La Reina Leonor y la Bella Rosamunda


COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LA REINA LEONOR Y LA BELLA ROSAMUNDA




FICHA TÉCNICA

  • Obra: La Reina Leonor y la Bella Rosamunda
  • Autora: Evelyn De Morgan
  • Cronología: 1901
  • Estilo: Prerrafaelita
  • Material o materiales: Óleo
  • Técnicas: Óleo sobre lienzo
  • Soporte: Lienzo
  • Ubicación: De Morgan Collection

CONTEXTO   

La pintora británica Evelyn De Morgan, nacida Mary Evelyn Pickering, comienza bien pronto a interesarse por la Hermandad Prerrafaelita. Comienza formándose con su tío el pintor prerrafaelita John Roddam Spencer Stanhope, y con solo dieciocho años ingresa en la Slade School of Art, tras convencer a sus padres de que se lo permitan.

Siendo mujer, sus padres no querían que se dedicase a asuntos de hombres como era la pintura, pero finalmente consiguió su aprobación. Tiempo después, ya siendo oficialmente pintora, se casó con el ceramista William De Morgan, quien la apoyaba y la animaba a continuar pintando.

Las influencias de su estilo son claras: por una parte vemos la influencia de Botticelli, ya que De Morgan visitaba habitualmente a su tío Stanhope en Florencia, donde admiraba las obras del pintor italiano renacentista. La otra influencia evidente es Edward Burne-Jones, pintor prerrafaelita del que De Morgan toma muchos aspectos.



ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

La pintura representa el fatídico encuentro entre la Reina Leonor de Aquitania y Rosamunda, la amante de su marido el Rey Enrique II. Enrique fue Rey de Inglaterra desde 1152 hasta su muerte en 1189, cuando le sucede su hijo Ricardo Corazón de León. En cuanto a la Reina Leonor, fue encerrada por su propio marido durante más de 15 años. ¿Queréis saber por qué? Leonor provocó una rebelión, animando a sus propios hijos a declararse en contra del rey. El detonante de esta situación fue la amante del rey: Rosamund Clifford.

La bella Rosamunda, a veces llamada La Rosa del Mundo, era una joven que conoció al Rey Enrique II y mantuvo un romance con él durante once años. Hacia el final de su vida, se retiró como monja al convento de Godstow, y ese mismo año (1176) falleció.

La belleza de Rosamunda y su relación de amor prohibido con el Rey generaron una serie de leyendas y acabaron convirtiéndose en mito. Según la leyenda popular, la Reina Leonor se enteró del romance de su marido con la hermosa Rosamunda, y, celosa, se propuso acabar con ella.

Enrique, para proteger a Rosamunda, construyó para ella una fortaleza. Este lugar, llamado el Arco de Rosamunda, (y donde actualmente se encuentra el Palacio de Blenheim, en Oxfordshire) era muy parecido a un pabellón de caza y estaba situado en el jardín el palacio de Woodstock, de propiedad real. El refugio estaba rodeado por un laberinto inexpugnable. Se dice que la Reina tenía pensado dar a luz en Oxfordshire a su hijo Juan y acabó alumbrando en el castillo de Beaumont para evitar a Rosamunda.

Pero hasta aquí llega la línea que divide la realidad de la ficción, ya que la última parte de la leyenda es pura fantasía y no está basado en hechos históricos. De acuerdo a las narraciones, la Reina se adentró en el laberinto, encontrando un hilo de seda que llevaba directamente a Rosamunda. Este hilo de seda era parte del regalo del Rey a la hermosa joven, que pasaba su cautiverio tejiendo, y al marcharse el rey se le enganchó un hilo de tal modo que al salir dejó sin querer el hilo marcando el camino. Leonor encontró el refugio de Rosamunda y le dio a elegir entre morir envenenada o acuchillada. Asustada ante la maldad de la Reina, Rosamunda eligió el veneno y, trágicamente, falleció. Esto no fue lo que pasó en la historia real pero ha alimentado muchas creaciones artísticas como poesías o pinturas, en este caso.

La historia de una Reina celosa que persigue a la hermosa amante de su marido que se esconde en un laberinto y, finalmente, la envenena, es una ficción muy próxima a los cuentos de hadas.



ANÁLISIS FORMAL

Formalmente, lo primero que se percibe es un uso del color muy intenso. La escena transcurre en un lugar claustrofóbico, transmite la sensación de prisión o de guarida que se nos narra en la historia. Por la puerta entreabierta la artista nos deja ver el famoso laberinto que rodeaba el escondite de la bella Rosamunda. La joven está sobre un banco de madera tallada que da sensación de relieve, y tras ella hay una vidriera con dos amantes encontrándose. La escena es una alusión a su romance con el rey, pero también cabe señalar la presencia de estas dos artes menores en el cuadro, pues incita a una valoración del mobiliario y de la vidriera.

Las protagonistas aparecen confrontadas y en actitudes opuestas. Rosamunda acepta su destino con resignación, casi con indiferencia, mientras la Reina se inclina sobre ella en actitud dominante. En ambos casos son mujeres atléticas, fuertes, alejadas del estereotipo prerrafaelita de la mujer débil y lánguida. Aquí vemos una heroína y una villana pero representadas de una manera alejada de los sentimentalismos o de los clichés.

De Morgan no solo usa una rica paleta de colores y una contorneada línea, también explota el Simbolismo, corriente que en parte ya estaba siendo anticipada por todo el movimiento Prerrafaelita. Si su principal referente prerrafaelita, Edward Burne-Jones, ya tenía algunos asomos simbolistas, De Morgan pule este concepto y lo introduce determinantemente en sus obras. Esto es la evolución lógica de la pintura prerrafaelita, pero también influye el carácter esotérico de la pintora.

La Reina Leonor está rodeada por una serie de animales con connotaciones negativas, usualmente relacionados con las brujas, como son los murciélagos y las serpientes, y también aparecen varios monos. Sujeta en sus manos el hilo que ha delatado la ubicación de la doncella, y el veneno que le ofrece. Rosamunda, con flores en su pelo, está rodeada de pequeños ángeles y palomas que observan lamentándose su destino, mientras se alejan de la joven como abandonando su cuerpo que, en breves instantes, estará inerte.


CURIOSIDADES

Este tema también ha sido representado por otros pintores prerrafaelitas como Sir Edward Burne-Jones, John William Waterhouse y Dante Gabriel Rossetti.




El escritor Charles Dickens escribió en su obra “Child’s History of England” la historia de Rosamunda, afirmando que no hubo ni laberinto ni veneno: “Hubo una bella Rosamunda, y me atrevería a decir que era la chica más adorable en todo el mundo, y el Rey ciertamente estaba enamorado de ella, y la Reina Mala Leonor estaba ciertamente celosa. Pero temo decir –y digo temo porque me encanta la historia- que no hubo refugio, ni laberinto, ni hilo de seda, ni daga, ni poción. Lamento decir que la Bella Rosamunda se retiró a un convento cerca de Oxford y murió allí, en paz.”


BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

CONCHA MAYORDOMO:
DES CARS, Laurence. The Pre-Raphaelites. Romance and Realism. 2000. Thames & Hudson.

EL ESTUDIO DEL PINTOR:
FUNDACIÓN DE MORGAN:
MARSH, Jan. Pre Raphaelite Sisterhood. 1985. Ed. Quartet Books.

PRE-RAPHAELITE SISTERHOOD:
TRIANARTS:
WIKIPEDIA:

Celia Ramiro

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