¿Te animas a pintar? Sesión 5

¿Te animas a pintar? Sesión 5

Elección de modelo y dibujo preparatorio 

Si te perdiste las primeras sesiones puedes consultarlas aquí: Sesión 1, Sesión 2, Sesión 3 y Sesión 4.

¿Tienes un tomate en tu nevera? Pues, ve a buscarlo que empezamos con nuestra primera gran obra.


¿Por qué un tomate? Hay varias razones. Para tu primer ejercicio necesitamos un objeto accesible, que conozcamos todos y que tenga una superficie lisa y fácil de dibujar. ¿No era que no íbamos a dibujar? No, no: en el minuto cero del cuadro siempre hay un poco de dibujo, aunque sea muy rudimentario. Los impresionistas, como Monet, no dibujaban; sin embargo, en sus paisajes siempre había un principio de composición que les daba el modelo y que tenían en sus cabezas. Y habían estudiado dibujo en sus inicios.  Puedes tomarte el dibujo como algo instrumental, es decir, como la base de un cuadro, o como una finalidad, es decir, que la línea esté presente en el cuadro o que el dibujo sea por sí mismo una obra de arte.

Lichtenstein, Mujer en el baño
Ingres, Estudio para Bonaparte, 1er cónsul

¿Cómo elegimos el tema de un cuadro? Primero, te tiene que emocionar a ti, tiene que mover alguna fibra de tu alma para que puedas trasmitir esa emoción al espectador. Hasta una pintura científica o histórica tiene un mensaje estético. ¿Y nuestro tomate? Bueno, la elección viene por conveniencia didáctica, pero… ¿qué te dice este tomate? 

Leonardo, Estudio de anatomía del hombro

A mí me evoca al verano, las huertas… y el olorcito de la salsa de mi nonna, hecha en casa con mucho amor y dedicación. ¿A qué te recuerda a ti? ¿Puede ser un picnic? ¿Una ensalada preferida? ¿El gazpacho refrescante en verano? Es una fruta americana: ¿es el símbolo de la unión de 2 culturas? Mira cuántas cosas puede evocar un simple tomate.

Pongámonos ya a trabajar. Yo voy a ir pintando contigo. Elegí para mi modelo un fondo azul, con base gris. Te dejo una tarea: busca tu tomate y trata de fabricarle un entorno interesante. En el mío me las arreglé con cartulinas de 3 colores. Tú puedes hacer lo mismo o usar telas, siempre y cuando no tengan pliegues (eso lo dejamos para más adelante). La idea es que trabajes un color (azul, en mi caso) y un valor, como el gris (Llamamos valor en Pintura a lo que no es color, es decir: blanco, negro o gris. Consiste en la gradación que va de la luz (blanco) a la oscuridad-sombra (negro))Como el tomate es rojo (y tiene que ser muy rojo) yo descartaría un fondo en ese color. Estarás aprendiendo a encontrar tu propia armonía de colores: éste es tu primer ejercicio que tendrás que tener listo para la próxima sesión.

Una advertencia: por supuesto que puedes pintar a partir de la foto que ilustrará nuestras sesiones de Pintura, pero no te lo aconsejo. Uno debe aprender a pintar trabajando del natural. Es la única manera en la que aprenderás a mirar, a que tu mano aprenda a obedecer lo que tus ojos le trasmiten a tu cerebro. La Pintura no sólo es una cuestión de buena mano, sino también de buen ojo, o sea, de interpretación de lo que se ve. Todos sabemos cómo son los tomates, pero hay que pintar este tomate que tienes delante, que es único, ése que sacaste de tu nevera y que por el momento no terminó en tu ensalada. Y si pintas de una foto, te pierdes miles de matices que la cámara no capta: no hay máquina que supere la maravilla de nuestros ojos. Es cierto que los artistas nos valemos de fotos, y no está mal hacerlo: es una herramienta más, como la cámara oscura, los compases, papel de calcar… pero es sólo eso: una herramienta, una ayuda para la memoria. Y nunca pintes una foto que ha sacado otra persona. Cuando uno toma una foto está buscando un encuadre; has estado allí, hay algo que te ha llamado la atención; te evoca un recuerdo, una emoción. Si copias una que no es tuya, estás adoptando todas esas selecciones que hizo la otra persona sin más y no percibes las sensaciones que le llevó a elegir precisamente ese marco de la escena y no otro. Así que, si quieres tener una base sólida en esto de la Pintura, acostúmbrate a pintar del natural y no copies fotos.

Te tengo que enseñar a dibujarlo. No es difícil. Busca cualquier folio, carboncillo o lápiz y practica. No lo hagas todavía en el soporte sobre el que vas a pintar, porque en la clase próxima te voy a enseñar algo más.

Como aconsejaba Cézanne, hay que reducir los objetos a cuerpos geométricos: esferas, conos, cubos… Cada vez que intentes dibujar algo busca su estructura básica, su geometría. Nuestro tomate es una esfera achatada o cortada por la mitad. Siempre busca el eje del objeto. Esto es algo super importante: imagínate si quisiéramos pintarlo volteado (algo raro, pero con otro tipo de objetos podría ocurrir, p.ej., con botellas o vajilla); sin la guía del eje del objeto caerías en una gran confusión. 




Una vez que tienes esa semiesfera, hay que ponerle una tapa, por llamarlo de alguna manera. Los bordes se hunden hacia adentro, donde nace el tronquito que une la fruta a la planta. ¿Alguna vez has visto una planta de tomates? Es una maravilla de la naturaleza. No te preocupes si este dibujo no te sale del todo bien: será más fácil cuando lo pintemos.


El objetivo de este ejercicio es que comprendas al tomate como un objeto, que aprendas a mirarlo y lo descubras como si nunca lo hubieses visto en tu vida.

Así que te dejo 2 ejercicios en esta sesión:

  1. Busca el entorno de color para tu tomate y
  2. trata de dibujarlo.

Hoy aprendiste a:

- Elegir un motivo para pintar
- Armar un modelo
- Dibujar un objeto simple basándote en su estructura.

Muéstranos tu gama de colores para tu 1er ejercicio y tus dibujos vía Twitter en @lacamaradelarte @CristinadRosso


BIBLIOGRAFÍA

DOERNER, Max: Malmaterial und seine Verwendung im Bilde, 1985
EASTLAKE, Charles Lock: Methods and materials of painting, 2001
MAYER, Ralph: The artist’s handbook of materials and techniques, 1991



Cristina del Rosso

No hay comentarios:

Publicar un comentario