La Hechicera



COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LA HECHICERA DE GEORGES MERLE





FICHA TÉCNICA

  • Obra: La hechicera
  • Autor: Georges Merle
  • Cronología: 1883
  • Estilo: Orientalismo, Prerrafaelismo
  • Material o materiales: Óleo, lienzo
  • Técnicas: Óleo sobre lienzo
  • Soporte: Lienzo
  • Ubicación: Birmingham Museum of Art

CONTEXTO HISTÓRICO

Georges Merle es un pintor francés, nacido en 1851 y fallecido en 1886. Era hijo del también pintor Hugues Merle, y fue alumno de su padre pero también de William Bouguereau. La mayoría de sus obras no están firmadas por lo que hay un problema de atribución, y muchas se han atribuido a su padre.

Su estilo es predominantemente prerrafaelita. En esta obra en particular, además de la influencia prerrafaelita podemos ver una clara temática orientalista.

Esto se debe entender en el contexto de Francia en el siglo XIX. A finales del siglo XVIII, durante el gobierno de Napoleón Bonaparte, se comenzaron las expediciones a África, en las que se conquistó varias ciudades como Jaffa, Haifa y Gaza. Tras Napoleón, continuaron las incursiones en el continente africano, como la invasión de Algeria en 1830 liderada por Thomas Bugeaud, que resulta de relevancia vital para este artículo.

Todo ello alimentó el imaginario francés sobre lo oriental, proliferando las obras de carácter orientalista. Esta obra, La hechicera, muestra varios elementos que nos remiten al mundo oriental. Según las fuentes, esta obra fue creada para la exhibición del Salón de París de 1883. Fue bien recibida tanto por los aspectos técnicos como por la temática, que encajaba con el resto de obras expuestas.

ANÁLISIS FORMAL

En una oscura estancia, una mujer aparece centrada en el centro. Lleva ricas vestimentas así como lujosas joyas de profusa decoración. En la mano derecha lleva un cetro y en la izquierda una aguja. Está sentada sobre unas pinturas en el suelo, y frente a ella tiene un muñeco con una de las agujas clavada. A su vez, el muñeco está sobre una tela. Tras ella vemos una calavera, un crucifijo inverso, una vela y un pentágono en la pared.




La mujer en sí tiene el pelo negro y rizado, parcialmente cubierto por un tocado rojo con joyería. Tiene una mirada profunda, mirando directamente al espectador, y un semblante serio que inspira miedo y nos deja claro su poder.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

La hechicera retratada posee elementos que la relacionan con el orientalismo. Como hemos dicho, en el contexto francés de la obra, existía una tradición bélica anterior con el mundo oriental, por lo que era percibido como “lo otro”, es decir; se reflejaba sobre esa cultura todo aquello que rehusaban a ser ellos mismos.

Una de las connotaciones evidentes que se vertió en lo oriental fue la herejía y la magia. Así, la típica bruja europea, podía pasar a ser árabe con apenas unos elementos. Examinemos la obra más a fondo:

La protagonista aparece con el pelo parcialmente tapado con un velo, lo cual ya podemos relacionar indirectamente con el ambiente musulmán. En su cuello hay un colgante que pone de relieve la relación con el continente africano: un colgante de estilo egipcio en el que vemos a una diosa Isis alada y un faraón.


El báculo o cetro que porta, por su parte, también puede recordarnos a uno de los atributos de la diosa egipcia Isis: un tocado de unos cuernos de vaca con un disco solar en medio. Este atributo es tomado por Isis de Hathor, una diosa con la que se asimila.



Isis es una de las diosas principales del panteón egipcio, estrechamente relacionada con los rituales a los muertos y con la magia, por lo que su presencia aquí habla del poder mágico de la hechicera, que también porta muerte consigo.



Cabe comprender que esta obra es, a su manera, prerrafaelita, por lo que cada detalle de la obra va a estar tomado de un objeto de la vida real, en un intento de exactitud arqueológica tan típica de estos pintores.

Otra joya que podemos reconocer es un brazalete torque, de inspiración celta. Podemos ver que cada joya está tratada de una manera única, por lo que se confirma la máxima prerrafaelita de tomar objetos de la realidad, si bien es difícil identificarlos todos. 



Un ejemplo son las agujas con las que la hechicera está haciendo vudú, que son muy curiosas y recuerdan más a las agujas usadas para la decoración del cabello. La que está usando sobre el muñeco tiene una forma de esqueleto con una serpiente enrrollada.


Finalmente, otras joyas reconocibles son los anillos, que presumiblemente están inspirados en anillos de estilo georgiano, es decir, el estilo imperante en Gran Bretaña durante los reinados de Jorge I, II, III y IV.






Delante de la hechicera encontramos un muñeco que representa a un hombre, con una aguja clavada en su pecho. El muñeco está sobre un pergamino, que probablemente represente un conjuro mágico o una guía anatómica. Esta práctica es conocida como vudú o voodoo. Al clavarle una aguja al muñeco, el daño se le transmite a la persona que está representada. Por lo tanto, la hechicera está realizando un conjuro para dañar a un hombre.

Es muy posible que esta escena esté inspirada en una obra de literatura, pero debida a la poca información que hay de este cuadro no se sabe qué motivo representa.

Finalmente, detrás de la hechicera encontramos lo más interesante, y lo que nos pone finalmente en contexto: a su derecha vemos una vela, y a su izquierda una calavera y un crucifijo cristiano al revés. La calavera es el icono por excelencia de la muerte, también muy relacionada con la brujería. El crucifijo volteado representa la aversión a la religión cristiana y, por tanto, la herejía de la protagonista.



Pero el elemento más interesante está detrás de la bruja. Hay un pentagrama con unas inscripciones en árabe. A primera vista, por el tipo de caligrafía, puede parecer la lengua de brujería que en ocasiones se usaba en regiones africanas. Pero tras una profunda investigación hemos identificado este símbolo como el sello utilizado por el emir ʿAbd al-Qādir ibn Muḥyiddīn durante su emirato en Mu’askar mientras dirigía la resistencia contra la ocupación francesa en Algeria, entre 1832 y 1847. Este sello tiene carácter religioso, ya que en su interior tiene escritos varios de los 100 nombres de Alá.



Georges Merle, francés nacido en 1851, apenas se distancia unos años de este conflicto bélico, así que ciertamente tuvo la oportunidad de observar este sello cuando creció. Toma un motivo árabe de un emir ya que para él, su religión es una herejía y por tanto la vincula a la brujería.



En conclusión, La hechicera es una obra plagada de misterios y referencias que desentrañar, que nos muestra a una mujer poderosa que usa la magia en su favor, lo cual recuerda inevitablemente a las femmes fatale del Prerrafaelismo, pero en esta ocasión con elementos arqueológicos para situarla en el contexto oriental.


BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA


Celia Ramiro

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