Cueva del Parpalló

COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE LA CUEVA DEL PARPALLÓ



Entorno geográfico y características físico-ambientales del lugar

La cueva está situada a 459 metros sobre el nivel del mar en la vertiente sur del Mondúber (841 metros). Se encuentra muy cerca de las poblaciones de La Drova y Barx (Bárig en castellano) y no muy lejos de la ciudad de Gandía, capital de la Safor. Este yacimiento arqueológico recibe su nombre por una pequeña ave migratoria, el parpallón, avión tipo riparia o golondrina ribereña, que habita en el Paraje Natural del Parpalló-Borrell en la comarca de la Safor y dónde fueron descubiertos unos nidos de este animal tan característico y menudo en la entrada de dicha cueva. Su entorno geográfico próximo al mar Mediterráneo y su variada composición de fauna y vegetación hacen de un conjunto natural excepcional en la Comunidad Valenciana. Hoy en día, la cueva del Parpalló está declarada como BIC (Bien de Interés Cultural) e incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por su conjunto artístico desde el 2008 para su definitiva declaración.


Vista del Paraje Natural del Parpalló-Borrell desde la Cueva del Parpalló. (Fotografía tomada en el 2018)

La cueva, orientada al sur, tiene una pequeña abertura vertical a modo de entrada de unos 15 metros de altura y unos 4 metros de amplitud. En su interior, se distingue una gran sala principal de unos 11 metros de anchura y 5 metros de altura, lugar de ocupación más importante del conjunto durante el Paleolítico Superior, y otra segunda sala o habitáculo de reducidas dimensiones respecto a la anterior con una anchura de 9 metros y una altura de 3 metros. La cueva y su entorno está constituido, mayoritariamente, de roca calcárea del mismo modo que el resto de los yacimientos arqueológicos, no menos importantes, del sistema montañoso; Cueva de la Malladetes, Cueva Negra y otras muchas descubiertas en el siglo XX.

Entrada a la Cueva del Parpalló. (Ayuntamiento de Gandia)


Historia de la Cueva y primeras investigaciones arqueológicas

La Cueva del Parpalló ha tenido diversos usos a lo largo de los siglos. Es muy probable que la cavidad calcárea del Parpalló no haya dejado nunca de estar habitada hasta la actualidad con alteraciones e intensidades más o menos frecuentes. El científico Antoni Josep Cavanilles fue uno de los primeros científicos en visitar la zona montañosa del Mondúber, y le seguiría el naturalista valenciano Joan Vilanova i Piera, quien daría a conocer ésta y la Cueva de las Maravillas de la vecina sierra Falconera en su gran obra referencial Origen, Naturaleza y Antigüedad del hombre de 1872. 

Posteriormente y en compañía de Eduard Boscà y Bernat Castelló, volvería a describir detalladamente la Cueva del Parpalló en 1893 con su Memoria geognóstico-agrícola y protohistoria de Valencia. Aunque, bien es cierto que no sería hasta pasado el siglo XIX y la primera década del siglo XX cuando se volvería a visitar. Esta vez, la cueva fue visitada por el francés Henri Breuil y diversos personajes locales y nacionales en su guía hacía el yacimiento arqueológico natural en 1913. Breuil solamente pudo excavar parcialmente la Cueva del Parpalló y recogió, al mismo tiempo, informaciones relevantes de otros yacimientos arqueológicos como la Cueva de las Maravillas de Gandía y la Cueva de las Calaveras en Benidoleig (provincia de Alicante), todas ellas publicadas un año más tarde en un boletín laboral e informativo llamado Travaux en Espagne.

Henri Breuil durante una de sus visitas a la cueva. (Archivo fotográfico del Servicio de Investigación Prehistórica)

Sin embargo, el hallazgo arqueológico material de la Cueva del Parpalló llegaría en el año 1928, superada ya la Primera Guerra Mundial y con anterioridad a la Guerra Civil Española. El gran artífice de esta investigación laboriosa fue del gironés Lluís Pericot en contacto con Isidro Ballester Tormo, director del Servicio de Investigación Prehistórica (SIP) de la Diputación Provincial de Valencia. Ese mismo año se comenzaría a preparar un largo y laborioso sistema de excavaciones para los subsiguientes años con la ayuda de la Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades y el propietario de los terrenos. 

Lluís Pericot al mando de las excavaciones de la Cueva del Parpalló. (Archivo fotográfico del Servicio de Investigación Prehistórica)

La excavación de la cueva se prolongaría tres años; verano de 1929, 1930 y 1931. Obreros de las proximidades de la Drova y de la población de Adzeneta de Albaida en el interior de Valencia fueron los encargados de explorar la cueva con numerosas excavaciones en la roca. Pronto encontrarían diversas piezas artísticas de sílex y plaquetas con algunas incisiones y pinturas de diversas técnicas del grabado, centrándose sobre todo en la gran cámara principal. 

Obreros trabajando en las excavaciones de la Cueva con Lluis Pericot al mando. (Archivo fotográfico del Servicio de Investigación Prehistórica)

Una pequeña aproximación provisional del lugar concluyó en situar a la Cueva del Parpalló en época del Magdaleniense Superior, una de las etapas finales del Paleolítico. Asimismo, Pericot propondría tres grandes ciclos culturales a lo largo del tiempo en la cueva: Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense. Todas y cada una de estas fases fueron habitadas por el mismo grupo étnico, el homo sapiens sapiens, la especie más directa del ser humano moderno, y así lo corrobora el hallazgo de un cráneo humano de este tipo en el interior de la cueva.

Obreros trabajando en las excavaciones de la Cueva. (Archivo fotográfico del Servicio de Investigación Prehistórica)

Asombrosamente, la colección total de plaquetas descubiertas en la Cueva del Parpalló y acorde al inventario publicado por Pericot, el número de piezas artísticas grabadas era de más de 5000 con restos de pintura, grabadas parcial o en su totalidad y caras sin utilizar. El grabado fue empleado mayoritariamente en el Magdaleniense y la pintura mayoritariamente en el Solutrense. Aun así, no es un número aproximado del total de la colección porque con el paso del tiempo, años y años de repetidas excavaciones en la Cueva, ha ido aumentado su valor histórico-artístico. Su temática no difiere en absoluto de lo normal, es decir, la variedad de temas de los objetos encontrados es constante como ocurre en otros yacimientos prehistóricos del Paleolítico europeo (no sólo de la Península Ibérica). Sin embargo, no es extraño que el tipo de fauna representado en dichos objetos grabados sea corto y limitado, pero representan de un modo exacto el número de especies que habitaban en el entorno de la Cueva y en compañía de los primeros homínidos europeos (ciervos, caballos, zorros, cabras montesas, etc.). Según avanza cronológicamente el arte paleolítico del Parpalló se hace evidente, al mismo tiempo, un cierto progreso de los temas representados y su modus a la hora de plasmar un signo o una idea concreta.

Craneo de homo sapiens sapiens descubierto en el interior de la Cueva. (Museo de Prehistoria de Valencia)

Plaqueta con incisión de época Magdaleniense, Paleolitico superior. (Museo de Prehistoria de Valencia)

Consecuencias: una repercusión positiva para el patrimonio histórico-artístico del litoral levantino y europeo.

A raíz de lo descubierto hasta ese momento, en las próximas décadas de finales del siglo XX se hace todavía más evidente, un claro interés en descubrir y/o redescubrir el arte paleolítico principalmente de la zona litoral levantina. La Cueva del Parpalló marcaría un antes y un después, un hito en la historia de la arqueología debido a su gran número de piezas artísticas encontradas, poniendo en valor nuestro patrimonio a la altura de los yacimientos arqueológicos más importantes hallados en Europa (aunque algunos estudiosos hablan de este y otros muchos yacimientos de este gran tipo como “el problema del Paleolítico”), y en duda a todo lo sabido acerca del arte de este período en la Península Ibérica y del territorio valenciano en particular hasta ese preciso instante. Este descubrimiento animaría a futuros investigadores para estudiar su colección de plaquetas con fines propagandísticos y divulgativos y, al mismo tiempo, impulsar a jóvenes científicos para participar en diversas excavaciones cercanas a la Cueva del Parpalló con el fin de hallar una posible relación espacio-tiempo que ayude a explicar la magnitud de tal obra de la Prehistoria; Cueva de los Murciélagos, Cueva del Barranco Blanco, Cueva de las Maravillas, Cueva de les Malladetes, etc. El alto valor patrimonial del conjunto del Parpalló no pasaría tampoco desapercibido para el Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia, el cual dedicaría una sala específica para su exposición y un estudio con el fin de entender la secuencia artística del paleolítico no en particular, sino a nivel mundial. En definitiva, la cueva es una autentica guía o enciclopedia cultural de la arqueología con varias similitudes a las representaciones propias del Arte Hispano-Aquitano.

Casual o no, y aunque en un primer momento el arte prehistórico parietal pueda parecernos un hecho artístico a propósito que represente una experiencia física de su pasado, en realidad, es una creencia instalada en la mente del individuo.  Es una visión de su presente y de su forma de entender el mundo que le rodeaba, una particular forma de decir que su intención no era el de crear arte sino de representar inconscientemente arte a través de su forma de ver la vida material y contemplativa.

BIBLIOGRAFÍA

- Carles Miret i Estruch, La cova del Parpalló: guia breu d'un jaciment arqueològic del paleolític superior mediterrani. Gandia, 2015.

- José Aparicio Pérez, Carta arqueológica de La Safor. Gandia, 1983.

- José Aparicio Pérez, Relatos Breves de arqueología valenciana: enigmas de nuestro pasado y otros. Valencia, 2010.

- José Aparicio Pérez, Julián San Valero Aparisi, El arte parpallonés. Valencia, 1983.

- Valentin Villaverde Bonilla, Arte Paleolítico de la Cova del Parpalló: estudio de la colección de plaquetas y cantos grabados y pintados. Valencia, 1994.

Adrián Bertomeu

No hay comentarios:

Publicar un comentario