El cortejo nupcial de Psique

 



COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LE CORTÈGE NUPTIAL DE PSYQUÉ



Ficha técnica

  • Obra: Le Cortège nuptial de Psyqué
  • Autor: sir Edward Coley Burne-Jones
  • Cronología: 1895
  • Estilo: Arte Prerrafaelita
  • Técnica: Óleo
  • Soporte: Tela
  • Dimensiones: 119.5 x 215. 5 cm
  • Ubicación: Musée Fin-de-Siècle (Musées Royaux des Beaux-Arts de Belgique), Bruselas

 

ANÁLISIS FORMAL


Nos hallamos ante una de las obras más desconocidas pero más hermosas del artista inglés sir Edward Coley Burne-Jones (Birmingham, 28/8/1833-Londres, 17/6/1898).


Realizado en formato horizontal, el cuadro se divide en dos planos poco diferenciados: en el primero, tenemos un grupo de figuras de rostros melancólicos, compuesto por nueve mujeres y un hombre que desfilan emparejados o individualmente.  El segundo, lo conforma el desolado paisaje montañoso, que acentúa la pesada atmósfera de tristeza que rodea a las figuras que procesionan en cortejo.


Compositivamente, es una obra de marcada horizontalidad gracias al juego de líneas horizontales, como se aprecia en el suelo y las bandas que forman la hierba, que, poco a poco, van mutando hacia líneas más onduladas para crear las suaves formaciones montañosas del fondo. Pero, dicha horizontalidad, es rota por la verticalidad de las figuras, haciendo que la atención del espectador se centre en la comitiva.


Cromáticamente, es una pintura muy sombría debido a la paleta de colores utilizada. El artista encuadra la acción temporal de noche, hacia el crepúsculo, pudiendo contemplarse que se ha producido la caída del sol y el azul claro del cielo va dando paso a una tonalidad azul marina que anuncia la negrura de la noche. Ese ambiente crepuscular es reforzado por los tonos marrones del suelo terroso por el que transitan las diez figuras; los verdes oliváceos oscuros, apreciados tanto en la hierba como en las colinas; los azules en distintas gradaciones tonales, violáceos y verdosos de los atuendos de las mujeres y del hombre. Dentro de ese oscuro cromatismo, destacan el blanco del vestido de la mujer que ocupa el centro compositivo; el rosa pálido de las rosas que portan algunas de las mujeres y que tiran al suelo a modo de ofrenda; o el amarillo pajizo de los cabellos de dos de las mujeres. 


A tenor del ambiente melancólico descrito, donde vemos el aura de aflicción en todas las figuras, acentuado en los tonos de luto de las vestimentas como si estuvieran asistiendo a un funeral, resulta llamativo que la mujer que ocupa el centro del cuadro lleve un vestido blanco como si fuera una novia camino del altar. Por tanto, cabría preguntarse: ¿estamos ante un cortejo nupcial o un cortejo fúnebre?.

 

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO


“[…] Comenzaron a aparejar todo lo que la doncella había menester para sus mortales bodas; encendieron la lumbre de las hachas negras con hollín y ceniza, y los instrumentos músicos de las bodas se mudaron en lloro y amarguras; los cantares alegres en luto y lloro, y la doncella que se había de casar se limpia las lágrimas con el velo de alegría. […] Acabada la solemnidad de aquel triste y amargo casamiento, con grandes lloros vino todo el pueblo a acompañar a esta desdichada, que parecía que la llevaban viva a enterrar y que éstas no eran sus bodas, más sus exequias […]”

Apuleyo, El asno de Oro

 

El tema iconográfico escogido por Burne-Jones, y respondiendo a la pregunta que dejábamos en el aire, es el cortejo nupcial fúnebre de Psique del mito latino Cupido y Psique, escrito por Apuleyo en El asno de Oro a modo de cuento de vieja.


El mito nos narra el hermoso romance entre la bellísima princesa Psique y el dios del amor Cupido, hijo de la diosa Venus. Un romance que nace de los celos y la sed de venganza de Venus contra la mortal, puesto que la doncella era venerada por los hombres como si fuera la propia diosa a causa de su excepcional belleza. La venganza consistiría en que Cupido buscaría al hombre más monstruoso que existiera para que se casara con Psique, pero sería el dios quien se enamoraría de la joven al pincharse con una de sus flechas. El momento elegido es el descrito en la cita de Apuleyo, el instante cuando el cortejo se dirige hacia el risco donde Psique sería abandonada para casarse en mortales nupcias, según el vaticinio del oráculo de Apolo, y, posteriormente, rescatada por Céfiro para llevarla al magnifico palacio de Cupido, quien la amaría en la clandestinidad bajo el juramento de no descubrir nunca su identidad.


Burne-Jones solventa el planteamiento del tema inteligentemente. Al no separar los planos compositivos, hace que la atención del espectador se concentre en la mortal comitiva nupcial. En ese ambiente de desconsuelo y enmarcado en tan triste paisaje montañoso, observamos como el grupo se divide en dos, destacando Psique en el centro. Leyendo el cuadro de derecha a izquierda, el primer grupo se compone de cinco mujeres: la primera, abriendo el cortejo, porta una antorcha negra encendida con la que ilumina el camino, mientras que las otras cuatro, en parejas de dos, portan en sus manos o en una canasta rosas rosas que tiran al suelo a modo de ofrenda a la novia. Tras Psique, y tañendo instrumentos musicales, tenemos tres mujeres, dos de ellas caminando en solitario, y otra acompañando al padre de la desdichada novia.


Esta obra es un buen exponente de la pintura Prerrafaelita. Desarrollado durante la etapa victoriana inglesa, el estilo nacería en 1848 como oposición a los preceptos preestablecidos por el arte académico inglés impuestos por sir Joshua Reynolds. Rechazando el Renacimiento encarnado por Rafael Sanzio, se centraría en la pureza y sinceridad del arte del Quattorcento y medieval. Fundado por John Everett Millais, Holman Hunt y Dante Gabriel Rossetti, entre otros, y amparados por crítico John Ruskin, el estilo se renovaría con la llegada de una segunda generación, bajo la dirección de Dante Rossetti, William Morris, fundador de las Arts and Crafts, y su gran amigo y nuestro autor: Edward Burne-Jones.


Burne-Jones fue una de las grandes figuras del estilo y artista puente entre el Simbolismo y el Esteticismo, fruto de la evolución de su pintura. En torno a él, se configuraría un importante círculo intelectual y, además, sería mentor de otro prerrafaelita: Henry Holiday.


Exacerbado detallismo; falta de perspectiva; homogeneidad lumínica; gusto por el colorido y uso del fondo blanco húmedo a modo de imprimación; bellezas femeninas prerrafaelitas icónicas como modelos reconocibles y la recreación de un tema literario, dentro de la variada amalgama temática; son las características definitorias del estilo y que están perfectamente plasmadas en el cuadro:


  • El detallismo: muy patente en la recreación tanto del paisaje como de las vestimentas, peinados e instrumentos musicales. Presenta un paisaje desolado pero lleno de lirismo, donde distinguimos cada brizna de hierba y cada pétalo de las rosas. En cuanto al vestuario, es fiel a la estética de las vestimentas prerrafaelitas: ceñidas al cuerpo pero llenas de profundos pliegues. El artista juega con la anacronía al mezclar atuendos medievales con otros más clásicos y acordes al mito representado. En los peinados de las damas, apreciamos la sensualidad de los intrincados peinados elaborados a base de trenzados o adornados con flores. Mismo caso sucede con los instrumentos musicales, ejecutados con gran meticulosidad, al distinguirse con claridad las cuerdas de la lira o las del arco del violín. También se observan anacronismos, puesto que mezcla instrumentos clásicos como la lira, con otros más de la época del autor como el violín.
  • Aquí, se hace patente esa falta de perspectiva al no distinguirse los planos compositivos con facilidad, a pesar de emplearse un hábil juego de líneas horizontales y verticales para componer tanto el paisaje como las figuras
  • En el colorido, Burne-Jones, influido por la pintura veneciana de Giorgione y dada la temática plasmada, prescinde de los tonos vibrantes, tan del gusto victoriano y del estilo, por unos más moderados y sombríos, incluso pálidos a la hora de recrear las carnaciones o el atuendo de Psique.
  • El modelo de mujer de Burne-Jones no sigue la tónica habitual de los modelos femeninos prerrafaelitas, sino que nos presenta un prototipo de mujer angelical con ideal de dulzura que repite en las nueve mujeres que aparecen en la obra, siendo todas esbeltas y pálidas. Nos expone, también, a un hombre mundano y viejo como monarca al que despoja de la idiosincrasia de su rango.
  • Temáticamente, se decanta por la mitología clásica, seleccionando un mito que encierra una profunda simbología, donde Psique representa la personificación del Alma y Cupido, quien no aparece en el cuadro pero es parte importante de la historia, encarna la sexualidad tanto en su forma trivial, al buscar el placer físico, como en su forma sublime, persiguiendo la unión del cuerpo y del alma de manera perdurable.

 

CURIOSIDADES


Debemos decir que, el tema del cuadro, el mito de Cupido y Psique es uno de los mitos que más presencia ha tenido en diversos ámbitos culturales, además del artístico. Haciendo un breve recorrido, tenemos en música la pieza Psique compuesta por el músico Manuel de Falla en 1924. En literatura, vemos su influencia en autores como Bocaccio en su Genealogia Deorum o La Fontaine con Los Amores de Psique y Cupido. Es más, se comenta que este mito podría ser el antecedente del cuento de La Bella y la Bestia, cuya autoría se encuentra muy discutida, atribuyéndose o bien a Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, cuya versión se publicaría en 1740; o bien a Gianfrancesco Straparola, quien escribiría el relato en 1550. Pero es la versión de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont la que más se conoce, siendo una edición reducida de la historia de Villeneuve y publicada en 1756. La escritora italiana Paola Mastroccola con su obra L´Amore prima di noi ha querido aportar su granito de arena, realizando una reinterpretación y categorización del amor a través de los mitos grecolatinos. Este mito, en concreto, lo ubica en la categoría de L´amore è sguardo.


GALERÍA DE IMÁGENES




BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA


-APULEYO, El Asno de Oro, Madrid, 1988.

-B. BERGUA, Juan, Mitología Universal, Tomo I, Madrid, 1998.

-BIRCHALL, Heather, Prerrafaelitas, Colonia, 2018.

-DIEL, Paul, El Simbolismo en la Mitología, Barcelona, 1985.

-FARTHING, Stephen, Arte, toda la historia, Barcelona, 2010.

-FOGG, Marnie, Moda, toda la historia, Barcelona, 2019.

-LITTLE, Stephen, Ismos para entender el arte, Madrid, 2010.

-MARTIN, René, Diccionario de la Mitología Clásica, Madrid, 1998.

-MASTROCOLA, Paola, L´Amore prima di noi, Torino, 2016-18.

-VV.AA., Arte al detalle: Siglo XIX, Impresionismo, Simbolismo, Modernismo, Arte Escandinavo, Escultura, Arte Africano, Barcelona, 2009.

-VV.AA., Arte al detalle: Siglo XIX, Romanticismo, Realismo, Los Prerrafaelitas, Academicismo francés y Arte Japonés, Barcelona, 2009.

-WOLF, Norbert, Simbolismo, Colonia, 2016.

 

-CATALOGUE DES MUSÉES ROYAUX DES BEAUX-ARTS DE BELGIQUE: http://193.190.214.119/fabritiusweb/List.csp?Profile=Default&OpacLanguage=fre&SearchMethod=Find_1&SearchTerm1=7350&EncodedRequest=M4*0A*D3l*C1*9Ewx*0B*00m*BB*02*2Df&WebAction=NewSearch&Database=2&PageType=Start&Index1=Index4&NumberToRetrieve=10&WebPageNr=1 (Consulta: 16/1/2021).


-MUSÉES ROYAUX DES BEAUX-ARTS DE BELGIQUE: https://www.fine-arts-museum.be/fr/la-collection/sir-edward-coley-burne-jones-le-cortege-nuptial-de-psyche (Consulta: 14/11/2020). 


Carmen Rodríguez 

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