Judit decapitando a Holofernes



FICHA TÉCNICA

  • Título de la obra: Judit decapitando a Holofernes.
  • Autor: Artemisia Gentileschi.
  • Cronología: 1613 aprox.
  • Estilo: Barroco.
  • Técnica: Óleo.
  • Soporte: Lienzo.
  • Ubicación: Galería Uffizi, Florencia.




CONTEXTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Artemisia Gentileschi nace en 1593 en Roma, y fallece hacia el año 1654 en Nápoles. Su producción artística se encuadra dentro del Barroco italiano. Se produce una constante entre las escasas mujeres que pueden acceder a la actividad artística: ser hijas de artista. En su caso, su padre es Orazio Gentileschi, representante de la escuela de Caravaggio. Gracias a él aprende a desarrollar el dibujo.

Con apenas 18 años vive un episodio que trastocará su vida por completo: es violada por Agostino Tassi, su maestro, y quien además era amigo de su padre. Tras ello, intentó preservarse su reputación casándose con ella, algo que nunca sucedió; por este motivo, se llevó el caso a juicio, del que se conserva el testimonio completo de Artemisia. A pesar de ser la víctima, fue torturada para intentar que su declaración cambiase, algo que no ocurrió. En la sentencia se recoge el exilio de Tassi y un año de prisión. Tras este episodio, contrae matrimonio, y se marcha a Florencia.

Tras establecerse posteriormente en la ciudad de Roma, viajará a otras ciudades como Venecia y Londres. En sus obras es frecuente la representación de mártires y grandes figuras femeninas, como Judit, Susana o Lucrecia, en esa búsqueda por reflejar el sufrimiento que la mujer padecía en aquella época, sometida al yugo masculino. Por todo ello, Artemisia es vista como un gran icono dentro del feminismo.

Además de presentar estos personajes, también encontramos notables autorretratos, como por ejemplo Autorretrato como alegoría de la pintura. En ellos se representa en contextos diversos, siendo algunos, incluso, al modo divino (Santa Catalina de Alejandría).

Autorretrato como alegoría de la pintura. Artemisia Gentileschi.
Autorretrato como Santa Catalina. Artemisia Gentileschi.
ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

Estamos ante la que es considerada como su obra cumbre. La figura de Judit se presenta como la de una heroína activa, que salva al pueblo de Israel de las manos de Holofernes. Logra seducirle, y en su encuentro, Holofernes bebe hasta caer desmayado; Judit aprovecha este momento para decapitarle.

En la obra vemos a Judit, a Holofernes y la criada. Quiere presentarse a la mujer como un ser bello y fuerte, ejerciendo un papel totalmente activo en la acción. La presencia de la criada contribuye a reforzar ese papel de la mujer venciendo al hombre ante un hecho violento.

Se cree que la violación sufrida por la propia Artemisia ha influido de manera sustancial en su pintura, mostrando así a mujeres fuertes y empoderadas. Otro tipo de obras tratarán de denunciar la violencia y el acoso sufrido por las mujeres, como observamos en Susana y los viejos (1610); la protagonista aparece totalmente aterrorizada, ante la imposibilidad de defenderse de dicho ataque.  

Susana y los viejos. Artemisia Gentileschi, 1610.
ANÁLISIS FORMAL

En obras como esta vemos la gran influencia de la pintura de Caravaggio, gran exponente del Barroco, con la presencia de una luz tenebrosa y colores muy saturados, remarcando la psicología del personaje, y creando escenas de gran intensidad.

En cuanto a la composición, observamos con claridad cómo los brazos de Judit nos dirigen directamente al rostro desencajado de Holofernes, tratándose así de un eje unidireccional; la violencia sólo se ejerce en un sentido. Si lo comparamos con la de Caravaggio, este eje no está tan remarcado, y las expresiones de los rostros son totalmente diferentes, presentándose a Holofernes casi como una víctima, y siendo la criada, ahora anciana, la ideadora de toda la acción.
Judit decapitando a Holofernes. Caravaggio.
BIBLIOGRAFÍA/WEBGRAFÍA

Página web del Museo del Prado:

ROMERO, C., Artemisia Gentileschi en “Arte, individuo y sociedad”. 1995. nº7, pps. 74-81.

MARTÍN MUÑOZ, M.R., El arte de ser: Artemisia Gentileschi en “Revista Atticus”. 2011, nº14, pps. 40-50.

Marina Soler

No hay comentarios:

Publicar un comentario