La Mitología Griega


INTRODUCCIÓN A LA MITOLOGÍA GRIEGA



Antes de que llegasen los seres humanos, la Tierra emprendió la creación de todas las cosas: se desgarró a sí misma y creó al Cielo estrellado con sus mismas proporciones, para que la contuviera  por todas partes y para que sus hijos tuviesen un lugar seguro donde habitar. El Cielo derramó lluvia sobre las grietas y cavidades de la tierra dando lugar así al nacimiento de la hierba, flores y árboles. Esta unión entre el Cielo y la Tierra alumbró las fuerzas que servirían para ordenar el mundo, a la que su madre dio brazos y manos para que pudieran tocarla, piernas para que pudieran recorrerla y un rostro con el que pudieran admirarla y hablar con ella. Sus hijos llamaron Gea a su madre y Urano a su padre. 


Gea y Urano

Los primeros hijos de Gea fueron los hecatonquiros: tres monstruos de cien manos y cincuenta cabezas. 

Hecatonquiros

Tras ellos, nacieron los cíclopes, seres con un solo ojo y un carácter fuerte, quienes eran buenos constructores y artesanos. A pesar de tener una apariencia horrorosa, su madre los quiso igual pero en cambio su padre no, por ello, decidió enviarlos al lugar más profundo de la Tierra, donde no llegaba la luz, un lugar conocido como el Tártaro

Cíclopes

Más tarde, Gea alumbró una raza de seres poderosos, fuertes y con lomos de caballos: los titanes y las titánides, seis de cada uno. Desgraciadamente, esto no gustó a Urano, quien al ver que una nueva generación de seres poblaría el pecho de su esposa decidió usar todo su poder para retenerlos el máximo tiempo posible dentro de su esposa, provocándole así fuertes dolores. Gea no podía tolerar más ofensas por parte de su esposo y por ello tramó su derrocamiento junto a sus hijos los titanes, quienes sentían terror hacía su padre, pero Crono, el más valiente, decidió encargarse del deseo de su madre. Oculta a la vista de Urano, Gea fabricó una enorme hoz de pedernal con sus propias lágrimas para que la usase Cronos, a quién ocultó en una grieta para que su padre no lo viese. 

Titanes y tintánides

Al día siguiente, Urano se encarnó en un ser de cuerpo colosal masculino  y Gea en una bella criatura femenina, los esposos sintieron por primera vez el calor de la carne. Tras practicar el acto sexual Urano decidió echarse una siesta, momento que Cronos aprovechó para salir de su escondite y cortarle los genitales a su padre con la hoz fabricada por su madre. Tras cortárselos, el titán los lanzó con todas sus fuerzas, cayendo estos sobre el mar. Tras todo lo ocurrido, Crono tomó el poder de su padre. Una vez liberados los hijos que Urano tenía cautivos, Crono les dio una nueva función en el mundo.

"La castración de Urano" Giorgio Vasari

TITANES:

  • Hiperión: se ocupó de colocar el sol en lo más alto.
  • Tea: llevó la luz a los lugares más remotos de la Tierra.
  • Océano: se extendió alrededor de la Tierra para recogerla con sus enormes brazos.
  • Tetis: creó ríos en las altas montañas. 
  • Crío: dotó a los animales de instinto, los reunió en manadas y rebaños y les enseño a subsistir.
  • Ceo: consejero de Crono.
  • Temis: sabía reconocer cuál era el lugar de cada cosa y cuál debía ser su cometido.

CÍCLOPES:

Ayudaron con su industria allá donde fuesen reclamados, creando barreras naturales, forjando nuevos materiales necesarios para sobrevivir..


HECATONQUIROS:

Sus brazos crearon campos, abatieron valles, unieron montañas para formar serranías...


Con el paso del tiempo, Crono cada vez que sentía más intranquilo ya que se daba cuenta de que tanto los cíclopes como los hecatonquiros eran seres mucho mas fuertes y poderosos que él y tenía miedo de que en un futuro no muy lejano lo derrocasen. Solo podía sentirse seguro si la posesión de la fuerza era únicamente suya. Por la necesidad de acabar con todas las amenazas, Crono se dio cuenta de que debía cometer una última crueldad, por ello, decidió pedirle a los cíclopes y los hecatonquiros que construyesen un palacio subterráneo en un extremo del mundo. Crono los había enviado tan lejos que, sin saberlo estaban muy cerca de la boca del Tártaro. Cuando ya estaban en lo más profundo, Crono asestó un gran golpe con los puños en el suelo y la tierra se desmoronó cayendo toda la parte del mundo donde se encontraban sus hermanos los cíclopes y los hecatonquiros, precipitándose todos ellos en la más absoluta oscuridad. 

A partir de aquel momento, bajo el gobierno de Crono, el universo olvidó la violencia porque cada ser viviente, cada fuerza de la naturaleza, cada elemento de la creación fue leal al soberano. Posteriormente, cada titán y cada titánide buscaron su complemento. Algunos se desposaron con sus hermanos: Océano se unió a Tetis Hiperión a Tea.

Océano y Tetis
Hiperión y Tea
Para no sentirse solo, Cronos también buscó una esposa con la que compartir sus triunfos, siendo la afortunada su hermana Rea, quien dominaba los vientos de la tierra y del mar, a través de los cuales esparcía polen y semillas. 

Rea
Aunque Gea permanecía en silencio, no había olvidado la terrible traición de su hijo. Como el hijo se había convertido en lo mismo que su padre, era justo que tuviese el mismo destino.

Rea, la esposa de Crono, lo visitaba a menudo, yacían bajo las copas de los árboles y luego se quedaban tumbados uno al lado del otro. Con el paso del tiempo Rea cada vez fue visitando menos a su esposo hasta que finalmente dejó de ir a verlo. Lo que Crono no se esperaba era que más tarde su esposa aparecería embarazada. Crono quería que su esposa diese a luz allí junto a él, pero Rea sintió miedo y huyó. Crono enfurecido arrasó los árboles bajo los que habían yacido y quemó con su aliento los campos de cebada donde se revolcaban. Después de la destrucción, se sintió exhausto y se derrumbó en su trono, sintiéndose cada vez más viejo, cansado y aburrido, con más ganas que nunca de dormir por el resto de la eternidad.


Rea, la reina de los titanes, se trasladó a una mansión hecha de madera, con alfombras de esmeralda, que se encontraba en lo más denso de un fresco robledal. Gea había dispuesto para ella un lecho de musgo, alrededor del cual todas sus hermanas la asistían con cariño. Allí se echó la titánide cuando vio que había llegado el momento de dar a luz a su bebé. Rea trajo a la vida a una niña divina, que la antiquísima Gea tomó en sus brazos y meció hasta arrancarle el primer llanto. De repente, Crono apareció entre los árboles y se abalanzó sobre el recién nacido, ni los leones ni las hermanas de Rea pudieron detenerlo. Rea imploró clemencia pero de nada sirvió, ya que Crono abrió sus enormes fauces, se echó en ella a la recién nacida y la engulló.

Unos días más tarde, Rea salió de su escondite, un lugar donde nunca daba el sol. Se paseó en silencio, concentrada en la brisa que acariciaba su cabello. Crono vio a su esposa y se acercó a ella, poseyéndola sobre el lecho húmedo y frío sin que ella se entregara ni obtuviera el más mínimo placer, solo obedeciendo a su señor. Ella se recluiría de nuevo bajo tierra, porque si permanecía en la superficie no podía evitar escuchar a través de la quietud del mundo los gemidos de sus hijos dentro de la barriga de su marido ya que Crono se comía a los bebés nada mas nacer porque tenía miedo de que alguno lo destronase en un futuro. En las ocasiones que él se quedaba dormido, ella apoyaba su cabeza sobre el abdomen de su esposo y les cantaba dulces melodías a sus hijos, aunque nunca llegó a conocerlos, les había puesto nombres y tenía la impresión de que respondían cuando los llamaba a través de la carne de su padre.



Saturno devorando a su hijo

A su primera hija la llamó Hestia, diosa del hogar y la familia, porque la había concebido llena de esperanza en la familia que iniciaba.


Hestia

Luego estaba Deméter, diosa de la cosecha y la agricultura.



Deméter
En tercer lugar, encontramos a Hera, la reina de los dioses.


Hera
Después nacieron los niños. El primero fue un retoño silencioso, a quién Rea llamó Hades, el invisible. 

Hades
En el momento en que Rea estuvo en cinta por quinta vez, pensó en dar a luz sumergida en un lago para silenciar los llantos del bebé y tal vez poder salvarlo. Su madre le puso el nombre de Poseidón, el señor de las aguas. Pero Crono lo pilló por los pies y lo devoró entero. Sus cuervos habían espiado a su esposa. Cada año, Crono había devorado a sus hijos, los cuales seguían creciendo en su interior, por ello él cada vez estaba mas obeso y torpe. 


Poseidón
Al sexto año Rea volvió a concebir. Al darse cuenta de que otra otro varón, decidió quedarse en lo más profundo de su caverna. Este nuevo bebé recibiría el nombre de Zeus. Rea no quería que este bebé fuese devorado, por ello acudió a su madre Gea para pedir su ayuda, quien decidió esconderla en lo más profundo de la tierra. Crono buscó a su esposa por cielo y tierra sin tener noticias de ella, su ira no hacía más que aumentar, volviéndose cada vez más violento.  


Zeus
Verónica Gómez

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