Las mejores frases de Salvador Dalí

LAS 10 MEJORES FRASES DEL MAESTRO DEL SURREALISMO

Hoy vamos a repasar las mejores frases de Salvador Dalí, uno de los grandes genios de toda la historia del arte.

Dalí fue un pintor enorme, con obras icónicas y que además fueron referencia para un estilo incipiente como era el surrealismo. Pero más allá de su faceta puramente artística, Salvador Dalí fue un personaje sin parangón en su época. 

A todos nos entusiasman las frases sabias de grandes pensadores, y el pintor catalán dejó un muy buen puñado de ellas a lo largo de su trayectoria.

Dalí fue capaz de crearse un personaje que le generó una gran popularidad en todo el mundo, en una época en la que la televisión apenas daba sus primeros pasos y se convertía en un auténtico escaparate para mostrarse al público.

Y fue ahí, en la televisión, en la gran multitud de entrevistas personales que recibió, cuando más allá de su obra, Salvador Dalí trascendió su leyenda con una larga lista de frases que han quedado para la posteridad. 

"La pintura es una parte infinitamente diminuta de mi personalidad".

Y no le faltaba razón. Dalí era mucho más que un genio de sus pinceles, por eso su arte no se quedó en eso. Realizó una gran cantidad de performances y escritos, dejando claro que estábamos ante una personalidad verdaderamente extraordinaria.


"Yo no tomo drogas. Yo soy una droga".

Las acusaciones que vinculaban al autor con las drogas fueron una constante a lo largo de su carrera. Sus contestaciones en este sentido fueron realmente brillantes. 


"¡No podéis expulsarme porque yo soy el Surrealismo!".

Frase que pronunció después de ser expulsado del movimiento surrealista en París. Aunque el surrealismo es un movimiento con una entidad superior a la de un único artista, también es cierto que Dalí lo ubicó en otra dimensión.


"Picasso es pintor. Yo también. Picasso es español. Yo también. Picasso es comunista. Yo tampoco".

Prueba irrefutable de que Dalí nunca acalló los rumores de su "enfrentamiento" con Picasso, aunque realmente su relación era más bien inexistente.


"Que se hable de Dalí, aunque sea para bien".

Otra de sus frases icónicas. Dalí siempre estuvo acostumbrado a que hablasen de él, lo extraño es que las críticas resultasen positivas.


"Si yo fuera menos inteligente, indiscutiblemente pintaría mucho mejor".

Realmente destacó en sobremanera en ambas facetas. De su calidad artística hay poca duda.


"Dios es solo otro artista, como yo".

Compararse con Dios en la época en que vivió Salvador Dalí no debía ser nada fácil, pero el genio catalán no era de los que se muerden la lengua.


"A los seis años quería ser cocinero y a los siete, Napoleón. Desde entonces, mi ambición ha ido en aumento sin parar".

Y se vio recompensada, no en vano, se ha convertido en uno de los artistas más populares de la historia del arte.


"La modestia no es mi especialidad. Dalí solo es bueno porque el resto de pintores son muy malos".

Efectivamente Dalí nunca fue un personaje modesto, pero al menos tampoco lo negaba.


"Los genios no deben morir".

Y ojalá fuese así porque a todos nos habría encantado ver a Dalí en el siglo XXI. Seguro que hoy en día estaríamos hablando de él como un influencer en toda regla.


No hay comentarios:

Publicar un comentario