Feria de Santiponce

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE FERIA DE SANTIPONCE



FICHA TÉCNICA

  • Título: Feria de Santiponce
  • Autor: Manuel Rodríguez de Guzmán
  • Cronología: 1855
  • Estilo: Costumbrismo andaluz
  • Técnica: Óleo
  • Soporte: Lienzo
  • Dimensiones: 124x194cm
  • Ubicación: Museo del Prado

CONTEXTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Manuel Rodríguez de Guzmán nace en Sevilla en 1818. Desde muy joven ya empieza a sentir curiosidad por el arte, lo que le lleva a formarse en la Academia de Bellas Artes de la misma ciudad bajo la tutela de José Domínguez Bécquer. De su maestro tomará esa destreza tan característica que le encumbrará como uno de los referentes de la pintura costumbrista a nivel nacional. En 1854 reside en Madrid con el fin de introducirse en el ámbito cortesano. La reina Isabel II se mostró muy interesada por su producción artística. Por lo tanto, le pidió que le realizase una serie de obras que mostrasen el carácter costumbrista del país, tema que estaba muy de moda en aquella época. Hay que destacar que mantuvo una estrecha relación de amistad con Antonio María Esquivel, que junto con José Gutiérrez de la Vega forman un grupo de pintores andaluces en Madrid. También fue un pintor que participó en importantes exposiciones nacionales, recibiendo una mención honorífica en 1858 por su cuadro Rinconcete y Cortadillo, inspirado en la obra literaria de Miguel de Cervantes. Numerosos críticos de arte apuestan por esta obra mencionada como su mejor producción. Tras una carrera de numerosos éxitos, Manuel Rodríguez de Guzmán fallece en Madrid en 1867.

ANÁLISIS FORMAL E ICONOGRÁFICO

Feria de Santiponce es una obra pictórica de carácter costumbrista que exalta las tradiciones que se empezaban a fraguar a mitad del siglo XIX. El nombre que se le proporciona a la obra se ha tenido en cierta duda, puesto que al mencionarse que es una feria se puede ver que se trataría de una especie de romería. Como hemos mencionado en el apartado de contexto histórico-artístico, el autor nació en la ciudad de Sevilla, por lo que pudo haber tomado de sus experiencias más directas a la hora de plasmar con tal veracidad la apariencia de una escena popular. Podríamos dividir la escena en dos partes: La parte de la derecha donde prima el colorido, es la zona más relevante puesto que se está plasmando la temática de la pintura. Y la parte de la izquierda donde se consigue un fuerte contraste oscuro a la hora de querer representar un paisaje campestre que acompañe a esta narrativa de carácter rural.

Toda la escena tiene lugar en el campo, donde se puede observar la minuciosidad de los detalles que emplea el artista para que quede lo más específico posible.

Estamos en el siglo XIX, las ciudades empezaron a florecer y esto propició la aparición de ferias y mercados con el fin de favorecer el enriquecimiento local. Sevilla formalizó su popular feria en esta época. Por lo tanto, este tipo de celebraciones estaban en su máximo esplendor de cara a crear un escaparate para el turismo.

La obra resalta esa escena de un grupo de personas rodeando a una carreta completamente engalanada con guirnaldas florales y cortinas. Es curioso como en la actualidad podemos ver este tipo de elementos romeros con la misma esencia que antaño. La carreta o carro va tirado por bueyes también engalanados con ricos frontiles . Hay que hacer una especial mención a la vestimenta que podemos apreciar. Es una forma de vestir muy de la sociedad rural, hombres jinetes tocados con sombreros, faja, calzón y chaleco con botones (marsellés) y las mujeres con saya, mantoncillos o pañuelos recogidos al talle y pelo recogido a modo de moño. En cuanto al calzado era habitual en este tipo de escenarios el uso de polainas.

Manuel Rodríguez de Guzmán tenía una especial gracia a la hora de resolver diferentes escenas en una misma en total. Se puede apreciar a un grupo de personas que cantan y danzan. Es una época en la que se empieza a difundir el flamenco como patrimonio andaluz y nacional. Niños y demás adultos que contemplan el paso del carruaje. Ya se empiezan a contemplar instrumentos musicales como el pandero o la guitarra española. En cuanto al paisaje podemos decir que el autor lo resuelve de manera sobresaliente marcando un alto claroscuro en la propia obra. Se puede contemplar ese gusto por la ejecución de la fauna para enriquecer aún el paisaje. Al fondo de la escena, se observa la ciudad que le aporta profundidad y perspectiva al conjunto.

En definitiva, Rodríguez de Guzmán se consagra como uno de los principales embajadores del costumbrismo andaluz siendo Feria de Santiponce una de sus principales obras. En ella se muestra la esencia de una sociedad que se muestra activa en sus tradiciones y que se convierte en una marca indispensable para atraer al turismo de la época. Este tipo de representaciones fueron muy admiradas y valoradas por los amantes del arte del siglo XIX, siendo un tema premiado en exposiciones a nivel nacional e internacional.

GALERÍA DE IMÁGENES








BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

LIBROS
CANO Y HOLMEDILLA, Juan de la Cruz: Colección de trajes de España tanto antiguos como modernos. Madrid, 1988.
DÍAZ, Joaquín: El Traje en Andalucía: Estampas del siglo XIX. Sevilla, 1995.
PECKLER, Ana María: Historia del Arte Universal de los Siglos XIX y XX. Madrid, 2003.

ARTÍCULOS
PEÑA DÍAZ, Manuel: Tolerar la costumbre: Ferias y Romerías en el siglo XVIII, Hispania, Vol LXXIV, Nº 248, 2014. pp. 777-806.

WEBGRAFÍA
MUSEO DEL PRADO:
ARTEHISTORIA:
ECURED:
ROCIO:

Luis Gallardo

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