Retrato de Gertrude Stein


COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DEL RETRATO DE GERTRUDE STEIN






FICHA TÉCNICA

  • Obra: Retrato de Gertrude Stein
  • Autor: Pablo Picasso
  • Cronología: 1906
  • Estilo: Expresionismo 
  • Técnica: Óleo
  • Soporte: Lienzo
  • Dimensiones: 100 x 81 cm.
  • Ubicación: The Metropolitan Museum of Art, Nueva York
CONTEXTO HISTÓRICO

París, principios del siglo XX, uno de los principales centros neurálgicos del arte en Europa junto a otros como Berlín, lugar donde multitud de artistas pretenden lanzar su carrera atraídos por las oportunidades que les ofrece una ciudad en la que todo estaba permitido. Dentro de este efervescente panorama artístico tienen una mención especial los Stein, Leo y Gertrude, coleccionistas norteamericanos que llegan a París en 1903 los cuales, dinero por delante, centraron su atención en incipientes artistas de vanguardia cuyas obras en esos momentos se cotizaban a bajo precio. Fueron los Stein los primeros en descubrir a grandes artistas como Matisse, Picasso o Georges Braque y en sus reuniones se daban cita las personalidades más destacadas de la vanguardia cultural y artística del momento.

Picasso, quien por aquel entonces vivía en el Bateau Lavoir de la Rue de Ravignan, en Mortmartre, conoce a Leo y Gertrude Stein en 1905 y compran una de sus obras. Este momento coincide con el final de la penosa etapa económica que fue su periodo azul y el comienzo de su floreciente etapa rosa. Gertrude Stein, escritora de novelas y poesía modernistas, supo de una forma muy inteligente "enfrentrar" artísticamente a Matisse y a Picasso y retarles a superarse el uno al otro con cada obra que realizaban. De esta forma Picasso comienza el retrato de Gertrude Stein en la primavera de 1906, pero Picasso estaba insatisfecho con el resultado tras cada sesión de trabajo en la que Gertrude posaba para él, sesiones que llegaron a ser por lo menos unas ochenta. Picasso a finales de la primavera deja de trabajar en el retrato, frustrado por no obtener los resultados deseados y tras unas vacaciones en Gòsol, en el norte de España, vuelve a París y finaliza el retrato bajo otras perspectivas e influencias, sin necesitar que Gertrude posase para él.


ANÁLISIS FORMAL E ICONOGRÁFICO

En el lienzo Picasso muestra a la retratada como una figura de tres cuartos ante un fondo oscuro, color pardo, en el que se intuye el respaldo del sofá o sillón en el que Gertrude aparece sentada. El retrato entraría dentro de los parámetros de un retrato clásico salvo por ciertos detalles, aún tratándose en un momento en el que Picasso comienza a romper con el clasicismo en su producción y experimentar otras opciones estilísticas. Por la posición en la que aparece la retratada pero todavía más por sus manos, esta obra nos recuerda al Retrato de Monsieur Bertin de Ingres, conservado en el Musée du Louvre y que con toda seguridad Picasso conocería. Las manos en ambos lienzos aparecen con una gran fuerza, casi amenazantes, tanto en ellas como en el rostro se centra la atención de la obra, siendo el rostro la zona de más importancia como no podría ser de otra forma al tratarse de un retrato. Por lo tanto en la postura radica ese clasicismo de la obra que antes mencionábamos pero se anuncia ya por donde va a avanzar a partir de este momento la producción de Picasso en concreto y del panorama artístico en general.

Las vacaciones que Picasso pasó en Gòsol se tienen como un punto de inflexión en su producción artística, su estilo comienza a cambiar hacia formas más arcaicas y primitivas, tal vez influido por las severas y duras montañas de la zona, y comienza a abandonar rápidamente el equilibrio clásico. Abandona el tratamiento minucioso de los detalles por una concepción más sintética y más amplia de la forma, lo que se ejemplifica en el rostro de Gertrude Stein. En ello también influyó la fascinación que le causaron las primitivas esculturas ibéricas que se exponían por primera vez en el Louvre en 1906.

Al volver a París a finales del verano Picasso resumió todas estas influencias y nuevas concepciones de la forma en el retrato. Sin que Gertrude posase finalizó el retrato pintando el rostro, ya que casi todo lo demás ya lo había pintado antes. La dureza del rostro, casi una máscara, contrasta con el tratamiento del resto del retrato, aquí comienza a surgir el nuevo estilo de Picasso. Ya no se trata de reproducir fielmente la apariencia de una persona sino que avanza hacia una representación casi mágica, abstracta, de la realidad. Ese concepto de máscara lo comenzará a explotar en toda su dimensión al año siguiente, en 1907, cuando presenta a sus amigos y marchantes Las Señoritas de Avignon. Sin embargo esta obra no fue comprendida y recibió duras críticas, todavía no se estaba preparado para comprender esta obra como es considerada hoy en día, una obra clave dentro del desarrollo del arte moderno, anunciadora de lo que sería el cubismo.

También recibió críticas porque no había parecido entre el retrato que él pintó y la modelo, Gertrude Stein, a lo que Picasso respondía: "Nadie crea que se trata de lograr un buen parecido; pero no importa, ella llegará a parecerse". En definitiva, parece ser el efecto contrario del troppo vero (demasiado veraz) que Inocencio X exclamó cuando Velázquez lo retrató, pero el resultado acabó siendo el mismo, una gran pintura.

Víctor Yelo

BIBLIOGRAFÍA

Jaffé, Hans (1980), Pablo Picasso, Barcelona: Editorial Labor, D.L.

Martínez Muñoz, Amalia, (2009), Arte y arquitectura del siglo XX, Barcelona: Montesinos, D.L. (I y II vol.)

Pérez Rojas, Javier, (1994), El siglo XX: persistencias y rupturas, Madrid: Sílex 


WEBGRAFÍA

Teruel, Ana, "El París de los Stein, el arte de un siglo", El País, 8 de octubre de 2011

Vincent, Manuel, "Gertrude Stein. El deber de parecerse al retrato" El País, 31 de enero de 2009


GALERÍA DE IMÁGENES

Leo, Gertrude y Michael Stein
Gertrude Stein trabajando en su literatura en su estudio con su retrato y otras muchas obras de fondo
Retrato de Monsieur Bertin, Ingres (Museo del Louvre)
Las Señoritas de Avignon (MoMA)

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