La Princesa Tarakanova

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LA PRINCESA TARAKANOVA






FICHA TÉCNICA

  • Obra: La princesa Tarakanova
  • Autor: Konstantin Flavitsky
  • Cronología: 1864
  • Estilo: Romanticismo ruso
  • Material o materiales: Óleo, lienzo
  • Técnicas: Óleo sobre lienzo
  • Soporte: Lienzo
  • Ubicación: Galería Tretiakov, Moscú, Rusia

CONTEXTO

El 5 de Enero de 1762 fallecía la Emperatriz Isabel I de Rusia sin descendencia. Al ser soltera y sin hijos, antes de fallecer se aseguró de elegir un heredero. La corona rusa pasó a su sobrino, el zar Pedro III de Rusia.

Si bien la figura de Pedro no es tan conocida, su mujer sería una de las figuras más populares de la monarquía rusa: Catalina la Grande (Catalina II de Rusia). Tras el descontento general con la política de Pedro III de Rusia, Catalina dio un golpe de estado y se proclamó Emperatriz. El zar aceptó la derrota y pidió poder retirarse a un castillo y vivir cómodamente. Catalina se lo concedió pero poco después se anunció la muerte de Pedro III, lo que suscitó comentarios de un posible asesinato mandado por la nueva emperatriz.



Así, el trono de Rusia era oficialmente propiedad de Catalina la Grande. Pero entonces apareció una mujer que amenazaba su reinado: la supuesta princesa Tarakanova.

En las distintas cortes de las ciudades europeas, apareció una elegante mujer que afirmaba ser la hija de la difunta Isabel I de Rusia con su supuesto amante, el conde Alekséi Razumovski. Esta misteriosa joven se hacía llamar Princesa Vladimir o Princesa Isabel de Vladimir, si bien a posteriori se la ha llamado Princesa Tarakanova.

La supuesta princesa perdida iba por las cortes europeas alegando que ella era la legítima heredera al trono ruso y que iba a reclamárselo a Catalina la Grande. Muchos pensaron que era una farsante, si bien los enemigos de la Emperatriz vieron en ella una posible adversaria para Catalina. La joven Tarakanova era hermosa, joven y encantadora, así como culta y formal, por lo que conquistaba a la alta nobleza con sus refinados modales.

Su popularidad empezó a inquietar a Catalina, quien le tendió una trampa. Mandó a uno de sus más fieles servidores, Alexei Orlov, a seducir a la princesa para que, una vez pisase suelo ruso, fuese detenida por traición.

Con la astucia de un sicario, Alexei comenzó a desarrollar su plan. Primero difundió rumores en los que afirmaba que había perdido el favor de Catalina y había sido abandonado a su suerte. Esto atrajo la atención de la Princesa Tarakanova, que vio en él un posible aliado contra la Emperatriz. Le escribió una carta concertando una cita, y Alexei la citó en Livorno, ciudad italiana donde estaba amarrado el buque ruso. Tras varias semanas de una intensa amistad, surgió el romance entre los dos. Tarakanova se enamoró sin saberlo del que sería su verdugo final. Alexei le propuso matrimonio y sugirió que viajasen a Rusia para celebrar la unión y para comenzar su complot contra la Emperatriz, pero en cuanto Tarakanova subió al buque ruso fue detenida por conspiración.

Fue encarcelada en el fuerte de San Pablo y San Pedro, en San Petersburgo. Pero, ¿de qué murió? La historia oficial afirma que, tras brutales interrogatorios y unas condiciones higiénicas deplorables, la joven princesa (si es que lo era, al fin y al cabo) contrajo tuberculosis y falleció en su celda. En 1775.

Pero las leyendas cuentan otra historia: el río Neva tuvo una crecida descomunal, provocando una inundación. Al estar tan cerca del fuerte San Pablo y San Pedro, la celda de la princesa Tarakanova comenzó a inundarse hasta estar completamente cubierta de agua. La princesa habría muerto ahogada en su celda, según la historia popular.

Esta es la situación que representó el pintor Konstantin Flavitsky. Realizó dos versiones: una en 1862 y otra en 1864, siendo esta última la de mayor calidad.




ANÁLISIS FORMAL

La composición es esencialmente vertical, lo que refuerza la idea del agua llegando progresivamente a las zonas más altas de la estancia. La luz es tenue, otorgando un colorido amarillento a toda la escena, que recalca la miserable situación de la protagonista. El principal foco de luz se sitúa a la derecha, siendo una ventana que aparece parcialmente y por la cual vemos que se filtra el agua. La única protagonista del cuadro aparece a la izquierda de la composición, creando un distanciamiento físico visible con el origen de la inundación: la ventana.




ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

En una celda de paredes desconchadas por la humedad, la princesa aparece subida a su cama, con la esperanza de que el agua tarde más en alcanzarla.

En contraposición con la pobreza de la celda, ella viste un elegante vestido, indicador de su status social.

Esta pintura romántica evoca un sentimiento de tristeza y compasión hacia la princesa, que finalmente adopta una actitud derrotista que se observa en su rostro: es consciente de que son sus últimos momentos de vida.

Konstantin Flavitsky supo plasmar la leyenda sobre la princesa perdida que perdió la vida ahogada en una miserable celda, otorgándole dignidad hasta el último segundo de su vida y confiriéndole un aire de mártir y de auténtica descendiente de la realeza rusa.


BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA


National Geographic: https://www.nationalgeographic.co.uk/history-and-civilisation/2019/08/pretender-princess-who-tried-steal-catherine-greats-throne

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