Dante y Virgilio en el Infierno


COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE DANTE Y VIRGILIO EN EL INFIERNO



FICHA TÉCNICA

  • Obra: Dante y Virgilio en el infierno
  • Autor: William-Adolphe Bouguereau
  • Cronología: 1850
  • Estilo: Neoclasicismo-Romanticismo
  • Material o materiales: Óleo, lienzo
  • Técnicas: Óleo sobre lienzo
  • Soporte: Lienzo
  • Ubicación: Museo de Orsay, París

ANÁLISIS FORMAL

En un paisaje rocoso y oscuro aparecen varias figuras. En un primer plano, dos hombres desnudos en los que recae toda la iluminación del cuadro están enzarzados en una violenta pero erótica pelea. En segundo plano, situados a la izquierda, dos hombres observan la escena principal. Finalmente, en el plano último, un tumulto de figuras desnudas se acumulan agresivamente.  El color predominante de la composición es el rojo.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

En esta escena, Bouguereau representa un capítulo de la Divina Comedia, obra de la literatura universal escrita en el siglo XIV por Dante Alighieri en la que narra su descenso al Infierno para encontrarse con su amada en el más allá. En este viaje por el Infierno, su guía personal es Virgilio, el poeta latino.

Dicho Infierno se divide en círculos, y en cada uno de ellos están clasificados los pecados de sus moradores. El octavo círculo, que aparece en esta escena, es el hogar de los falsificadores o los falsos. Podemos reconocer a Dante y Virgilio observando la escena. Virgilio aparece con una toga y con la corona de laurel, ya que es un poeta laureado (autor de la Eneida). Sin embargo, vive en el Infierno por seguir la religión pagana.

Dante, a su lado, aparece con su característico atuendo: vestido de rojo y con su nariz aguileña.

Los dos hombres que luchan ferozmente son Gianni Schicchi, que suplantó la identidad de un fallecido para acaparar la herencia, y Capocchio, un hereje italiano que practicaba la alquimia. Gianni es el hombre pelirrojo que propina una paliza al moreno, Capocchio. Le clava la rodilla en la espalda, le desgarra la piel con sus uñas y muerde agresivamente su cuello, directamente en la yugular.

Esta escena explícitamente violenta también encierra un aire de erotismo dada la conjugación de los dos cuerpos masculinos desnudos, que refulgen bajo la luz. A su vez, es una exhibición deliberada de las dotes técnicas del artista William-Adolphe Bouguereau que demuestra aquí su capacidad de representar la musculatura y la anatomía en movimiento con una exactitud sublime.

De fondo y para coronar la escena, aparece un demonio sonriente y una montaña de cuerpos de otros condenados.

El estilo reflejado en esta obra es una excepción en la producción artística de Bouguereau, conocido por sus obras puramente neoclásicas con gran presencia femenina y de colores pastel.


GALERÍA DE IMÁGENES








BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA



Celia Ramiro

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