La Asunción de la Virgen

 

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN




FICHA TÉCNICA
  • Título: La Asunción de la Virgen
  • Autor: Juan Correa
  • Cronología: 1685
  • Estilo: Barroco Novohispano
  • Técnica: Óleo sobre lienzo
  • Ubicación: Catedral Metropolitana de la Ciudad de México (Sacristía)


ANÁLISIS DE LA OBRA

Esta representación es una continuación del pasaje de la Asunción, puesto que María ha llegado al cielo por gracia de Dios y es recibida por los ángeles y por la trinidad. Esta manera de evocar a la Asunción de María no fue común en la Nueva España, destacando el cuadro que se encuentra en la sacristía de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y realizada por Juan Correa (1646-1716). La obra, debido a su tamaño, ocupa una pared de la mencionada sección catedralicia, teniendo a múltiples personajes como los apóstoles resaltando San Pedro en el centro con el sepulcro y los mantos que cubrían a María viendo la escena celestial. En la parte de arriba se observa a la protagonista de la obra artística, la Virgen siendo recibida por su hijo con los brazos abiertos junto a Dios Padre y el Espíritu Santo.

El autor plasmó, como ya se mencionó, un seguimiento de la Asunción de María que es la advocación patrona de la Catedral de la Ciudad de México, pero ¿a qué se refiere este misterio mariano? La Asunción de la Virgen esel último dogma reconocido de María. No existe en la escritura algo que explique este misterio y tampoco se discute sobre el tema en los dos primeros siglos del cristianismo, se empieza a mencionaren el siglo IV, cuando San Epifanio (310-403)habla sobre la muerte de María junto con San Efrén (306-373), éste último afirma que el cuerpo de María no sufrió corrupción alguna al momento de la muerte.[1]

En siglos posteriores se haría oficial la fiesta de la dormición de María el 15 de agosto por el emperador Mauricio (539-602) y, entre los siglos VII y X fueron muchos los teólogos que afirman la asunción corpórea de la madre, Modesto de Jerusalén es uno de ellos.[2]Con esto inician las discusiones sobre la muerte o Asunción de la madre de Dios. Ya para el siglo XVIII, la fiesta de la Asunción tiene su primera petición a Roma para ser calificado como Dogma de fe, surgieron muchas más peticiones hasta que Pío XII en 1950, con la constitución apostólica Munificentisimus Deus, hizo oficial el misterio de la Asunción de María como Dogma de Fe.[3] Aunque, la oficialización del misterio es muy contemporánea, el arte representó la Asunción y Dormición de María desde la Edad Media en Europa, América no fue la excepción y Nueva España tuvo ejemplos artísticos como el mencionado cuadro de Correa

Correa dividió el espacio el lienzo en dos planos, terrenal y el celestial, siendo separados por tres ángeles sosteniendo pergaminos con los textos del cantar de los cantares: “Pulchra ut luna; Electa ut sol”y “Terribilis ut castrorum acies ordinate”.[4]En la parte inferior, se observa a los apóstoles sorprendidos antes el sepulcro de María. La escena se desarrolla en un bosque, donde se ven a distintos animales formar parte de la pintura. Cada uno simboliza algo distinto, tanto en virtud de María como de su hijo.

En el lado derecho, entre los árboles está una lechuza, símbolo de la sabiduría y soledad de la oración, virtudes de la Virgen; un águila, que simboliza la resurrección y, por ende, al mismo Cristo; un pavo real, que significa la inmortalidad y la guacamaya junto con el ánade.[5] Estos símbolos representan las virtudes de María por ser la madre de Dios, siendo elementos muy comunes de los cuadros de la Virgen.

Del lado izquierdo, un perro simbolizando la fidelidad y la vigilancia; un erizo, que significa, según los escritos de San Leopoldo, la doblez del alma falaz; un leopardo, símbolo del pecado, lo cruel y del mismo Diablo; los corderos, representando las almas justas; un oso, que es la glotonería, la crueldad y la influencia del mal; el gato montés, que simboliza la lujuria, el ciervo como la piedad y por último el zorro, que significa la astucia y el engaño. Es una interesante observación, que cada lado capta diferentes significados, el derecho tiene un significado positivo y el izquierdo- salvo el perro, el ciervo y los corderos- un símbolo negativo.[6]

La parte superior es conformada por una multitud de ángeles que llenan todo el espacio del cielo, estos en actitud de adoración a la santísima trinidad o tocando instrumentos musicales. San Miguel, sosteniendo una palma del árbol del paraíso, lidera el grupo angelical, en recibimiento de la que será Reina del cielo. La primera idea plasmada en el cuadro viene del pasaje de Reyes, “vino Betsabé al Rey Salomón, para hablarle por Adonías. Y el Rey se levantó a recibirla, se inclinó y volvió a su trono, haciendo que le dieran una silla a su madre y se sentó a su diestra.[7]

Cristo vestido de rojo, evocando su pasión y la sangre derramada por la humanidad, ha bajado del trono para recibir a su madre, mientras el padre sostiene la corona que va a colocarle a María, quien ya tiene el trono siendo llevado por querubines hacia ella.[8] Esta escena corresponde a las palabras atribuías a San jerónimo: “Jesús, al mando de la milicia celestial, salió a su encuentro, la tomó de la mano y personalmente la condujo hasta el estrado donde se alzaba su trono, y con gozo la colocó en él para que permaneciera eternamente a su lado, para que compartiera la gobernación del Reino”.[9]En esta figura resalta la figura de Cristo y María, siendo un previo de la coronación de la madre de Dios como Reina del cielo.

El pintor fue capaz de representar un misterio tan complejo como la Asunción de manera resumida, pues en solo dos escenas complementarias logró conjuntar la tradición sobre la muerte de María, la Asunción y la coronación, sin olvidar figuras elementales en la iconografía de la Virgen como es San Miguel Arcángel, jefe militar de los ejércitos del cielo y gran protector de la Madre de Dios, suele ser colocado junto a la Inmaculada Concepción en su representación de la Mujer apocalíptica.[10] La trinidad solventado la nobleza de María y su pureza al ser asunta en cuerpo y alma, honor solo recibido para Cristo y su Madre, algo que la Iglesia Universal defendió con discursos escritos o, como en este caso, pictóricos.



[1] Schenone, 2008, p. 227.

[2] Schenone, 2008, p. 228.

[3] Schenone, 2008, pp. 227-230.

[4] Ct, 6,10.

[5] Schenone, 2008, pp. 45-46.

[6] VargasLugo, 1994, pp. 116-117.

[7] 1 Reyes, 2,19.

[8] Schenone, 2008, p. 248.

[9] Vorágine, 1982, pp. 116-117.

[10] La Mujer Apocalíptica es tomada del capítulo 12 del apocalipsis “Y apareció una gran señal en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”. Ap, 12, 1.


BIBLIOGRAFÍA

OROZCO, Antonio. Madre de Dios y Madre nuestra. Madrid: RIALP, S.A. 2008.

SCHEONE, Héctor. Santa María. Iconografía del arte colonial. Buenos Aires: Universidad Católica Argentina, 2008.

SALVADOR GONZÁLEZ, José María,“La iconografía de La Asunción de la Virgen María en la pintura del Quattrocento italiano a la luz de sus fuentes patrísticas y teológicas”en: Revista Electrónica de Historia Antigua Medieval, Mirabilia, año 12 vol.1. pp. 237-268. 2011.

VARGASLUGO, Elisa. Juan Correa, su vida y su obra. México, UNAM, 1994.

VORÁGINE, Santiago de la. La leyenda dorada. Madrid, Alianza editorial, 1982.


GALERÍA DE IMÁGENES






Rodrigo Aké

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