Words, de Allan Kaprow



WORDS, UNA PERFORMANCE DE ALLAN KAPROW





FICHA TÉCNICA

  • Obra: Words (palabras)
  • Autor: Allan Kaprow
  • Cronología: 1962
  • Estilo: Arte conceptual, performance e instalación
  • Ubicación: Nueva York


INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO HISTÓRICO

Una performance es una acción artística y escénica que mediante la improvisación busca un juego entre la provocación y el mismo sentido de la estética. A veces bajo un objetivo intencionado o reivindicativo, y otras sin sentido alguno ni explicación. Puesto que la finalidad última es la reacción del individuo con la performance. En ese sentido, no se trata de una pintura, ni de una escultura o arquitectura como tal; es el sujeto el elemento que constituye la obra de arte y no el objeto.

Muchos denominan el término performance como "arte en vivo". Este tipo de acciones comenzaron a realizarse a principios del siglo XX tras los movimientos de las vanguardias y de artistas como Pollock y su action painting, en el que el artista arrojaba pintura de diferentes colores al lienzo resultando más interesante dicho "espectáculo" que la pintura final.  

Durante los años sesenta en Estados Unidos la performance llegó a tener un gran impacto y alcance. En ese contexto Allan Kaprow publicó un ensayo en 1958 titulado "El legado de Jackson Pollock". En él se abarcaba el concepto de la performance y su significado y daba una gran importancia a la participación de la sociedad en la obra de arte, utilizando por primera vez el término happening, que se traduce a "algo que sucede". 

Con esto se dio paso a una nueva era en el arte, donde este cobraba vida formando parte de la acción y reacción de la sociedad. El happening hacia entender el arte como algo interactivo, donde el individuo participaba y se iba actuando de forma espontánea según lo que iba sucediendo. 

ANÁLISIS FORMAL

"Words" se realizó en dos pequeñas habitaciones de la Galería Smolin de Nueva York. Por un lado, en la primera habitación, se encontraban las paredes totalmente cubiertas de trozos de papel y lienzos con una serie de palabras escritas que luego los visitantes podían alterar añadiendo otras nuevas, participando así en la obra. Además sonaban tocadiscos en el que se escuchaba al propio Kaprow recitando las palabras. Todo envuelto en un escenario casi teatral con bombillas blancas y rojas que se encendían y se apagaban aleatoriamente. Y por otro lado, en la segunda habitación, las paredes habían sido pintadas de azul con graffiti, y se ofrecían tizas de diferentes colores a los visitantes para dibujar o escribir sobre ellas.

El artista consigue todo un recorrido sensorial e intelectual en el que el público interactuaba con la obra, con el artista, y formaba parte de la obra de arte, todo a la vez. Donde había total libertad de expresión y creación, los visitantes no solo podían añadir las palabras que quisieran a dichas paredes, sino también transformarlas, borrarlas, arrancarlas, o simplemente leerlas sin intervenir activamente, que en realidad era otra forma de participación por mero hecho de interiorizar las palabras y continuar leyendo.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

Para Kaprow las palabras eran la representación de fragmentos de nuestra realidad, desde el más simple objeto que ofrece un experiencia táctil y ordinaria hasta las más profundas emociones. Simples garabatos que pueden llegar a guardar una historia o algún secreto, pequeñas formas de expresión que están a nuestro alrededor día a día en las calles y que pasan desapercibidas.

A través de este entorno interactivo compuesto por dos simples habitaciones, el artista genera todo un concepto hacia a la idea del "texto urbano", haciendo referencia a los graffiti, las vallas publicitarias, periódicos... medios que contienen palabras y figuras a las que ni prestamos atención por ir ensimismados en nuestras rápidas vidas, así como conversaciones vagamente escuchadas a nuestro alrededor. Se trata de una invitación sensitiva y emocional, con el arte en la performance misma y con la vida para ser conscientes de aquello que nos rodea. 

CONCLUSIÓN

Es interesante como el artista propone que el espectador se convierta en parte del proceso creativo más allá de una participación pasiva desde fuera. Pues la obra de Kaprow integra el arte y la vida de tal forma que llega a ser complicado la distinción entre arte, artista, y público, una confusión que para muchos fue una genialidad.


Manuela Rodríguez Tovar

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