La danza


COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LA DANZA 


FICHA TÉCNICA

  • Obra: La Danza
  • Autor: Henri Matisse (Francia, 1869 - 1954)
  • Cronología: 1910
  • Estilo: Fauvismo
  • Técnica: Óleo sobre lienzo.
  • Dimensiones: 260 x 391 cm
  • Ubicación: Museo del Hermitage (San Petersburgo, Rusia)

La Danza es una obra realizada en 1910 por el pintor francés Henri Matisse (1869- 1954), uno de los grandes artistas del siglo XX. Reconocido por su sentido revolucionario del lenguaje expresivo del color y por su uso original y fluido del dibujo, encabezó una de las primeras vanguardias: el fauvismo. De esta manera, La Danza de Matisse constituye una de las obras más paradigmáticas del siglo XX.


CONTEXTO HISTÓRICO

En el París de 1905 un grupo de artistas encabezado por Matisse expone en el mítico Salón de Otoño. Sus pinturas expresan emoción con colores salvajes, el uso libre del color que, junto al vigor expresivo, formula un nuevo lenguaje antiacadémico que fascinó a una generación de artistas que ya no buscaba identificar lo bello con el rigor formal y rechazaban la mera imitación de la naturaleza. El rechazo de la crítica no tardó en llegar, y el crítico Louis Vauxcelles les denominó despectivamente como fauves -salvajes-, nombre que los propios artistas adoptaron con orgullo. El fauvismo se convirtió en el grupo de vanguardia en París y Matisse en el padre de este nuevo estilo artístico.

Matisse pintando La Danza, c.1909.

El lienzo de grandes dimensiones fue una segunda versión del encargo a Matisse por un coleccionista ruso, Serguéi Shchukin. Este consistía en una pareja de pinturas murales La danza y La música, destinadas a decorar la escalera del palacio Troubetzkoy.

La Música (1910)
ANÁLISIS FORMAL

La obra nos presenta a un grupo de cinco personas que bailan en círculo desnudas, tema artístico que interesó a Matisse durante toda su vida, formando un coro dentro del espacio rectangular del lienzo. Como uno de los máximos representantes del fauvismo, simplifica las formas y satura los colores llevándolos a su máxima intensidad, extendiéndolos con pinceladas amplias, haciendo gala de sus rasgos más característicos: el uso libre del color y el vigor expresivo.

El fauvismo, aunque atado a la figuración, no buscaba el naturalismo, sino que produce una ruptura con la perspectiva tradicional, con una finalidad expresiva a través de la forma y el color En la obra el color se libera del dibujo, que carece de claroscuros y crea perspectivas por sí mismo. Las figuras como elemento compositivo están dispuestas en un marco horizontal, estructurando la composición en el espacio rectangular del lienzo dividido en dos planos por el color. El superior, más amplio, de color azul intenso, y el inferior, en verde, diferenciando cielo y tierra; en el centro se sitúan cinco figuras danzantes de contornos sinuosos, formadas por curvas y contracurvas, en tonos rojizos que contrastan con el paisaje. El dinamismo de la composición se expresa a través de los trazos curvos y a su vez los condiciona, emulando los círculos que trazan en el aire los bailarines. La escena se ajusta al marco y sus cuerpos se alejan del naturalismo, simplificados en función de la expresividad plástica, deformados ligeramente para dar la sensación de movimiento.

Así, todo el conjunto expresa un ritmo alegre y dinámico, como un baile. La disposición de las figuras con los brazos extendidos formando un coro crea una acentuada forma oval que se inclina hacia la derecha, esta inclinación es producida por la dirección diagonal de los cuerpos y consigue a la perfección su objetivo de transmitir el dinamismo de la danza.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

“He compuesto mi danza cantando la misma melodía que había escuchado en el Moulin de la Galette, aunque toda la composición, todos los bailarines, están acompasados y bailan al mismo ritmo.

Matisse pinta uno de sus temas fetiche: el regreso a la mítica Edad de Oro, refiriéndose a la etapa inicial de las edades del hombre donde los seres humanos vivían en una utopía, felices bailando y cantando sin preocupaciones. Además, refleja la incipiente fascinación del pintor por el arte primitivo. El baile para Matisse es símbolo de alegría y festividad. El coro de la danza es una reelaboración del que ya pintó en La alegría de vivir (1906), la sucesión rítmica de desnudos aporta sensación de liberación emocional y hedonismo, vemos cómo las figuras se distorsionan en función de la expresión de movimiento, transmitiendo un ritmo alegre, festivo, que evoca la libertad, la alegría y la comunión entre los hombres.

 Lucas Cranach el Viejo. Detalle de La edad de oro (c.1530). 

La alegría de vivir (1906)

Matisse se manifiesta en esta obra como un pintor decorativo, no debemos eludir el contexto y las causas de su creación como amplio panel acompañado de otra obra, La Música, para la mansión del coleccionista ruso. Por ello, tanto las circunstancias del pintor y la función decorativa de la obra completan su significación.

CURIOSIDADES

En 1909 Matisse pintó una versión preliminar de esta obra conocida como Danza (I), actualmente en el MoMA. Se trata de un estudio de composición menos detallado, en el que utiliza colores más pálidos, y que aparece en el fondo de otra obra del pintor, Danza con capuchinas (1912).

Danza (I) (1909)
Danza con capuchinas (1912)

La composición de las figuras danzantes recuerda a la acuarela de William Blake, Oberon, Titania y Puck bailando con hadas de 1786, y se asocia con la Danza de las chicas jóvenes de la famosa obra musical de Igor Stravinsky, El rito de la primavera

William Blake. Oberón, Titania y Puck bailando con las hadas (1786).


GALERÍA DE IMÁGENES 






Rosario Quirós

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

ARGAN, G.C: El arte moderno. Del iluminismo a los movimientos contemporáneos. Madrid, 1991.

ESSERS, VolkmarMatisse. Taschen, 2015.


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