El desayuno, Sesión 1

 



El desayuno, Sesión 1

Ejercicio terminado


¿Qué tal va tu día? Me dan unas ganas de un café con leche… ¿A ti no?

Después de la pausa del verano, retomamos nuestras clases de pintura con este ejercicio. Esta vez te quiero enseñar a pintar con veladuras a partir de una grisalla.

Las veladuras las vimos en nuestra clase de “Manos que dicen mucho” (pincha aquí por si te lo perdiste). En esa ocasión acudimos a ellas para suavizar el trabajo tosco y darle apariencia de suavidad a esa mano. La técnica es la misma, aunque en esta oportunidad te voy a enseñar a completar el cuadro con estas capas transparentes.

¿Qué es una grisalla? Se trata de pintar sólo en valores, es decir, en blanco, negro y gris. (Sobre el concepto de “valorización”, puedes ver este artículo anterior.) Nuestro modelo se vería de esta manera:


Imagen del modelo en blanco y negro


Vamos a usar por ahora blanco de titanio y negro marfil, aunque luego añadiremos ocre amarillo, amarillo limón, tierra sombra tostada,  azul ultramar y carmín. Como diluyentes necesitarás médium o aceite de linaza.

Como siempre, estoy trabajando sobre un bloc de papel para óleo texturado. Lo he imprimado previamente con Gesso.

Primero tenemos que dibujar nuestro objeto. Te voy a ir explicando paso a paso cómo hacerlo cuando tienes objetos curvos en perspectiva.

Debemos pensar dónde vamos a ubicar nuestra taza. Puedes usar lápiz no demasiado blando, para que no deje marcas o bien, carboncillo (que es lo ideal; siempre hay que sacar el excedente de polvo para que no te ensucie los colores). El plato de la taza es una elipse no demasiado pronunciada. Para ello, tenemos que dibujar un rectángulo cuyos lados coincidan con el punto de fuga de nuestro modelo. Traza las diagonales y luego la horizontal y vertical de ese rectángulo. Los puntos de intersección de estas líneas con los lados del rectángulo te servirán como referencia para dibujar las líneas curvas del plato.



Para la taza: la base debe coincidir con el centro del plato. La elipse de la base se debe insertar en un rectángulo más pequeño, coherente también con el punto de fuga. En este caso, lo hice sin líneas guías, a mano alzada (si no te resulta de esta manera y quieres ir a lo seguro, te lo expliqué en la lección de “Brillos y reflejos”).  Teniendo como referencia que la parte posterior de la abertura sigue la línea del plato, ya tenemos la altura de la taza. Sólo hay que alargar las líneas verticales que corresponden a los lados. La abertura la puedes copiar según tu modelo.



Éste es el dibujo inicial. Ya sabes que con el óleo podemos ir corrigiendo sobre la marcha. Antes de ponernos a pintar, borramos las líneas que nos sobran y, de paso, quitamos un poco de excedente de lápiz con la goma (y más, si es carboncillo; en este caso, con un paño, suavemente).

En la paleta colocamos por ahora sólo blanco y negro. Primero trabajamos el fondo. Tenemos que lograr un gris en la paleta que se acerque lo más posible al de nuestro modelo. Lo aplicamos con un pincel ancho, cubriendo muy bien el soporte. Conviene pasarse un poco de los bordes de la taza, para que se inserte en el entorno.



Ahora nos toca pintar nuestra taza. Comenzamos por el plato. Fíjate que no es un blanco puro. Toca entonces preparar en la paleta un gris bien claro.



En la parte exterior de la taza verás que hay zonas de sombras y luces. Esto lo logramos preparando distintos tonos de grises. Recuerda que en objetos de superficie curva siempre conviene aplicar la pincelada de manera transversal al eje del objeto, o sea, en nuestro caso, de manera horizontal. Luego seguimos con la parte interior de la taza y su contenido. Fíjate en la sombra más oscura que el borde de la taza proyecta sobre el café con leche. Seguimos con la cucharilla (con negro  puro y blanco) y luego con el asa, siempre respetando la valorización. Y nos queda pintar las sombras: la sombra de la taza y la cucharilla sobre el plato va en un gris medio; la del plato y la de la cucharilla sobre la mesa es más oscura y conviene pintarla con negro o bien con un gris bien oscuro. Recuerda difuminar los bordes de las sombras: no te tienen que quedar con líneas demasiado marcadas.



Por último, aplica un punto de luz con blanco puro en el café.

Conviene esperar unos días para que nuestro ejercicio se seque bien y revisar si hay algo que corregir. Cuando trabajas el óleo con la técnica de húmedo sobre húmedo, a veces la pintura tiende a oscurecerse cuando se seca. Es probable que tengas que redefinir las relaciones de luz y sombra.

Si no te han quedado bien las elipses, te aconsejo que voltees el cuadro y trabajes el ejercicio al revés. Así es como el ojo deja de ver una taza y un plato y aparecen los errores.

Para aplicar las veladuras de color, necesitamos que el trabajo esté bien seco. Nos vemos en la próxima sesión.

 

¡No te olvides de limpiar la paleta y los pinceles!

Hoy aprendiste:

- a dibujar objetos curvos,

- a comprender los valores

- y a pintar en grisalla.

 

Bibliografía

DOERNER, Max: Malmaterial und seine Verwendung im Bilde, 1985

MAYER, Ralph: The artist’s handbook of materials and techniques, 1991

SMITH, Stan. Anatomía, perspectiva, composición para el artista, 1996

©2021 Cristina del Rosso

 


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