personaje y esto se da con la mirada y la boca, las 2 simultáneamente (además de la actitud corporal, si es un retrato de cuerpo entero). Por eso hay que trabajar siempre pensando en el conjunto, para que no te quede como una caricatura.  

Y por supuesto, en el retrato no hay líneas marcadas. La regla de oro siempre es difuminar, difuminar y difuminar.

El primer paso es dibujar someramente los elementos fundamentales. Observemos la estructura. Tenemos un eje central que va desde la raya del peinado, pasando por la nariz hasta el mentón. Luego tenemos 3 franjas horizontales que ocupan la frente, la zona de los ojos y nariz y, por último, la boca y el mentón. Las líneas que delimitan estas zonas pasan por encima de las cejas y por debajo de la nariz. Las 3 franjas suelen ser del mismo alto en un retrato proporcionado y armónico, pero, ya sabes, puedes encontrar personas con frente más ancha, nariz más larga, etc.



Seguidamente, construimos un triángulo invertido cuyo vértice está fijado en el mentón. Los otros 2 ángulos están ubicados en el extremo exterior de cada ceja, pasando por el rabillo de cada ojo. Estas líneas nos sirven para determinar los límites de la boca y el tamaño de los ojos. Dibuja la nariz con un solo trazo con la línea superior de las cejas. Una vez que tienes esto puedes marcar dónde van los ojos. La separación entre uno y otro es igual a la medida de un ojo. Las orejas deben de estar dentro de la franja horizontal central.

Esto mismo lo puedes aplicar en cualquier retrato, aunque debes considerar las proporciones que correspondan en cada caso.

Ya podemos empezar a pintar. Estoy trabajando sobre papel texturado para óleo, imprimado con Gesso. Puedes empezar a pintar con trementina y luego seguir con médium o aceite de linaza. Aunque no hay ningún impedimento técnico, no te recomiendo pintar todo el cuadro con trementina: la capa de pintura te quedaría sin cuerpo, demasiado aguado, y sin el brillo y suavidad que buscamos para representar a este tipo de piel joven. Usaremos pinceles planos sintéticos y agregaremos algún pincel de punta fina para los detalles. Tienen que ser pinceles de pelo suave.

Esta vez usaremos los siguientes colores: blanco de titanio (o mejor, de zinc), ocre amarillo, rojo de cadmio medio, tierra Siena tostada, sombra tostada, sombra natural, verde esmeralda y carmín.

¡Manos a la obra! Como primer paso tenemos que cubrir el soporte y fijar las zonas de color. Comenzamos primero por el fondo. No tiene demasiadas complicaciones: aplicamos de manera uniforme una mezcla de tierra sombra tostada, negro y rojo. Luego seguimos con el sillón, con rojo, ocre y tierra sombra tostada.



Ya podemos trabajar en el rostro de Antonia. Comenzamos por el peinado: lleva una diadema en negro, que casi ni se distingue del fondo. El pelo lo pintaremos con tierra sombra tostada y negro, aplicando la pincelada en la dirección del pelo. La raya del peinado la representaremos después. Con negro marcamos la parte del vestido que se ve en la porción de nuestra copia.

Tenemos que encontrar el tono medio de la piel, o sea, ni el más claro ni el más oscuro. Para ello preparamos una mezcla de ocre, tierra Siena tostada y un poco de verde esmeralda (te lo expliqué aquí, a cuento del ojo de Mme. Moitessier). Aplicamos esta mezcla por el rostro y por el cuello, sin perder el dibujo de base. La dirección de la pincelada en el cuello debe ser horizontal. La cuenca de los ojos la pintamos con tierra Siena tostada; los ojos, por ahora, con un gris claro. La boca, también con tierra Siena tostada. Y lo mismo: marcamos con este color la sombra de la nariz.

El collar lo dejaremos para el final.

Recuerda siempre: un retrato se pinta por etapas equilibradas, todo a la vez. No cometas el error de pintar una parte hasta el último detalle y dejar el resto para después. En cada etapa todas las zonas del rostro deben estar en el mismo nivel de ejecución. Si estás pintando un retrato de cuerpo entero, el rostro se deja para el final.

Creo que será mejor que lo dejemos aquí por esta vez. ¡Practica frente al espejo!

 Nos vemos en la próxima sesión.

¡No te olvides de limpiar la paleta y los pinceles!

Hoy aprendiste:

- a dibujar un rostro femenino en posición frontal,

- a preparar el tono de la piel

- y a trabajar en etapas equilibradas.

 

Bibliografía

DOERNER, Max: Malmaterial und seine Verwendung im Bilde, 1985

GRIMME, K.H. Ingres, 2007

MAYER, Ralph: The artist’s handbook of materials and techniques, 1991

©2022 Cristina del Rosso

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario