Manos que dicen mucho | Sesión 2

Manos que dicen mucho | Sesión 2


Ejercicio terminado


En la sesión anterior te enseñé a dibujar una mano y dejamos el cuadrito preparado para ponernos a pintar.

Así lo dejamos en la sesión anterior


Nos tenemos que dedicar ahora a aplicar luces y sombras a nuestra mano, para dar impresión de volumen. Estoy usando un pincel pequeño y otro mediano (como sugerencia: nº 14,10 y 6).

Retocamos los bordes del pulgar, prestando atención a las sombras. Ten en cuenta que en este modelo la luz viene del lado derecho. Usaremos rojo (o carmín) y tierra siena tostada. Marcamos los pliegues de este dedo con este color. Hacemos lo mismo en el lado interno y siempre difuminando con un pincel limpio y seco.


Volumen: el pulgar


Seguimos con el resto de los dedos, con este mismo procedimiento. Presta atención a las zonas oscuras que vemos entre cada dedo.

Las falangetas están inclinadas hacia abajo, así que esta porción de los dedos tenemos que pintarlas un poco más oscuras, pero no mucho. Para ello estoy usando una mezcla de tierra siena tostada y tu rojo más el color de piel que estés usando. No pierdas de vista las articulaciones.

Resto de los dedos


Ahora toca el dorso de la mano. Tienes que prestar atención a los huesos, con sus partes salientes y hundidas. Haz pinceladas en la dirección de los dedos con tu color de sombra y el de piel. Queda horrible, ya lo sé.

Dorso de la mano

Extiende ahora tu color piel a lo largo de los dedos y sigue hasta el dorso de la mano, difuminando siempre y sin perder las marcas que hicimos antes de los huesitos. En el lado derecho de la mano, aplicamos el color piel que preparamos anteriormente más blanco. Ésa tiene que ser la parte más luminosa.

Tono medio en zonas centrales de los dedos


Volvemos a retocar el fondo; piensa siempre de qué lado viene la luz. Tenemos que acentuar las sombras con rojo y tierra siena tostada del lado izquierdo; del lado derecho, de nuevo, con rojo y amarillo y un poco de blanco. Ten cuidado con los contornos. No pierdas las proporciones. Tenemos que pintar las sombras proyectadas sobre las telas, especialmente, la de nuestro mantel más claro (al que le añadiremos el estampado al final).

Ahora, retocamos con el color piel la zona central de cada dedo, sin perder el trabajo de sombras que hemos hecho, y difuminamos. Vamos del pulgar hacia el meñique (si tu mano hábil es la izquierda, al revés). Es el momento de pintar las uñas. No hay que detallarlas demasiado, sólo sugerirlas, y con un color apenas más claro que el que estamos usando como tono medio de la piel. Es fundamental que prestes atención a la dirección y forma de las uñas, porque son las que indicarán la dirección de cada parte del dedo.

Las uñas


Reforzamos las luces y las sombras. Si antes nuestro trabajo era tosco, ahora toca suavizar la apariencia de la mano: para esto, ya sabes, siempre difuminar. En esta etapa puedes usar aceite como diluyente, que proporciona transparencia y la suavidad que estamos buscando.

Y así sigues pintando los dedos, el dorso de la mano...

El toque final tiene que ser la luz. Aplicamos un tono piel más claro. Vamos a esperar a que se seque bien.

Reforzar las zonas luminosas


Necesita más luz del lado derecho. Para ello, te voy a enseñar a preparar una veladura. ¿Qué es una veladura? Se trata de una aguada, hecha con aceite o medium, con muy poco color. Es como pasarle un “agua” colorida por encima. Hay que aplicarlas cuando el trabajo está perfectamente seco, si no, se te corre todo. Puedes usar veladuras unas sobre otras, todas las que quieras. ¿Para qué se usan? Para muchas cosas: para dar pátinas de color, para dejar ver capas de pintura anteriores... Y esto es lo que vamos a hacer. Como no queremos perder el trabajo de luces, sombras, anatomía, pero a la vez queremos modificar el color y proporcionarle más suavidad, nos conviene acudir a esta técnica.

Para nuestra mano, tenemos que aplicar una veladura con un tono piel claro para el lado derecho, y otra, con el tono piel medio. Puedes aplicarla con el pincel e ir retirando el resto con un paño de algodón limpio. ¿Ves cómo cambia? La mano sigue estando en un entorno cálido, sigue estando modelada con luces y sombras, pero ahora tiene una apariencia joven y lozana.

Veladura


Y ahora, si lo deseas, podemos pintar el estampado del mantel. Puedes pintar el diseño que quieras o dejarlo liso, así como está.

 Vamos a usar los colores que tenemos en la paleta. Ubicamos primero las hojas, para tener una guía, y las representamos con una mezcla de amarillo u ocre y negro.

Luego, las flores, con una mezcla de rojo y amarillo. Para el tono más claro de sus pétalos, agrégale blanco.

Estampado del mantel


Si quieres, cuando esté bien seco, puedes hacerle una veladura a este estampado con un gris para que este diseño no esté tan presente y la mano sea la verdadera protagonista. También podríamos haber pintado estas flores cuando la pintura del fondo estaba fresca, y así te quedaba difuminado, pero te podría haber distraído de nuestro objetivo, que era aprender a pintar una mano.

Ejercicio terminado


¡Espero que hayas podido superar este reto! Si necesitas ayuda, ya sabes dónde encontrarme.

Hoy aprendiste:

- a pintar una mano,

- y a pintar con veladuras.

 

Bibliografía

DOERNER, Max: Malmaterial und seine Verwendung im Bilde, 1985

SMITH. Stan: Anatomía, Perspectiva, Composición para el artista, 1996

MAYER, Ralph: The artist’s handbook of materials and techniques, 1991

©2020 Cristina del Rosso


 


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