Los mulatos de Esmeraldas


COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LOS MULATOS DE ESMERALDAS



FICHA TÉCNICA

  • Título: Los mulatos de Esmeraldas

  • Autor: Andrés Sánchez Gallque
  • Cronología: 1599
  • EstiloRenacentista americano/arte virreinal americano
  • Técnica y soporte: Óleo sobre lienzo
  • Dimensiones: 92 cm x 175 cm
  • Localización: MuNa, Museo Nacional del Ecuador, Quito, Ecuador.

CONTEXTO HISTÓRICO ARTÍSTICO

Los mulatos de Esmeraldas es uno de los ejemplos de arte virreinal americano tardío más importantes de la historia de la colonización y tiene que ver con el interés político de querer reflejar una escena en donde se muestra el enaltecimiento o reconocimiento de tres personajes como gobernadores de un determinado territorio que se encontraba en constante disputa. Según las investigaciones que se han realizado alrededor de esta pieza se sabe que en un determinado momento, la Real Audiencia de Quito - que es un órgano de carácter judicial que se implantó en las Indias -, quiso establecer alianzas con los habitantes del territorio, hoy conocido como Esmeraldas. En concreto, el Oidor, Juan del Barrio Sepúlveda, fue quien se puso al frente de esta empresa con el objetivo de alcanzar el pacto con los mulatos y así frenar los alzamientos y conflictos que se generaron en este territorio. 

Este intento de control de los españoles sobre el territorio tiene una finalidad geopolítica y económica, ya que Esmeraldas es una región situada en la costa norte del Ecuador y limita con Colombia. Además, tras la conquista, Esmeraldas adquirió un papel importante puesto que fue una vía de comunicación entre el Virreinato de Perú y Panamá, y por tanto, contribuyó al flujo del comercio y mercancías entre Ecuador y España. Una de las intenciones que tuvo la Real Audiencia era construir un puerto que permitiera la salida directa de productos y mercancías desde la ciudad de Quito sin pasar por los largos tramos que suponía ir por la vía que llegaba hasta el puerto de Guayaquil. Además, hay que señalar que esta región contaba con grandes recursos naturales como son el oro, perlas y piedras preciosas, como la esmeralda, y que hoy da nombre a este territorio. Por tanto, no era de extrañar que Esmeraldas haya sido una zona estratégica y económicamente tentadora para españoles y otros colonizadores europeos.

La población prehispánica del territorio -hoy esmeraldeño- se caracterizó precisamente por ser aguerridos. Una vez que la empresa colonial llegó a este territorio trajo consigo a esclavos secuestrados del África quienes, en los numerosos alzamientos producidos durante la colonización, lograron escapar y asentarse en las zonas más selváticas y boscosas. Algunos grupos de esclavos que se rebelaron fueron oprimidos por la autoridad colonial, sin embargo, los que se asentaron tuvieron uniones con mujeres de las poblaciones indígenas o españolas dando lugar a lo que se ha denominado mulatos o mulatas. No obstante, es preciso remarcar que, en el caso de esta representación, no se trata de mulatos, sino de zambos, cambujos o lobos, que es la unión de negros e indias, tal y como podemos ver en las series de los cuadros de castas.

Serie de cuadros de castas atribuido al pintor novohispano José Joaquin Magón, De Cambujo e India, Zamba, finales del siglo XVIII

El concepto de mulato o mulata se da por la unión de negros y blancas, es decir, son los o las hijas de esta unión, y constituye la estratificación de la sociedad en el territorio americano por castas. Bajo ese nuevo sistema colonial y jerárquico se estableció la distinción de razas, estando en el estrato más bajo la raza negra y en el más alto la española. 


ANÁLISIS FORMAL

La pintura es un encargo del oidor, Juan del Barrio de Sepúlveda, en la cual se representa el retrato de don Francisco de Arobe junto a sus dos hijos, don Pedro y don Domingo. Ellos se muestran ante el espectador como súbditos ante el nuevo rey, Felipe III y ante la Real Audiencia de Quito. Esto lo sabemos porque en sus manos portan los sombreros como símbolo de sumisión y respeto, ya que de lo contrario, los sombreros estarían colocados en sus cabezas. Asimismo, con su posición y miradas demuestran que no tienen dobles intenciones, ya que el pacto realizado entre el oidor y don Francisco, supuso el sometimiento de su familia y del territorio a los españoles, y su conversión a la Fe Católica.



El lienzo es un ejemplo del género del retrato político que se inicia con pintores y pintoras, como Tiziano o Sofonisba Anguissola, y que absorbe de los modelos e iconografía flamenca que llegaron a través de estampas, pinturas y grabados de pintores como Antonio Moro. Incluso, la obra se ha llegado a comparar con el retrato que el pintor Sánchez Coello realiza hacia 1580 del rey don Sebastián de Portugal. De esta manera observamos la misma disposición en ambos casos, «con la cabeza ligeramente desplazada a un lado, desde la cual solo se aprecia una oreja, con la mirada hacia el espectador, labios definidos y boca cerrada». Esto nos lleva a pensar que no estamos ante un retrato exacto de don Francisco de Arobe y sus hijos, aunque el artista haya querido marcar ciertos rasgos que los individualizaran, como el grosor de los labios o la forma de los ojos.



De esta manera podemos apreciar cómo los personajes se encuentran perfectamente erguidos, mostrando únicamente los tres cuartos de su cuerpo, lo que quiere decir que se trata de un retrato privado. Efectivamente, el retrato estaba destinado al nuevo rey del Imperio español, Felipe III, para demostrarle la efectividad de las relaciones políticas y diplomáticas con el gobernador del territorio esmeraldeño. El fondo del cuadro parece ser neutro, sin embargo, puede tratarse de un paisaje montañoso por las pinceladas sueltas y los elementos que sugieren una escena al aire libre. 

Evidentemente, el artista ha querido reflejar su conocimiento y técnicas aprendidas de otros pintores renacentistas, cuyos ejemplos vienen de España o Italia. Nos llama la atención sus atuendos que están compuestos por el uncu andino, que es la camiseta indígena ricamente decorada. Además, por las investigaciones realizadas por especialistas, como Andrés Gutiérrez Usillos, se sabe que los mulatos utilizaron tejidos procedentes de China que se importaban a través de México o Europa. Además, los personajes visten a la moda europea de ese entonces, que era la moda española: cuellos y capa, que se complementaba con el poncho andino, definiendo de esta manera el estatus de quien los portaba. Los mulatos estarían dentro de la jerarquía de los segundones, ya que la vestimenta española no la podían utilizar ni ellos ni los indígenas, salvo si tenían algún permiso que les autorizara, según las descripciones del cronista Guaman Poma. Esta inversión en lujosos trajes exportados costó varios quilates de oro a la Real Audiencia de Quito, pero nada importaba con tal de reducir a este territorio y a sus habitantes. 

En cuanto a los adornos faciales, sabemos que los pobladores de Esmeraldas portaban joyas de oro en las narices, orejas y labios, que provenían de una tradición que radicaba en el valle del Cauca, Colombia. A quienes portaban estas joyas se les denominaba carocorie o cari-curíes. 


Los collares blancos que los tres personajes portan observamos que son iguales y se trata de una doble fila de placas elípticas que están hechas a base de placas de nácar elaboradas con un material conocido como madreperla o una concha similar. Asimismo, cuando llegaron a Quito, tuvieron que hacerse cortes de pelo y arreglarse la barba para poder estar a la moda del momento, por eso todos llevan el pelo corto, con una perilla o bigote. El tono rojizo de sus cabellos puede indicar que el pintor ha querido reflejar una tradición que se da en la región de Esmeraldas, que era utilizada por el pueblo Cayapa-Colorado, y que consistía en en cubrirse el pelo con achiote (Bixa orellana) que son unas semillas que presentan un color rojo. De ahí que el cabello de nuestros personajes presenten ese tono rojizo.

Otro de los elementos importantes que observamos en el cuadro son las armas que, en este caso, son unas lanzas, ya que a los indígenas y a los negros se les prohibió utilizar espadas o cualquier otra arma. Por tanto, las normas no solo estaban para las formas de vestir sino también para el uso de armas blancas. 


Se sabe que este cuadro llegó a España y que formó parte de la Colección Real de la Corona Española, pero desconocemos en qué lugares estuvo expuesta, ya que en los inventarios que se realizaron no consta ninguna obra que haga referencia a Los mulatos de Esmeraldas. Por varias décadas, la obra ha estado expuesta en el Museo de América de Madrid, pasando desapercibida hasta que en el año 2019 fue devuelta al Ecuador. Tras 420 años, vuelve a Quito y hoy es considerada una de las obras más importantes de la época colonial por su exquisito tratamiento de las figuras, por la combinación de las técnicas renacentistas y manieristas,  y porque es la primera obra virreinal que fue firmada por un artista indio al que lo llamaron Andrés Sánchez Gallque.


BIBLIOGRAFÍA

GUTIÉRREZ USILLOS, Andrés (2012). «Nuevas aportaciones en torno al lienzo titulado Los mulatos de Esmeraldas. Estudio técnico, radiográfico e histórico». Anales del Museo de América, 20: pp. 7-64.



Cristina Reyes Pacheco


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