La fotografía como arte

¿Por qué la fotografía no iba a considerarse como arte?


Cada día son más y más las exposiciones de grandes galerías y museos del mundo que están dedicadas de manera íntegra y exclusiva al género de la fotografía. Sin embargo, el debate sobre su consideración o no como un arte es algo que a día de hoy se sigue produciendo, seguramente por la diferencia técnica existente con las otras artes mayores, aunque solo hay que echar un vistazo a cualquier banco de fotos gratis para darnos cuenta de que la fotografía puede llegar a ser mucho más que una arte.

El enfrentamiento entre pintores y fotógrafos vienen produciéndose desde que a mediados del siglo XIX apareciese la primitiva fotografía. Los pintores tenían un papel importante en la alta sociedad al ser auténticos generadores de retratos familiares, la única forma que había hasta entonces de mantener vivo el legado de una familia, cosa que cambió de un plumazo la aparición de una fotografía que, en cuestión de segundos, podía dar testimonio de forma mucho más fidedigna que en una pintura, de lo que se exponía frente al artista.

La familia de Carlos IV, Francisco de Goya, 1800.

Con el paso del tiempo la fotografía pasó a democratizarse y cada vez se fue haciendo mucho más común el uso de las cámaras fotográficas, así como la consecución de imágenes gratis, cuya calidad  iba mejorando a una velocidad centelleante. Es aquí cuando el fotógrafo tiene que reinventarse para diferenciarse de los demás y convertir una fotografía, que al final no deja de ser una imagen captada por una máquina, en una obra de arte a través de planos, enfoques o escenas inverosímiles.

Es ahí donde aparecieron los grandes fotógrafos. Fotógrafos que por ejemplo, en tiempos de guerra, nos dejaron imágenes impresionantes en las que no solo hay que valorar el instante en el que fueron realizadas sino lo que supone el estar ahí en ese momento y bajo esa presión.

Muerte de un miliciano, Robert Capa, 1936.

Fotógrafos capaces de encontrarse en el momento justo y en el lugar adecuado para captar escenas que son capaces de hablarnos por sí solas, narrando todo tipo de historias.

Buitre esperando que niño muera, Kevin Carter, 1993.

Fotógrafos que han conseguido convertir una fotografía en imagen icónica de algunos personajes históricos a los que les ponemos cara gracias a ellos.

Albert Einstein, Arthur Sasse, 1951.

Y artistas que, además de la innegable labor de documentación que nos permiten con sus trabajos, han aprovechado en muchas ocasiones su labor y repercusión para servir de altavoz mediático para todas aquellas injusticias y situaciones que preocupan al mundo, situándose curiosamente en el mismo rol que han tenido los grandes pintores de todos los tiempos a lo largo de la historia.

Fotografía ganadora del World Press Photo 2018, Ronaldo Schemidt.

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