Pintoras que cambiaron el rumbo de la historia del arte


A día de hoy está bastante claro que la mujer ha tenido un papel muy importante en la historia del arte. Sin embargo, esto no siempre fue así y muchas pintoras famosas actualmente, en su momento no recibieron el reconocimiento que merecían por su manera de trabajar.

El mundo de las artes siempre ha puesto históricamente al hombre por encima de la mujer, independientemente de la valía artística en sí, lo cual ha hecho que muchas pintoras se quedasen en el camino, por no poder ni siquiera recibir encargos con los que ganarse la vida de forma digna.

No obstante, a lo largo de la historia ha habido algunos casos dignos de reseñar en los que ni siquiera un pensamiento societario arcaico pudo impedir que el talento de ciertas mujeres les diese para dedicarse al mundo de la pintura. 

Aunque esta tendencia se aprecia sobre todo a partir del siglo XX, cuando ya son muchas las mujeres (no solo pintoras sino artistas en general) que se consolidan en el mercado artístico, sí que hay casos anteriores que seguro sirvieron de ejemplo e inspiración a muchas generaciones de pintoras posteriores. 

Sofonisba Anguissola

Ejemplos para la posteridad ha habido muchos, pero tal vez el primero que toda fuente deba citar sea el de Sofonisba Anguissola, la que fue la primera gran pintora que nos dio el renacimiento y la mujer que abrió puertas a muchas de las que vinieron después.

Sofonisba tuvo una carrera larga y próspera, que se dividió entre la segunda mitad del siglo XVI y el primer cuarto del siglo XVII. De familia noble, fue la mayor de un total de 7 hermanos, y hasta 4 de sus hermanas se dedicaron también al mundo de la pintura, aunque con muchísimo menos impacto que ella.

Viajó a Roma para perfeccionar su talento, lugar en el que conoció nada más y nada menos que a Miguel Ángel, quien pudo dar buena cuenta de la valía que tenía como artista. Sin embargo, como tantas y tantas mujeres, no pudo tener una formación completa porque por su género se le prohibía expresamente estudiar determinadas materias, como por ejemplo anatomía, algo que los hombres sí podían hacer.

Aún así fue una de las pintoras más reputadas y conocidas de su tiempo, como denota el hecho de que incluso Giorgio Vasari escribiese de ella, diciendo que mostraba mayor aplicación que cualquier otra fémnina artista de su época.

Clara Peeters

Contemporánea a Sofonisba fue Clara Peeters, pintora de origen flamenco que también logró pasar a la posteridad, en su caso por su aportación al género de los bodegones que tanto éxito tenía en los Países Bajos.

Su biografía es bastante desconocida, de hecho ni siquiera se conocen con exactitud sus fechas vitales, aunque debió fallecer en la década de 1620 con casi total seguridad. Es bastante probable también que se criará en una familia con experiencia en el ámbito artístico, ya que no se conoce que se formara con ninguno de los pintores potentes de su tiempo.

Lo que sí podemos asegurar es que se especializó en el bodegón, llevando estas particulares escenas a unos límites de detalle desconocidos hasta ese momento. Peeters era tremendamente meticulosa en todas sus obras, valía que le sirvió, cuatro siglos después, para ser en 2016 la primera mujer que protagonizaba íntegramente una exposición en uno de los museos más importantes del mundo, el Museo del Prado.

Artemisia Gentileschi

Artemisia Gentileschi fue una artista italiana que labró su carrera artística en el siglo XVII, es decir, en pleno barroco. Hija del también pintor Orazio Gentileschi, en el taller de su padre recibió las primeras nociones del noble arte de la pintura, que harían que pronto desbordase un talento innato.

La historia de Artemisia está llena de dificultades, empezando por una terrible violación que sufrió a la temprana edad de 18 años, algo que sin duda le marcó y quedó reflejado en su propia obra. 

Sin embargo y a pesar de las piedras en el camino, no son pocos los hitos que acompañan su nombre. Fue la primera mujer en hacerse miembro de la Accademia di Arte del Disegno de Florencia y trabajó para importantes mecenas de toda Europa, incluyendo como no podía ser de otra manera a los Médici.

Aunque con todo eso, el gran legado que nos dejó Artemisia fue, sin ningún género de dudas, ese arte valiente y feminista capaz de enfrentarse sin temor a una sociedad a la que la propia artista adelantó en pensamiento. Porque Artemisia fue, por encima de todas las cosas, una adelantada a su tiempo en todos los sentidos. 

Después de las Anguissola, Peeters y Gentileschi llegarían O’Keeffe, Remedios Varo, Frida Kahlo y muchas más, para tumbar definitivamente la puerta del arte para la mujer. Lo que sí es cierto es que pocas mujeres se encontraron con las dificultades que tuvieron las tres protagonistas de nuestro post, algo que sin duda hace mucho más admirable todo lo que consiguieron.


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