Una pequeña joya a descubrir: el Museo visigodo de Mérida


SECCIÓN VISIGODA DEL MUSEO DE ARTE ROMANO DE MÉRIDA O MUSEO VISIGODO



Situado en la Iglesia del Convento de Santa Clara, el museo acoge una de las colecciones de arte visigodo más importantes de la Península Ibérica, como afirman estudiosos de renombre como la Doctora María Cruz Villalón. Los vestigios se encuadran entre los siglos IV-VIII, cuando Mérida era capital de la Diocesis Hispaniorum.

La colección visigoda está ligada al Museo Nacional de Arte Romano desde su creación. Tras el periodo de desamortización, el Convento de Santa Clara pasó a manos privadas y Mérida se hizo cargo de la iglesia, usada primero como almacén y después para albergar escuelas. En 1838, la iglesia se cedió como sede del Museo Arqueológico de Mérida, germen del Museo Nacional de Arte Romano. En este primitivo museo ya se exponían importantes obras visigodas.


Las colecciones se formaron en parte por donaciones privadas y gracias a los resultados de excavaciones sistemáticas, como las de los años 40-50, que sacaron a la luz una cantidad ingente de piezas, provocando que el espacio quedase pequeño. Tanto es así, que se llegó al punto de realizar restauraciones en la misma sala en la que se encontraba expuesta la colección  visigoda.
Con la creación en 1975 del Museo Nacional de Arte Romano y la posterior aprobación del proyecto de un nuevo edifico para las piezas romanas en 1980 (obra de Rafael Moneo), todo lo concerniente al mundo romano se trasladó al nuevo edificio.

Con la inauguraron del nuevo espacio en 1986, la Iglesia de Santa Clara se adaptó para acoger, de manera provisional, a las piezas visigodas, aunque aún hoy permanecen allí.

La Iglesia de Santa Clara es uno de los mejores ejemplos del Barroco extremeño de principios del siglo XVII. Presenta planta de cruz latina de nave única con dos tramos, dando como resultado un espacio muy diáfano, con bóvedas de cañón en las naves y cúpula sobre pechinas en el crucero. Al exterior, destacan las dos portadas monumentales, realizadas en granito. Tras su desacralización, se reconvirtió en museo, siendo una parte para la colección visigoda y otra destinada a exposiciones temporales.

La colección cuenta con unas 834 piezas, siendo la mayoría procedentes de la misma ciudad, aunque otras proceden de los alrededores, como del yacimiento de la Basílica de Casa Herrera. Gran parte de las piezas son fruto de excavaciones sistemáticas, otras se hallaron por casualidad y algunas se encontraron gracias a su reutilización, como se puede ver en la puerta que da acceso al aljibe de la Alcazaba de la ciudad.

Las obras se exponen en la nave central y muestran objetos de la vida cotidiana, mobiliario litúrgico, capiteles y fragmentos de ornamentación arquitectónica. Adosadas a las paredes se encuentran lápidas de enterramiento y en lo que fue la sacristía se exponen las piezas de mayor tamaño.


Las placas de cancel son las más numerosas de la colección. Se usaban para acotar el espacio litúrgico de acuerdo a la jerarquía. Siguen una tipología rectangular con arcos separados por columnillas y con veneras, aunque a veces se alterna la venera con decoración geométrica o se sustituye por el Crismón, con el Alfa y el Omega. Hay dos canceles a destacar por mostrar decoración figurativa. Se trata de un toro alado con nimbo en  la cabeza, la representación de San Lucas Evangelista. El otro cancel tendría el mismo motivo, pues se conserva un trozo de la pata del toro.

Los tenantes de altar son cuerpos prismáticos, muy sencillos tanto técnica como iconográficamente, realizados en mármol y presentan basa moldurada, plinto liso con cruces y remate con hojas de acanto muy esquemáticas.

                                                    Placa de cancel con el Árbol de la Vida
Entre las piezas de ornamentación arquitectónica encontramos pilastras, dinteles, frisos, capiteles e incluso un fragmento de canalización decorada. En este grupo destacan los pilares prismáticos, labrados en todos sus lados. Algunos tienen un pequeño hueco y otros se decoran con basa, fuste y capitel con hojas de acanto.

Entre los capiteles destacan los corintios, con hojas de acanto o palmetas muy esquemáticas. En algunos se puede observar la huella de las herramientas.

Otro grupo dentro de la colección visigoda serían los objetos de la vida cotidiana, con lucernas, ollas, cinturones, anillos… Hay excepcionales piezas cerámicas, por su cantidad y calidad, procedentes en su mayoría del yacimiento de Casa Herrera, anteriormente mencionado. De gran calidad técnica son las fíbulas y broches de cinturón.

                                                                     Broche de cinturón

El último gran grupo estaría formado por hornacinas, nichos y placas-nicho. Las hornacinas, de gran valor simbólico, son piezas cóncavas con pequeñas bóvedas y sostenidas por columnas. No se conoce su función exacta, pero hay teorías que apuntan a que fueron usadas como tabernáculos.
Las placas-nicho son rectangulares y se caracterizan por las veneras. En ocasiones, dentro de la venera se añaden elementos simbólicos, como el Árbol de la Vida o el Crismón.


Pero si hay que destacar una pieza de esta magnífica colección, esa sería la llamada Cátedra del Obispo. Es una placa-nicho llamada así por ser el respaldo de una cátedra episcopal, aunque hay quien apunta a que estaría relacionada con algún elemento de tipo bautismal.


Al principio, se apuntaba que la Iglesia de Santa Clara era una sede provisional para la colección visigoda, pero 34 años después, lo provisional se ha vuelto casi perpetuo.

Es cierto que en 2003, el Ministerio de Cultura aprobó la construcción de una sede para las piezas visigodas. Este edificio se situaría en los terrenos del antiguo cuartel de la Guardia Civil, próximo al recinto del Teatro y Anfiteatro. Seis años más tarde, se publicó el concurso para su proyecto. Según los plazos de esos momentos, el museo debía ser inaugurado en 2013 y, ni en ese momento ni ha día de hoy, las obras han comenzado.


En la web del Ministerio de Cultura y Deporte se puede ver el proyecto del futuro museo.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA
Libro “Museo Nacional de Arte Romano”. Ministerio de Educación y Cultura. Madrid, 1997.

ARTE GUÍAS

EL PERIÓDICO EXTREMADURA

MINISTERIO DE CULTURA Y DEPORTE
https://www.culturaydeporte.gob.es

TURISMO DE MÉRIDA

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