¿Cómo elegir un torno para tu taller de cerámica?


La alfarería es un arte milenario que por contra de lo que pudiera parecer, cada día tiene un mayor número de adeptos. Cada día son más los jóvenes y no tan jóvenes que se inician en esta afición, aunque no todos tienen claro desde un principio que tipo de torno les conviene más.

Por ello, a sabiendas de que estás buscando un torno de alfarero, vamos a exponeros algunas de las mejores opciones que ofrece el mercado a día de hoy. Pero antes vamos a hacer una serie de especificaciones.

PARA EXPERTOS O PRINCIPANTES

A diferencia de otras aficiones que ofrecen una amplísima gama de productos de diferentes variables y con precios desorbitados que hacen que haya una gran diferencia entre la calidad de los más baratos y los más caros, el mundo de los tornos alfareros tiene una serie de productos muy concretos y siempre con unos precios competitivos.

Principalmente las variables dependen del grado de automatización que queramos en nuestro torno, siendo altamente recomendable para los más inexpertos el optar por las opciones más modernas.

Los alfareros más expertos y avanzados, por otro lado, deberán decidir principalmente el grado de implicación que quieren tener en el modelado de la obra, puesto que las opciones clásicas, como vamos a analizar a continuación, dan una mayor posibilidad de participación, algo que fomenta la creatividad, pero a su vez también la dificultad de la ejecución.

Procedemos  a diferenciar entre el torno tradicional clásico y el torno eléctrico.

TORNO CLÁSICO

El torno de cerámica clásico es llamado rueda de alfarero y se lleva utilizando desde la más remota antigüedad. Se trata sin duda de la opción ideal para los románticos de la actividad alfarera, porque significa rememorar el proceso de elaboración de la cerámica más tradicional.

Es un torno de uso íntegramente manual, en el que el alfarero tiene que imprimir la velocidad adecuada en cada momento para ir dando forma a las piezas que vaya ejecutando. El barro se coloca  en el centro y se moldea con la fuerza deseada mediante el juego de manos.

TORNO ELÉCTRICO

Surgido en el último tercio del siglo XX, se popularizó en las últimas décadas de la centuria sobre todo teniendo en cuenta las múltiples ventajas que tenía con respecto al modelo de toda la vida.

Su estructura es similar a la del torno clásico, ubicándose la pieza en el centro para facilitar una correcta manipulación del barro. La gran ventaja que ofrece es que, bajo el plato que sustenta la obra que vamos a moldear, se ubica un motor eléctrico.

La función de dicho motor no es otra que la de girar de forma automática la pieza central, una ventaja fundamental sobre todo para los neófitos en la materia, puesto que libra al usuario de tener que girar con sus propias manos el barro, pudiéndose centrar íntegramente en la modelación del mismo.

Otra de las mayores ventajas que posee el torno eléctrico es que por su forma compacta y pequeño formato, permite ser transportado fácilmente y aporta, por tanto, una mayor movilidad tanto para usarlo en diferentes lugares como para guardarlo en cualquier sitio.

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