Los Simpsons y el arte


La familia amarilla se rinde ante los grandes artistas


¿Quién no ha visto alguna vez algún episodio de esta archiconocida serie? ¿Quién no conoce a Bart, Lisa, Maggie, Marge o Homer? Seguro que nadie. Esta familia amarilla lleva nada más y nada menos que treinta años en antena, y según su creador, Matt Groening, aún tienen historias para muchos más años.
Pero ¿cómo nacieron Los Simpson? Esta familia disfuncional, que vive en el ficticio pueblo de Springfield, nace de la mano de un joven Matt Groening que decidió usar los nombres de su propia familia para bautizar a los personajes, sustituyendo el suyo por Bart. Crea así a la típica familia norteamericana de clase media como una sátira de la sociedad estadounidense. La primera vez que Homer y su familia aparecieron en antena fue el 19 de abril de 1987, dentro del programa “El show de Tracey Ullman” y lo hicieron en formato de corto. Tras el arrollador éxito, Groening decidió crear una serie de capítulos que durasen una media hora. Así, se emitía la serie “Los Simpson” en la Fox por primera vez el 17 de diciembre de 1989, que sigue en parrilla con máxima audiencia hasta el día de hoy.

Los Simpsons.
A lo largo de tres décadas de emisión, han pasado por Springfield innumerables personajes ilustres (el presidente Bill Clinton, el astrofísico Stephen Hawking, cantantes como Katy Perry o Lady Gaga, pasando por escritores, actores, deportistas…) y sus habitantes han sido testigos de hechos históricos relevantes e incluso han “pronosticado” sucesos que han ocurrido posteriormente, como la victoria de Trump o la creación de los smartwachs. Por eso, no es de extrañar que la familia más irreverente de la televisión haya sucumbido a los encantos de las grandes obras de la Historia del Arte.
Son muchísimas las referencias al arte que aparecen en la serie, por ello, me he querido centrar en un capítulo concreto en el que aparecen varias obras mundialmente conocidas.
En concreto, en el episodio La casa-árbol del terror IV, uno de los famosos especiales que cada temporada hacen con motivo del día de Halloween. Estos episodios suelen contar tres historias de terror que tienen a alguno de los miembros de la familia como protagonistas.

La casa-árbol del terror IV.
En este episodio, emitido el 28 de octubre de 1993, vemos como Homer vende su alma al diablo por una rosquilla (es sabido su amor por estos dulces); como Bart tiene una premonición sobre un accidente en el autobús escolar; y como el Señor Burns (jefe de Homer y dueño de la central nuclear) se convierte en el Drácula de Bram Stoker.
En el inicio del capitulo, y el hilo conductor de las historias, vemos a Bart paseando por una gran sala con numerosos cuadros donde se han sustituido a sus protagonistas originales por miembros de la familia springfildiana. Dalí, Van Gogh o Munch son sólo algunos de los artistas a los que se aluden en el episodio. Veamos las obras originales y su adaptación al mundo amarillo.

“El sueño” de Salvador Dalí (1937)
Dalí hace aquí una fantástica interpretación del sueño. Se ve a la cabeza del soñante sobre un fondo de imágenes oníricas en un delicado equilibrio, sostenida por unas endebles muletas, donde la figura despertaría si uno sólo de sus apoyos fallase, lo que demuestra la fragilidad del sueño. La meticulosidad de Dalí en el detalle crea una atmósfera hiperreal.
Esta no será la única referencia al gran artista surrealista en la serie, pues aparece en innumerables ocasiones.
Aquí, el rostro del durmiente (retrato de Dalí) se ha sustituido por Maggie, la benjamina de la familia, además de estar el paisaje repleto de chupetes (símbolo de la pequeña) derritiéndose.

El sueño.
“La muerte de Marat” de Jaques-Louis David (1748)
Jean-Paul Marat, uno de los líderes más apasionados de la Revolución Francesa, era amigo personal del pintor. Fue apuñalado en el baño, y esta impresionante imagen rememora el asesinato. David sólo incluyó en la composición los elementos esenciales para contar lo sucedido: el cuerpo exánime, la herida sangrante, el arma homicida y la carta de la que la asesina se valió para entrar en la casa. El contraste entre la iluminación del cuerpo y el fondo oscuro resalta esos detalles, volviéndolos aún más relevantes.
Homer se convierte en Marat, que aparece en la misma postura que el personaje original, sosteniendo también una hoja de papel, que en este caso es una lista de la compra con sus manjares favoritos: la cerveza Duff, patatas fritas (chips) y cerdo (pork).

La muerte de Marat.
“El Grito” de Eduard Munch (1893)
El propio artista describe el cuadro así “caminaba con dos amigos. El sol se ocultó, el cielo se tiñó de rojo sangre y yo sentí como un soplo de angustia. Me detuve y me apoyé en la cerca, mortalmente cansado; por encima de la ciudad y del fiordo, de un azul negruzco, planeaban nubes sanguinolentas como lenguas de fuego. Mis amigos siguieron andando y yo quedé allí clavado, temblando de angustia. Me parecía oír el grito inmenso, infinito, de la naturaleza”. Esta sensación de Munch la podemos sentir a través de los colores y las formas sinuosas que invaden la obra. Puede ser que esa sensación de terror que invadió al artista estuviese provocada por la cercanía de un matadero y de un hospital psiquiátrico (donde estaba ingresada su hermana, que padecía esquizofrenia) y que la unión de los chillidos de los animales al sacrificarlos y los gritos de los enfermos invadieran al pintor y le provocasen ese malestar.
Lisa es la protagonista de esta adaptación e la obra de Munch al universo amarillo. Reproduce el gesto de terror original, pero quizá aquí Lisa grite por sentirse incomprendida dentro de una familia y una sociedad que es totalmente contraria sus ideales. Recordemos que Lisa es inteligente, vegetariana, budista, pacifista…

El grito.
“Los tres músicos” de Pablo Picasso (1921)
Esta obra es una de las mejores muestras del cubismo sintético. Picasso hizo dos versiones, además de innumerables bocetos. Vemos a tres figuras de la comedia del arte: el polichinela, el arlequín y el fraile. Son figuras hieráticas, planas, geométricas y muy esquemáticas con fuertes contrastes de color. Los rostros son simples máscaras, misteriosos y espectrales, muy teatrales.
De nuevo, Lisa es la protagonista. La vemos con la misma estética que la obra picassiana y tocando su inseparable saxofón, aunque aparece sola, a diferencia del cuadro original donde hay tres personajes.

Los tres músicos. Picasso.
Los tres músicos en los Simpsons.
“Misterio y melancolía de una calle” de Giorgio de Chirico (1914)
Un profundo silencio domina la escena. Parecen oírse los pasos leves de una niña que se dirige a la plaza, jugando con su aro, ajena a todo lo que le rodea. La ausencia de más personas es lo que presagia un mal futuro para la niña, a lo que también influye la jaula abierta a modo de trampa o la extraña sombra que se proyecta en el suelo y que habla de la presencia de otra persona, aguardando a la vuelta del edificio.
La sombra de Marge se refleja en el muro y las esferas del suelo parecen reproducir, en su sombra, las gafas de culo de botella de Milhouse, el mejor amigo de Bart.

Misterio y melancolía de una calle.
“El hijo del hombre” de René Magritte (1964)
Una de las obras más famosas del artista. Se trata de una especie de autorretrato. Un hombre con un sobretodo negro y bombín, aparece parado de forma hierática con el mar y el cielo nublado de fondo. El rostro se lo tapa una manzana verde flotante, que sólo deja apreciar una parte de los ojos. La relación entre la manzana y el título parece una referencia deliberada a Adán en el Jardín del Edén. La manzana y el bombín serán muy recurrentes en la obra del pintor.
Bart es el protagonista en esta ocasión. Viste igual que el personaje original de Magritte pero sin bombín. En el fondo se sustituye el paisaje por árboles y las archiconocidas nubes que forman parte de la cabecera de la serie.

El hijo del hombre.
“Autorretrato” de Vincent Van Gogh (1889)
Quizá sea uno de los retratos más bellos y significativos de Van Gogh. Lo pintó en septiembre, tras su salida del sanatorio mental en el que estuvo ingresado una temporada. Aquí vemos al pintor con una salud mucho más aceptable que en retratos anteriores (se retrató muchísimas veces por no poder pagar a modelos) pero con profundas preocupaciones interiores que podemos intuir en su mirada. El azul y el naranja realzan un interesen contraste, sin olvidar el que crea la línea marcada por los contornos.
Homer sustituye a Van Gogh en este caso, que aparece con la misma mirada que el pintor, aunque seguramente la angustia que Homer muestra en sus ojos sea porque se ha quedado sin Duff.

Autorretrato.Van Gogh.
Autorretrato de Van Gogh en Los Simpsons.
Y para terminar, una de las grandes reflexiones de Homer: “Tendrá todo el dinero del mundo, pero hay algo que nunca podrá comprar… ¡un dinosaurio!”

BIBLIOGRAFÍA

MARTÍNEZ BUENAGA, Ignacio; MARTÍNEZ PRADES José Antonio; MARTÍNEZ VERÓN Jesús, Historia del Arte. Paterna (Valencia) 1998
Editorial ECIR

VV.AA.: El ABC del arte.
Editorial Phaidon Press, 2011.

VV.AA.: Enciclopedia Arte al Detalle. Tomo siglo XIX y Tomo siglo XX.
Circulo de Lectores. Editorial Dorling Kindersley, 2009.

VV.AA.: Grandes maestros de la pintura: Van Gogh.
Editorial Sol90. Barcelona 2006.

WEBGRAFÍA

ARTEHISTORIA

CADENA FOX

HISTORIA DEL ARTE

LA GUÍA 2000

RENÉ MAGRITTE

VAN GOGH GALLERY

Miriam Reyes

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