La representación de San Pedro en la Historia del Arte

La representación de San Pedro en la Historia del Arte

San Pedro fue uno de los apóstoles más importantes para Cristo durante todo su trayecto vital. Conocido inicialmente con el nombre de Simón, era un pescador que, junto a su hermano Andrés, conoció a Jesús y se convirtió en uno de sus más fieles discípulos, pues Cristo le prometió que sería el "pescador de hombres" y le cambió el nombre por Cefás o Kefas, palabra aramea que en latín significa piedra, roca, por ello conocemos a este personaje bíblico con el nombre de Pedro, así indicó Jesús que él sería el fundador de la Iglesia y más tarde se le concibió como el primer Papa. Fue el primero en conocer la mesianidad y también el primer penitente por la triple negación a Jesús, al igual que fue el primero en ser lavados sus pies en la última cena.

A lo largo de la historia judeocristiana, la representación de San Pedro ha sido muy importante para la doctrina cristiana, en la Edad Media era común representarlo como el fundador de la Iglesia, haciendo uso del nombramiento de Cristo hacia él como "príncipe de los apóstoles". Es fácilmente reconocible, pues suele representarse como un hombre entrado en años, con pelo y barba canosos y suele ser representado con una túnica azul y un manto rojo u ocre. Sus atributos, generalmente son una llave de gran tamaño, representando así el Cielo (Fig. 1), o dos llaves, una dorada y otra plateada que simbolizan la acción de atar y desatar, refiriéndose al poder que tiene el santo de absolver y de excomulgar (Fig. 2). También lo podemos encontrar representado junto a una barca, aludiendo su oficio de pescador, junto a un libro, o con la cruz de triple travesaño cuando se le representa como máximo pontífice, entre otros símbolos que iremos comentando más adelante.

Figura 1. San Pedro. Gillis Congnet. Catedral de Santa María de la Redonda, Logroño.

Figura 2. San Pedro. Rubens. Museo del Prado, Madrid. 1610-1612.

Para conocer mejor la iconografía de este santo y su historia bíblica, nos vamos a centrar en algunas de las múltiples escenas bíblicas en las que aparece la figura de Pedro Apóstol y que están marcadas como un punto importante dentro de las intervenciones de Cristo:

La pesca milagrosa

«Y andando Jesús por el mar de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, que es llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, que echaban la red en el mar por que eran pescadores. Y les dijo: "venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres"».
(Mateo 4: 17-18)

Esta escena consigue identificar al fiel con el apóstol Pedro, pues demuestra así la fe que tiene en Cristo. Tras un día de trabajo sin éxito, es Jesús quien ayuda a los pescadores a pescar un abundante número de peces. Esta escena ha sido de gran interés a lo largo de la Historia del Arte, como podemos observar en un mosaico del siglo VI de la Basílica de San Apolinar Nuovo en Rávena (Fig. 3). O dando un salto temporal, en el cartón de Rafael Sanzio de 1515-1516 (Fig. 4). Esta escena bíblica suele relacionarse con la de Cristo caminando sobre las aguas del lago Genezaret para ayudar a los pescadores, pues un viento fuerte los está poniendo en peligro. Al estar cerca de la barca, le pide a Simón que camine hacia él, por unos instantes lo consigue, pero la duda le hace caer. Ghiberti representa en su primera puerta del Baptisterio de Florencia esta escena (Fig. 5). Esta aparición de Jesús caminando sobre el agua la volvemos a ver después de la Resurrección, se le aparece a los apóstoles, pero esta vez se mantiene en la orilla y es Pedro quien va en su encuentro.

En las imágenes que reproducen esta escena, se suele encontrar generalmente a Pedro arrodillado dentro de la barca en posición de rezo o hundiéndose en el agua en frente de Jesús. También se observa el milagro de Cristo en las redes llenas de peces.

Figura 3. Escena de la pesca milagrosa. Basílica de San Apolinar  Nuovo, Rávena. Siglo VI.

Figura 4. Pesca milagrosa. Rafael Sanzio. Cartón. 1515-1516.

Figura 5. Cristo camina sobre las aguas. Ghiberti. Puerta norte del Baptisterio de Florencia. 1404-1424.


Lavado de los pies

«Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago tu no lo comprendes ahora; más lo entenderás después. Pedro le dijo: no me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos».
(Juan 19: 6-10)

Juan nos narra de forma detallada la escena del lavado de los pies y los artistas no dudaron en representar este momento con el mayor detalle posible. Jesús se representa con una toalla atada a la cintura arrodillado delante de Pedro que expresa un sentimiento de halago o de impacto y a veces de rechazo, al ver que es el mesías quien ha elegido lavarle los pies a él primero. Tres ejemplos en los que vemos plasmada con claridad esta escena son el Lavatorio de Giotto de entre 1302-1305 (Fig. 6), Lavatorio de pies del Maestro del Libro di Casa de 1475 (Fig. 7) y en Cristo lavando los pies de los discípulos de José de la Mora de 1710 (Fig. 8).

Se puede observar con claridad la serenidad de Jesús ante Pedro, tratando así de dar una lección de humildad, para que en un futuro, tome ejemplo de la acción que él ha hecho por el discípulo.

Figura 6. Lavatorio. Giotto. Capilla de los Scrovegni. 1302-1305.

Figura 7. Lavatorio de pies. Maestro del Libro di Casa. Gemäldegalerie, Berlín. 1475.

Figura 8.  Cristo lavando los pies de los discípulos. José de la Mora. Figge Art Museum. 1710.

La negación de Pedro

«Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se acercó a él una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús, el galileo. Pero él negó ante todos diciendo: No sé lo que dices. Y saliendo él a la puerta le vio otra y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús de Nazaret. Y negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. Y un poco después se acercaron los que estaban por allí y dijeron a Pedro: verdaderamente también tu eres de ellos, por que aun tu manera de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir y a jurar, diciendo: ¡No conozco al hombre!, y enseguida cantó el gallo. Entonces se acordó Pedro de las palabras que Jesús le había dicho: "Antes que cante el gallo me negarás tres veces". Y saliendo fuera lloró amargamente».
(Mateo 26: 69-75)
  
En esta escena Pedro niega tres veces conocer a Jesús después de la celebración de la Última Cena y antes de que cantase el gallo al alba (Fig. 9). Él se arrepiente amargamente de lo ocurrido, como el Mesías había predicho. Así pues, las representaciones de esta escena suelen ser tenues, en las que Pedro aparece afligido y arrepentido dando crédito a su traición, con las manos entrelazadas y mirando hacia el cielo. Esto bien lo refleja El Greco en Las lágrimas de San Pedro, de 1600 (Fig. 10). 

Es aquí donde introducimos otro atributo de San Pedro; el gallo, símbolo de su arrepentimiento, por ello, podemos encontrar muchas veces en representaciones iconográficas de este apóstol un gallo junto a él, como es en la obra de Georges de La Tour,  Las lágrimas de San Pedro, de 1645 (Fig. 11).

Otro símbolo importante que se representa en estas escenas es la hiedra, alegoría de la fidelidad, sin embargo, si ésta está colgada, significa que esa fidelidad ha sido traicionada. Podemos observarla en las obras de El Greco y de de La Tour citadas anteriormente.

Figura 9. Las negaciones. Rembrandt. Rijksmuseum. 1660.

Figura 10. Las lagrimas de San Pedro. El Greco. Catedral de Toledo. 1600.

Figura 11. Las lagrimas de San Pedro. Georges de La Tour. Museum Art Cleveland. 1645.

Martirio de San Pedro

«En el momento en el que Pedro iba a ser crucificado, el apóstol dijo: "Cuando crucificaron a mi Señor, pusieron su cuerpo sobre la cruz en posición natural, con los pies abajo y la cabeza en alto, en esto sus verdugos procedieron acertadamente, por que mi Señor descendió desde el cielo a la tierra; a mí en cambio debéis ponerme de manera distinta; con la cabeza abajo y los pies arriba; porque además de que no soy digno a ser crucificado del mismo modo que Él lo fue, yo, que he recibido la gracia de su llamada, voy a subir desde la tierra hasta el cielo; os ruego por tanto que al clavar mis miembros a la cruz, lo hagáis en tal forma que mis pies queden en lo alto y mi cabeza en la parte inferior del madero. Los verdugos tuvieron a bien acceder a este deseo».
(Leyenda Dorada 139, 2)

San Pedro fue crucificado en Roma, donde llegó a predicar. Fue encarcelado durante las persecuciones de Nerón (54-68). Según la tradición más antigua, este santo pudo haber sido crucificado en el circo de Nerón y sepultado cerca del obelisco de la espina -es el que hoy en día se encuentra en la plaza de San Pedro del Vaticano-. Sin embargo, en las Mirabilia Romanae del siglo XII nos indican que su crucifixión se llevó a cabo junto a un monumento funerario llamado "meta Romuli", parecido a la pirámide de Cayo Cestio. Es así como en algunas de las representaciones estos dos monumentos son escenario de su crucifixión, como es en el caso de la obra de Masaccio, El martirio de San Pedro, ha. 1426 (Fig. 12), donde vemos a los laterales de la composición, dos edificaciones; a la izquierda la pirámide y a la derecha el obelisco. A partir del siglo XV, se creyó que uno de estos dos lugares estaba situado en la colina del Janículo, en el "Monte de Oro", como lo representa Miguel Ángel en su Crucifixión de San Pedro, de 1550 (Fig. 13).

Esta escena es una de las más comúnmente representadas y que suele ir acompañada de la escena de la degollación de San Pablo, que según la tradición cristiana, estos dos santos murieron el mismo día en Roma, demostrando así que ellos dos son los pilares de la Iglesia, y por ello se les representa en muchas ocasiones a los lados de Cristo, como se puede observar en el Políptico Stefaneschi de Giotto, en la llamada Parte de Cristoha. 1320 (Fig. 14).

Figura 12. El martirio de san pedro. Masaccio. Staatliche Museen Berlin. 1426.

Figura 13. Crucifixión de San Pedro. Miguel Ángel. Capilla Paolina, Vaticano. 1550.

Figura 14. Políptico Stefaneschi, parte de Cristo. Pinacoteca vaticana. Ha 1320.

Este es un pequeño recorrido en las escenas más habituales de San Pedro en la Historia del Arte, sin embargo, hay otras muchas representaciones conocidas de este santo, como la curación de los enfermos con su sombra, el encarcelamiento, o el "Quo vadis Domine?".


BIBLIOGRAFÍA 

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GIORI, Rosa. Santos. Electa. 2005.

LA CASA DE LA BIBLIA. Biblia didáctica. Editorial PPC. 2005.

REINA VALERA. Santa Biblia. La iglesia de Jesucristo. 2009.

REVILLA, Federico. Diccionario de iconografía y simbología. Grandes temas, Cátedra. 2016.

Zuffi, Stefano. Episodios y personajes del Evangelio. 2003.

AMDG. CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN. Iconografía del Apóstol San Pedro. En: «http://amdgrestauracion.com/?p=464».


Marina Cuevas

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