¿Te animas a pintar? Sesión 4


Cuidado de los materiales

Si te perdiste las primeras sesiones puedes consultarlas aquí: Sesión 1, Sesión 2, Sesión 3.






Ahora que ya has invertido en tus materiales, te voy a enseñar a que te duren mucho tiempo.

Materiales para pintar.
Los pinceles son nuestra primordial herramienta de trabajo y hay que tenerlos en condiciones. Es decir, limpios y en forma. Después de cada sesión de trabajo hay que limpiarlos, lamento decírtelo. Si interrumpes tu trabajo por unas horas no pasa nada, pero ten en cuenta que siempre hay que dejarlos con los pelos hacia abajo o acostados. Nunca los pongas en un recipiente con los pelos hacia arriba si no están limpios. La razón es que existe la ley de gravedad (vaya obviedad, pero es así) y que la pintura comienza a deslizarse hacia abajo, se deposita en la base y eso es el principio del fin de tu pincel. Existe este tipo de recipiente para estas circunstancias, si es que te quieres dar un gustito…

Recipiente para pinceles.
Para limpiarlos: primero tienes que sacarle los restos de pintura con trementina o aguarrás, todo lo que puedas, escurriéndolo por los bordes del recipiente. Luego, vuelves a pasarlo por trementina o aguarrás hasta que veas que sale bastante limpio. Con un paño o papel de cocina, toma el pincel entre tu dedo pulgar e índice y límpialo desde la virola de metal hacia afuera, siempre manteniendo la forma. Si sigue saliendo color, repite los pasos. Luego, busca un jabón líquido (de cocina, champú, de manos…), coloca un poco en tu mano, pasa el pincel, enjuágalo en agua tibia, y de nuevo, quita el excedente con tus dedos pulgar e índice. Así hasta que ves que has sacado todo el jabón y ya no hay pintura. Dale forma y déjalo secar acostado o con los pelos hacia abajo.

De todas maneras, aunque te esmeres en su conservación, los pinceles tienen una vida útil relativamente corta. Pero eso no significa que los tengas que tirar a la basura. Por ejemplo, éstos pinceles ya entraron en edad de jubilación, pero podemos darles una segunda oportunidad, usándolos para difuminar o para hacer fondos, es decir, tareas que no necesiten precisión.

Pinceles usados.
Como te dije antes, las paletas hay que limpiarlas siempre después de cada sesión. Si te ha costado mucho preparar un color y no lo quieres perder, puedes cubrir tu paleta con aluminio. Si te pasas más de dos días, los colores de tu paleta comienzan a secarse y cuando quieras limpiarla te verás en problemas. Es cierto que en siglos anteriores los pintores no las limpiaban y usaban una paleta para cada cuadro. Pero ten en cuenta que en esa época los diluyentes y los colores tenían otra composición y secaban más lentamente. Una paleta llena de colores indefinibles y mezclados te induce a confusión, pues los colores interactúan entre sí y engañarán a tus ojos. Ni qué decir que al final tendrás una mayonesa informe y parduzca cubriendo tu paleta. Si tienes paleta de folios, de usar y tirar, no tienes nada que limpiar: sólo tirar a la basura el folio correspondiente y listo.
Paleta de Van Gogh.
Las espátulas y pocillos también hay que mantenerlos limpios, aunque no hay mucha historia en esto: se pasan por aguarrás o trementina, y, si tienen pintura pegada, se los raspa con alguna esponja de acero o similar y listo. (Ojo: no la vuelvas a usar en la cocina.) Si estás usando latas de conserva o recipientes de vidrio, cuando no se puedan limpiar más, es tan fácil como abrir una lata de atún, hacerte una ensaladilla y tener una bien nuevita.

Recipientes.
Los diluyentes, aguarrás y barnices debes guardarlos en lugar oscuro, bien tapados para que no se evaporen y lejos del alcance de los niños. Son productos altamente tóxicos. Esto tómatelo en serio: los niños son especialistas en captar el segundo en que te distraes y atrapar su objeto de interés. Si trabajas con niños dando vueltas por ahí, pon todo bien arriba. O mejor, para que no te desconcentres, pinta cuando ellos no están presentes. Son muy inflamables: no se debe fumar en espacios donde se trabaja con ellos o en lugares donde hay fuego, como las cocinas a gas. Si no te queda otra, porque no tienes otro espacio para pintar, procura que haya siempre buena ventilación. No te alarmes, yo he pasado por todo esto: son sólo cuidados mínimos que hay que tener en cuenta.

Los lienzos y tablillas vienen con un film plástico protector, no se lo saques hasta que lo comiences a usar, para que no te los encuentres con polvo o manchados. Verás que los lienzos suelen venir con un juego de cuñas. Sirven para tensar las telas. Éstas, con el tiempo, suelen aflojarse, por eso conviene guardar un juego de ellas para estas ocasiones.

Juego de cuñas.
Los colores son bien caros, pero duran muchos años, por decirte, unos 20 años, si están bien cerrados. Si ves que se acumula pintura en la rosca o en la tapa, límpiala, para que el tubo siga cerrando como corresponde y no te pase lo de la siguiente fotografía. Si de todas maneras das por perdida la tapa y la rosca, se puede cerrar con cinta de pintor – dependiendo de dónde estés se llama “masking tape”, “cinta de enmascarar” o “cinta carrocera” –. Si se te ha roto el tubo, vacía todo el contenido en algún recipiente que puedas cerrar, etiquétalo y listo. Si no puedes abrir tu tubo de ninguna manera, échale en la rosca agua caliente (no te quemes) y ayúdate con una pinza. Si la boca del tubo está tapada y no sale la pintura, ayúdate con un punzón, palito, o lo que sea; límpialo bien o tíralo a la basura, no sea cosa que lo uses en otro tubo y descubras un día que tu blanco de titanio, en realidad, tiene azul dentro.

Tubos de pinturas mal conservados.
Como te decía antes, si tienes algún tipo de alergia, puedes pintar con guantes. Si te hacen mal los olores, trabaja con mucha ventilación o bien, opta por diluyentes sin olor o variantes de colores sintéticos o al agua.

Si prestas atención en todos estos detalles, ¡tus materiales durarán años y años!

Y una cosita más: como te decía son elementos tóxicos. Hay que cumplir con ciertas pautas de respeto al medio ambiente, que variarán según el lugar donde estés. Como norma general: papel de cocina y trapos manchados de pintura van al contenedor de restos, no se reciclan. Los líquidos que desechas de tus pocillos los debes colocar en un recipiente que tenga tapa; en cada sesión vas vertiéndolos hasta llenarlo, sin cerrar la tapa, para que se vayan evaporando. Cuando esté lleno, hay que llevarlo a un Punto Limpio o centro de recogida de tu zona, indicando qué tiene el contenido. No tires nunca los líquidos en las tuberías, porque las corroen o las taponan.

Bueno, te dejo por hoy, la próxima comenzaremos con nuestro cuadrito. ¿Tendrás un tomate en tu nevera, no?


BIBLIOGRAFÍA

DOERNER, Max: Malmaterial und seine Verwendung im Bilde, 1985.
EASTLAKE, Charles Lock: Methods and materials of painting, 2001.
MAYER, Ralph: The artist’s handbook of materials and techniques, 1991.


Cristina del Rosso

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