Petra


EL MISTERIOSO TEMPLO DE PETRA


CONTEXTO HISTÓRICO

Nabatea fue un reino árabe del Próximo Oriente que gozó de gran fama en la Antigüedad por su fabulosa riqueza. La mayor parte de su territorio se correspondía con la actual Jordania y con la zona sur de Siria, parte de Israel y de Egipto y la región noroeste de Arabia Saudí. Este reino se extendía por amplias áreas desérticas y carentes de recursos, pero a través de las cuales viajaban interminables caravanas de mercaderes que traían exóticos productos desde Oriente para venderlos en Occidente. 

El lugar elegido para fundar su capital, Petra, fue un pequeño valle encerrado entre altas montañas, colinas y cerros de arenisca que la ocultaban de los ojos de posibles enemigos. Gracias a esta ubicación estratégica no fue necesario construir murallas que la protegieran, pues las elevaciones del terreno servían de defensas naturales a la ciudad. De ahí el nombre de Petra (roca) con el que la bautizaron griegos y romanos, y con el que aún se le conoce hoy día. 

Pero sin duda´el rasgo que distinguió a Petra de cualquier otra ciudad del Mundo Antiguo fue que sus habitantes no solo aprovecharon el estrecho valle para levantar en él templos, viviendas, tiendas y mercados, sino que horadaron y tallaron las paredes y laderas de las montañas y colinas para construir en ellas sus casas y sus tumbas. Es una combinación de arquitectura rupestre y convencional que confiere a Petra un carácter único, ecléctico. Este eclecticismo también se deja ver en la mezcla de rasgos orientales y occidentales presentes en todas sus manifestaciones artísticas, como en sus esculturas y, de forma patente,en las peculiaridades arquitectónicas de sus suntuosos templos y en la decoración de las fachadas de sus fabulosas tumbas rupestres. 


EL TEMPLO DE AL-KHAZNEH


Fachada

El camino que lleva a Petra es un desfiladero natural, estrecho y sinuoso, que discurre encajonado entre altas paredes de piedra arenisca hasta desembocar en el majestuoso templo de al-Khazneh, el edificio más conocido de la antigua capital de los nabateos. Su nombre completo es al-Khazneh Farun, que significa "el tesoro del faraón". Fueron los beduinos que vivían en Petra quienes lo bautizaron así, de acuerdo con la leyenda que tejieron sobre esta gran obra rupestre: un poderoso faraón con poderes de mago lo construyó para esconder sus riquezas en él y que así nadie pudiera arrebatárselas.


FACHADA 

La fachada de al-Khazneh posee unas dimensiones colosales (25.3 m. de ancho x 39.1 m. de alto), está profundamente excavada en la ladera de la montaña y toda ella está esculpida en relieves. 

Se distinguen dos partes bien diferenciadas: una inferior con seis columnas que soportan un friso y un frontón, y otra superior con una estructura circular (tholos) rematada por una urna y flanqueada por dos pabellones que mantienen un frontón partido. 

Parte inferior: 

Parte inferior de la fachada

Todo el monumento se sustenta sobre un podio dispuesto a ambos lados de la escalera de acceso. El hecho de que las dos columnas centrales sean exentas para permitir el acceso al interior del monumento le otorga una imagen de elegancia, a pesar de lo abigarrada que es la decoración, ya que los capiteles de las columnas son de tipo floral y en el friso aparecen copas (kantharoi) que alternan con figuras de animales  alados que miran en direcciones opuestas y cuyas colas se enlazan y acaban en una flor. 

Las acroteras (los soportes en los tres vértices del frontón) presentan relieves alegóricos: en los laterales, animales muy erosionados que parecen  felinos y, en el centro, los símbolos de la diosa Isis: espigas de trigo y cuernos en torno al disco solar. En el interior del frontón  se observa una cabeza rodeada de zarcillos cargados con frutas, que podría ser la de una gorgona, tal vez Medusa, con serpientes en la cabeza. 

A ambos lados de la fachada, en la parte inferior, hay sendos vanos entre columnas que contienen relieves dispuestos sobre pedestales. Los dos representan figuras masculinas de tamaño mayor al natural, de pie y de frente, con el torso desnudo. Están situados delante de dos caballos, a los que agarran por las bridas, reproducidos de lado, mirando en dirección contraria a la entrada. Las figuras masculinas son los Dioscuros, Cástor y Pólux, los gemelos hijos del dios Zeus, uno mortal y otro inmortal. Protectores de los viajeros por tierra y por mar, y acompañantes de los muertos en su viaje al Más Allá, ambos fueron venerados en la época helenística y romana en toda la cuenca del Mediterráneo. En al-Khazneh los Dioscuros tienen la misión de atender a los ocupantes de la tumba y dar la bienvenida a los visitantes. 

Parte superior: 

En la parte superior de la fachada, tanto el tholos como las estructuras laterales de forma rectangular están enmarcadas por columnas con capiteles florales y sustentan un friso decorado con guirnaldas y frutas que cuelgan entre máscaras con caras desfiguradas. 

Parte superior de la fachada 

Sobre el tholos, una cubierta en forma de cono rematada por un gran capitel de tipo floral sirve de soporte a una urna con su correspondiente tapa. En esta parte de la fachada también destacan los relieves de tamaño natural al natural, todos ellos de figuras femeninas. En total son 6 mujeres blandiendo un hacha, dos victorias aladas y una única efigie de una mujer con una cornucopia. Los restos de estuco pintados de color marrón-rojizo que se conservan en algunas partes de la fachada invitan a pensar que estuvo recubierta y coloreada, presentando una imagen muy distinta a la que se conoce hoy día. 

Las seis representaciones femeninas han sido identificadas como amazonas, guerreras invencibles que protegían al-Khazneh. Tienen la cabeza, los brazos y las piernas destruidas, llevan una falda corta y portan un hacha por encima de sus cabezas. Las figuras aladas del fondo, cuyas cabezas han desaparecido, están vestidas con un manto que les cae hasta los pies y representan a la diosa Niké. Ellas proclaman el éxito de la defensa que ejercen las amazonas. En cuanto a la mujer del relieve central, viste un largo manto y sostiene en su mano izquierda una cornucopia (un cuerno de la abundancia). Se trata de la diosa Isis, reina del universo, diosa de la fertilidad, la que otorga vida y prosperidad.

También se encuentran mutiladas las 4 águilas que rematan las acroteras. Estas figuras, junto con la cornucopia, son elementos que aparecen a menudo en los reversos de las monedas acuñadas en Nabatea. 

La urna que corona el monumento, de acuerdo con la leyenda, era el lugar donde los beduinos que vivían en Petra en el siglo XIX pensaban que el faraón había escondido su tesoro. y dado lo inaccesible de la misma, la tiroteaban desde el suelo con la esperanza de romperla y recibir las monedas. 


INTERIOR

La función de este monumento ha sido y sigue siendo muy discutida. En un principio se lo consideró un templo y también un heroon, un santuario donde se rendiría culto al rey nabateo Obodas, que fue divinizado. No obstante, hoy día no se duda del carácter funerario de al-Khazneh. Es cierto que no se parece a ninguna otra tumba de Petra y que no hubo ningún sepulcro ni en las cámaras laterales, ni en la principal, ni en ninguno de los nichos existentes en ellas. Precisamente por ello se ha sugerido que quizás se trate de un cenotafio, una tumba vacía, un monumento funerario en honor de una persona muy distinguida cuyo recuero se pretendía inmortalizar. 

La disposición del interior, en efecto, avala su condición de tumba. En al-Khazneh se conservan cuatro escalones que dan acceso a un vestíbulo con tres entradas, una en el frente, de tamaño mayor que las otras, para penetrar en la cámara principal, y otras dos laterales por las que se ingresa a unas cámaras secundarias. 

Interior

Para construir las 3 cámaras del interior, los nabateos tuvieron que perforar la roca con picos de hierro y cinceles de acero. Los bloques de piedra que desplazaron podrían llenar dos piscinas olímpicas, entre 5000 u 6000 metros cuadrados. Las cámaras se construyeron con un cálculo muy preciso, lo que permitió que la fuerza ejercida por los centenares de toneladas de roca que soportaban quedara repartida y se evitara un posible derrumbe. En 2003 cuatro nuevas cámaras fueron descubiertas a unos 6 metros de profundidad bajo el templo. 

La cámara principal es casi cuadrada (11.9 m. de ancho x 12.5 m. de largo x 12.9 m. de alto) y se entra a ella subiendo siete escalones que parten del vestíbulo. En la pared del fondo hay un recinto al que se accede subiendo tres escalones más, mientras que las paredes laterales albergan sendos nichos alargados. En el umbral de la entrada a la estancia se aprecia una cavidad semicircular en el suelo que servía para realizar libaciones, con un canal que lleva hasta un hoyo tallado en el suelo, adonde iría a parar el líquido vertido. 

Los agujeros que hay delante de las entradas de cada una de las tres cámaras, justo en el umbral, indica que estuvieron cerradas con puertas, probablemente de madera, aunque algunos especialistas apuntan que fueron de metal. 


DESCUBRIMIENTO

Johann Ludwig Burckhardt

El 22 de agosto de 1812, el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt encontró la capital del reino de los nabateos, Petra. 

Burckhardt había sido contratado por la institución británica Asociación para la Promoción del Descubrimiento del Interior de África con la misión de viajar a Egipto y, desde allí, explorar las regiones del interior de ese continente. Era una empresa arriesgada, de manera que Burckhardt decidió hacerse pasar por un comerciante árabe y dedicar varios años al estudio del Corán, de la lengua árabe y de las tradiciones orientales. Luego, para poner a prueba su nueva personalidad, viajó bajo el nombre de Ibrahim ibn Abdallah por los actuales Líbano, Siria y Jordania. Fue entonces cuando oyó hablar de las ruinas de una antigua ciudad oculta entre montañas impenetrables, situada cerca de la tumba de Aarón, el hermano de Moisés. Llevado por la curiosidad, fingió haber hecho la promesa de realizar un sacrificio en honor a Aarón para ganarse así la confianza de las hostiles tribus beduinas de la zona. 

Guiado por un nativo, Burckhardt se adentró en un estrecho desfiladero cubierto de adelfas y, tras caminar largo rato, llegó a un punto en el que el pasadizo se abría permitiendo ver una fachada monumental excavada en la roca. Mientras tomaba notas a escondidas en su diario, llegó hasta el pie de la montaña donde se hallaba la tumba de Aarón, lugar donde decidió hacer el sacrificio prometido. 

Tras esta jornada histórica para la arqueología decimonónica, Burckhardt viajó a Egipto a emprender por fin su expedición por el interior de África.Tras varios años de esforzados y nuevos descubrimientos, murió de disentería en 1817 y fue enterrado por voluntad propia en El Cairo, bajo el nombre que había usado a lo largo de sus viajes, Ibrahim ibn Abdallah. 

El descubrimiento de Petra llegó pronto a oídos de otros viajeros, quienes visitaban el lugar y a su vuelta escribieron libros con descripciones detalladas de lo que habían visto, y pronto acudieron los rimeros artistas, que realizaron apuntes, dibujos y acuarelas de los monumentos más destacados. Gracias a sus ilustraciones, el mundo entero pudo conocer como era Petra, y hoy permiten constatar que desde entonces algunos monumentos rupestres han sufrido gravemente los efectos de la erosión, e incluso algunos se han derrumbado.


GALERÍA DE IMÁGENES






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