La muerte de Viriato


FICHA TÉCNICA

  • Obra: La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos.
  • Autor: José de Madrazo y Agudo.
  • Cronología: 1807.
  • Estilo: Neoclasicismo español.
  • Materiales: pintura al óleo, lienzo, madera.
  • Técnica: Óleo sobre lienzo.
  • Soporte: Lienzo.
  • Dimensiones: 307 x 462 cm.
  • Ubicación: Museo del Prado (Madrid, España).




CONTEXTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Con atraso respecto otros países europeos, la ilustración española y, su influencia en el arte, fueron consustanciales al cambio de dinastía. Tras la guerra de Sucesión, la casa de Borbón inició una renovación estética cuya finalidad no era otra que distinguirse de los destronados y barroquizantes Austrias.

Los borbones impulsaron el nuevo gusto a través de las academias, ejemplo de ello fue la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde Madrazo encontró su alma mater. La dependencia que tuvieron estos centros de modelos exteriores hace que no podamos omitir la influencia de artistas como Jacques-Louis David, quien a su vez fue maestro del joven pintor santanderino durante su estancia parisina.

Autorretrato. José de Madrazo y Agudo, 1840.
La obra que analizamos se circunscribe a la estancia del pintor en Italia. Como beneficiario de una pensión, Madrazo marchó a la Ciudad Eterna como tantos otros artistas del período, ingresando en 1806 en la Academia de San Lucas. Allí, como opositor al régimen napoleónico, conoció a Carlos IV en su exilio italiano, de quien poco más tarde se convirtió en pintor de cámara.

El monarca dispuso la producción de una serie de obras para exaltar la resistencia nacional ante la invasión (1808-1814). De los cuatro cuadros que componían el proyecto, solo uno, la muerte de Viriato se llevó a cabo. Del resto, pese a su no realización, conocemos sus nombres y cómo podrían haber sido, dado que el Museo del Prado posee sus dibujos preparatorios.


ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

El uso en clave patriótica de estos episodios nos deja ver un pensamiento plenamente contemporáneo, que paradójicamente, no surge hasta la invasión. La elección temática es claramente intencional. Entre 150 a. C y 139 a. C, Viriato fue el baluarte de la resistencia mejor articulada de Iberia ante un invasor como la Roma republicana. Su indigno asesinato instigado por el procónsul Quinto Servilio Cepión a manos de sus propios lugartenientes, se convirtió en un estigma para los coetáneos de Cepión y, una vergüenza empleada por el Imperio como prueba de la degradación de los valores republicanos.


ANÁLISIS FORMAL

El cuadro pese a ser considerado la obra más emblemática del neoclasicismo español, presenta una gran innovación conceptual: es la primera pintura histórica decimonónica que interpreta un episodio de la antigüedad. Su plástica, por otro lado, es puramente neoclásica: orden claro, gran simetría y proporcionalidad, búsqueda de la belleza ideal, predominio del dibujo sobre el color, así como distintos niveles de profundidad a semejanza de los frisos clásicos. Ello se debe en gran medida al redescubrimiento en el período de su realización de Pompeya y Herculano, yacimientos que, a falta de evidencias de pintura clásica romana, aportó a los pintores neoclásicos un modelo figurativo que desarrollarían profusamente en sus dibujos, precipitando que sus figuras tuvieran apariencia escultórica.

La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos. José de Madrazo, aguada, abayalde, dibujo.
De gran dramatismo, casi teatral, la escena está presidida por el lecho donde se halla el héroe caído. Sobre Viriato, se encuentran sus generales y allegados, quienes expresan dos tipos de reacciones: lamento ante la tragedia y ansias de venganza. Mientras vemos figuras como las de nuestra izquierda, vestidos a la manera griega (un claro anacronismo), llorando el asesinato de su líder; en el centro de la composición, en un plano anterior al lecho, vemos como otro grupo de personajes alza sus espadas con actitud beligerante.

A nuestra derecha, se descorre el cortinaje que saca de la penumbra la escena, aportando asimismo un punto de fuga donde es visible el campamento lusitano. Un joven da el aviso con el cuerno de lo ocurrido, mientras varias figuras marchan para abandonar la carpa; diversos especialistas han visto en ellos a Audax, Ditalkón y Minuro, los tres lugartenientes que traicionarían a su líder por las promesas del procónsul romano.

La luz acentúa el dramatismo, penetrando desde la izquierda e incidiendo en la figura yaciente de Viriato. La escena, pese a su simpleza, presenta gran monumentalidad y un tratamiento anatómico influenciado del neoclasicismo francés e italiano, de los que Madrazo tomó tanto.


GALERÍA DE IMÁGENES

La destrucción de Numancia
Las exequias de Viriato, José de Madrazo. Dibujo con leves toques de aguada
Estudio de desnudo masculino para la figura que llora sobre el cuerpo de Viriato. José de Madrazo

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA



Carmen Bulpes

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