Enigma sin fin

 


COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE ENIGMA SIN FIN



FICHA TÉCNICA
  • Obra: Enigma sin fin
  • Autor: Salvador Dalí
  • Cronología: 1938
  • EstiloSurrealismo
  • Técnica: Óleo
  • Soporte: Lienzo
  • Dimensiones: 114,5 x 146,5 cm
  • Ubicación: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

CONTEXTO HISTÓRICO

Nacido en 1904 en la zona norte de Cataluña, Salvador Dalí se convirtió en uno de los genios más relevantes del siglo XX tanto a nivel nacional como internacional. Hoy en día, 116 años después de su nacimiento, sigue siendo considerado el padre del movimiento surrealista y uno de los forjadores de la modernidad, pues supo transformar las teorías psicoanalistas de Sigmund Freud en un tema artístico, borrando los límites entre sueño y realidad. 

Cuando el artista catalán realizó esta obra, se encontraba hospedado en la villa de Coco Chanel en la Costa Azul. Aprovechó entonces para experimentar con las imágenes dobles, en relación con el método paranoico-crítico, desarrollado por Dalí a partir de la influencia que La interpretación de los sueños (1899) de Freud tiene sobre él. 

Las imágenes dobles son un fenómeno perceptivo, subjetivo e inconsciente en el que, debido a las múltiples imágenes que se superponen, se genera un efecto visual en el que el observador configura la realidad con su propia mirada. Algo que ya habíamos visto con anterioridad en su obra L'homme invisible (1929 – 1932). Incluso, este tipo de representaciones tienen sus antecedentes en el siglo XVI, con Giuseppe Arcimboldo y su serie Las estaciones (1563 – 1573) en la que cada cuadro está compuesto de elementos alusivos a la estación que se representa, que superpuestos forman una figura humana de perfil. 

Dalí realizó esta obra hacia 1938, momento en el que España ya se encontraba sumergida en los convulsos años de la Guerra Civil. El conflicto había empezado en 1936; mismo año en el murió Federico García Lorca. El poeta fue fusilado a manos de los sublevados debido a su orientación sexual y su simpatía a las ideas socialistas. Como veremos posteriormente, la muerte de su íntimo amigo tiene un gran significado en la obra analizada. 

Ahora bien, es importante comprender que Dalí pasó la guerra fuera de España, lo cual le permitió una mayor libertad de expresión al respecto. Esto también implicó una mirada mucho más distante y desapasionada. Además, su interpretación del conflicto difiere mucho a la de contemporáneos como Picasso o Miró, ya que no compartía aquel pensamiento político comunista que caracterizada a la mayoría de los miembros del grupo surrealista. Esto le generó numerosos conflictos, ocasionando incluso su expulsión del grupo por parte de André Breton, siendo acusado de fascista e hitleriano. 

Sin embargo, aunque si es cierto que el artista se inclinaba más por los regímenes elitistas y monárquicos que por los democráticos, en muchas ocasiones se autodenominó como “apolítico”. Bien sabemos que lo que realmente interesaba a Dalí era generar revuelo y escándalo. Por ello, son muchas las obras que denotan esta carga irónica y provocativa, como es el caso de El enigma de Guillermo Tell (1933), que ridiculiza la figura de Lenin con la más pura intención de enojar a los surrealistas.

ANÁLISIS FORMAL E ICONOGRÁFICO

Comenzamos el análisis desde la zona izquierda de la composición, donde podemos apreciar la figura difusa de un hombre que apoya su cabeza en su brazo derecho y que podría ser confundido con la silueta de la montaña. Su postura nos recuerda claramente a El pensador (1903) del escultor francés Auguste Rodin. Asimismo, su hombro izquierdo es también la cabeza de un esbelto galgo, que se coloca en el centro de la composición y cuya pata delantera izquierda actúa a su vez como la quilla de una barca de madera. Sobre ello se dispone una especie de tela marrón que finaliza en el lado derecho de la composición con la forma de la pata arqueada de un caballo. 

Hacia la mitad de su extensión se perfila lo que podría ser una figura femenina de espaldas, que muchos estudiosos han asociado con Gala, la mujer del artista, que se encuentra cosiendo la vela de la embarcación. De manera explícita observamos, a la altura de los hombros de la silueta, unos voluminosos labios que conforman la boca de un rostro cuya nariz es a su vez la cabeza de la mujer de espaldas. Respecto a los ojos, son también la imagen de dos barcas. Destaca además su cabellera ondulada en el flequillo. Este enigmático rostro parece ser que es la viva imagen de Federico García Lorca, con quien, como ya hemos señalado anteriormente, Dalí mantuvo una estrechísima relación. 

Por lo tanto, a través de esta obra rinde homenaje a su querido amigo al que había perdido por culpa de la guerra. Por ello, todos los elementos de la obra trasmiten esa sensación amarga de incertidumbre y tristeza que el conflicto armado trajo consigo. El artista recibió la noticia de la muerte de su amigo mientras se encontraba en Londres. Enigma sin fin es el claro reflejo del sentimiento de vacío que esta circunstancia supuso para él, de un “enigma” existencial. Todo ello queda intensificado mediante los diferentes elementos que componen la obra en su totalidad. O por medio de las tonalidades grises y marrones de carácter apagado, que se entremezclan con un amarillo opaco. 

Junto al rostro de Lorca, parecen asomarse lo que se podría interpretar como dos caracolas. A su lado, atendemos a un rostro femenino de ojos casi diabólicos y diadema rojiza, que se coloca sobre un lago grisáceo rodeado por montañas y queda entrecortado por el tamaño del lienzo. Por último, en primer plano cabría destacar la clara imagen de dos pequeñas ramas, surgiendo de una de ellas la espina de un pez. Todos estos elementos ayudan a intensificar el dramatismo y malestar general que el lienzo pretende trasmitir. 

Ahora bien, estos elementos o temas que hemos venido nombrando, junto con otros que componen la obra, nos hablan de la complejidad de la mirada del artista a la hora de realizar imágenes dobles. Sin embargo, la razón por la que no resulta excesivamente complicado desmembrar las diferentes partes es porque, anteriormente, Dalí había realizado un dibujo por cada tema representado, constituyendo así una perfecta herramienta que facilita al espectador la comprensión de la obra. Los títulos son los siguientes: Playa del Cabo de Creus con mujer sentada remendando una vela de espaldas y barca, Filósofo encorvado, Rostro del gran cíclope estúpido, Mandolina, Frutero con 4 peras, Dos higos sobre una mesa, Galgo y Bestia mitológica. Estos dos últimos guardan relación con las numerosas fotografías de perros que había colgadas en el estudio del artista en Roquebrune (Costa Azul). 

Como hemos podido apreciar a partir del análisis, Enigma sin fin es uno de los mejores ejemplos de imágenes dobles y de la puesta en práctica del método paranoico-crítico. Esta obra, junto con otras también expuestas en el Museo Reina Sofía, como Rostro del Gran Masturbador (1929) o El enigma de Hitler (1939) son un símbolo de la maestría de Dalí para transportar al espectador a un universo surrealista lleno de misterio. 

GALERÍA DE IMÁGENES




WEBGRAFÍA

ARIAS SERRANO, Laura: La guerra civil española como catalizador del pensamiento político de Picasso, Miró y Dalí, Anales de Historia del Arte, Nº 10, 2000, pp. 283-209. Disponible en: https://revistas.ucm.es/index.php/ANHA/article/view/32554

IRIBAS RUDÍN, Ana: Salvador Dalí desde el psicoanálisis, Arte, Individuo y Sociedad, Nº 16, 2004, pp. 19-47. Disponible en: http://revistas.ucm.es 



VALLÉS, Juan Antonio: Óptica y arte: Salvador Dalí, creador de imágenes, ConCIENCIAS.digital. Revista de divulgación científica de las Facultad de Ciencias de Zaragoza, Nº 16, 2015, pp. 26-45. Disponible en: https://issuu.com/cienciaszaragoza/docs/con16_issuu 

Mia López.

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