Brujas yendo al Sabbath



FICHA TÉCNICA

  • Obra: Brujas yendo al Sabbath.
  • Autor: Luis Ricardo Falero.
  • Cronología: 1878.
  • Estilo: Romanticismo.
  • Técnica: Óleo.
  • Soporte: Lienzo.
  • Materiales: Lino, pigmentos, aceite.
  • Ubicación: Colección particular.



CONTEXTO HISTÓRICO
Brujas yendo al Sabbath es un cuadro complejo que representa muchos elementos de la iconografía típica de las brujas y que está íntimamente ligado a Halloween. Pero, ¿qué significa exactamente Sabbath? ¿Qué tiene que ver con Halloween? ¿Por qué se ha relacionado tradicionalmente la brujería con Halloween?

El término sabbath viene a significar lo mismo que “aquelarre” a grandes rasgos: una reunión nocturna de brujas o un grupo de brujas. La palabra akelarre tiene origen euskera, y significa literalmente “macho cabrío en el prado” (aker= macho cabrío + larre=prado). Esto es interesante porque hace referencia a la presencia de machos cabríos en estas reuniones de brujas, considerándose este animal una encarnación del diablo. Por lo tanto, un sabbath es tanto la reunión en sí que tienen las brujas como la propia relación de sociedad que mantienen entre ellas. ¿Pero dónde tiene su origen la palabra sabbath?

Se inspira en la palabra judía del mismo nombre, pues muchos cristianos quisieron relacionar el día de descanso judío con aspectos de la brujería, por pura difamación y racismo. Pero más allá del nombre en sí, los sabbaths de las brujas eran, como ya he dicho, reuniones, pero estas reuniones tenían un carácter cíclico. Había un calendario que establecía los ocho sabbaths de las brujas, y que marcaba las fechas clave del año para realizar los rituales mágicos.

Este calendario es conocido en la religión wicca como la Rueda del Año, y marca las ocho sabbats o reuniones de brujas que tienen lugar de acuerdo al ciclo de las estaciones (aspecto por el cual se relaciona con religiones paganas como la cultura celta). 

La primera de estas reuniones de brujas tiene lugar el día de Halloween, que en la tradición pagana recibe el nombre de Samhain. Ya era celebrado por los celtas como el fin de la cosecha y por tanto el inicio de un nuevo año. Las brujas celebran su primer Sabbat la noche del 31 de octubre y lo llaman Samhain o Noche Ancestral. Es por esto que la figura de la bruja está tan asociada a Halloween, pues no solo encaja con el carácter tétrico de la festividad actual sino que en la tradición de las brujas era una festividad relevante, y en el imaginario colectivo europeo esto ha perdurado durante siglos.

Los otros sabbats brujeriles también se relacionan con las cosechas y con los solsticios, pues tal y como hemos visto beben de culturas paganas. Por mencionarlos, los siete sabbats restantes son:

  • Yule. Celebrado en el solsticio de invierno (21 de diciembre). 
  • Imbols. Celebrado el 1 de febrero, se considera uno de los festivales de fuego.
  • Ostara. Celebrado en el equinoccio de primavera (21 de marzo).
  • Beltane. Celebrado el 1 de mayo también como un festival de fuego.
  • Litha. Celebrado en el solsticio de verano.
  • Lughnasadh. Celebrado el 1 de agosto. Es el primer festival de la cosecha.
  • Mabon. Celebrado el 21 de septiembre. Es el segundo festival de la cosecha.

El tercer festival de la cosecha sería Samhain, el sabbath más importante y el que ha derivado en Halloween.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

A nivel iconográfico, es una obra que abarca muchos aspectos.

Lo primero que llama la atención es que aparecen las dos tipologías básicas de bruja: la bruja hermosa y la bruja horrenda. La mayoría de las brujas que aparecen son jóvenes de curvas voluptuosas que posan en actitud insinuante, pero todo este equilibrio erótico se rompe con la figura maltrecha de una vieja bruja de carne flácida. Según la tradición, se consideraba que el aspecto auténtico de la bruja era el de vieja decrépita, pero que tenía poderes de transformación y podía moldear su apariencia en una joven hermosa para cautivar a sus víctimas. Por tanto, se identificaba comúnmente a la bruja con un ser feo, pero que podía camuflar esa fealdad bajo una apetecible apariencia, sin ser hermosa de manera auténtica.

Vemos algunos elementos clásicos de la brujería como son:

  • Una salamandra: según la tradición egipcia y tal como lo cuenta posteriormente el alquimista Paracelso, las salamandras son espíritus del fuego. También los místicos medievales creían que era imposible encender un fuego si no había una salamandra cerca.
  • Macho cabrío: según la mitología vasca, el diablo que presidía los aquelarres se llamaba Akerbeltz y tiene la forma de este animal.  
  • Gato negro: La mayoría de las culturas le han otorgado al gato un carácter mágico, pero mientras que en las culturas egipcias y celtas era una magia positiva, en las culturas hebreas y babilónicas empiezan a asociar a los gatos negros con la muerte y lo maligno. Se les considera compañeros de las brujas e incluso se cree que las brujas pueden metamorfosear en gatos negros.
  • Murciélago: Desde la Antigüedad clásica se les ha considerado seres de las tinieblas. Esta idea ha sido reforzada a lo largo de la historia en primer lugar porque se les consideraba uno de los ingredientes principales de las pócimas de las brujas, y en segundo lugar por las leyendas vampíricas que les rodean.
  • La muerte: La muerte aparece en su representación típica de calavera, y en esta escena parece acompañar a las brujas para participar en sus rituales satánicos, pero también parece perseguir a la más anciana para alcanzarla y llevarla consigo. Sería aquí una alusión al carácter letal de la hechicería pero también a la fugacidad de la vida que, antes o después, causa el fallecimiento a todos los seres.
  • La escoba: la arquetípica escena de una bruja cabalgando una escoba tiene connotaciones sexuales, pues la escoba es una forma fálica. Se quiere hacer referencia a las reuniones orgiásticas entre bruja y demonio que tenían lugar en los aquelarres.
  • Un pelícano muerto: Aunque en la iconografía cristiana se asocia el pelícano con el propio Jesucristo por su carácter altruista, en la tradición egipcia el pelícano era un símbolo de muerte y del más allá, y se creía que facilitaba el paso de los muertos hacia el Inframundo.

También aparece un único brujo, de espaldas y con una tupida barba gris.

Relación de personajes.
ANÁLISIS FORMAL

Formalmente, la obra tiene una disposición en espiral. La disposición de las brujas y seres que aparecen, sus posturas curvadas y el halo de nubes grises dan un ritmo giratorio que prácticamente crea un círculo perfecto. Este círculo se rompe con las cuatro figuras centrales, que están una sobre la otra y son el elemento vertical de la obra que introduce al espectador dentro del giro mágico que está teniendo lugar. Estas figuras centrales son dos brujas jóvenes y atractivas, un macho cabrío y una bruja vieja y decrépita. También en esta estructura vertical encontramos un pequeño gato negro que está crispado, pero que formalmente no aporta nada.

Cromáticamente, el cuadro tiene unas tonalidades muy uniformes, y pese a que representa un acontecimiento nocturno, tiene mucha luz. El foco de luz dentro de la obra es la propia luna, hacia donde parece que vuelan las brujas. Es en ese punto donde encontramos más acumulación de figuras, que además están difuminadas por la distancia y por el halo de la noche. Un murciélago cruza por delante de la luna, dejándonos con la incógnita de si está llena o no.

Las nubes grises se refuerzan con los ligeros velos o telas que llevan las brujas, que perfectamente nos podría recordar a los paños clásicos o al trato textil del barroco, pues presentan el mismo movimiento. Tiene mucho peso también el desnudo femenino, que está representado aquí con un consciente erotismo. La mayoría de brujas aparecen con el cabello despeinado, aspecto que fortalece la sensación de movimiento que se ve en el cuadro y que alude al vuelo.

La actitud de las brujas se refleja en sus posturas: algunas están en una posición claramente sexual, mientras otras están retorciéndose sobre sí mismas como si estuviesen siendo poseídas o estuviesen invocando a un ente demoníaco. Hay muchísimo movimiento en la obra, tanto por el cuerpo propio de cada figura como por la disposición dinámica de las mismas.

Como conclusión, cabe establecer un evidente paralelismo entre esta obra y la producción pictórica de Goya. Ambos pintores eran españoles y vivieron en el mismo siglo, nacieron en la misma España de luces y sombras que aunaba el nuevo auge de la razón con las arraigadas tradiciones de la España profunda. Es obvio que Falero conocía la obra de Goya, pues la temática de brujas de Falero está indiscutiblemente inspirada en las pinturas negras de Francisco de Goya. La diferencia entre ambos es el tratamiento temático: mientras la obra de Falera tiene un ambiente erótico y atractivo para la vista, la obra de Goya es oscura y tétrica, debido también a las circunstancias personales del pintor.

CURIOSIDADES

El murciélago tapando la luna con su ala también aparece en otra obra del mismo pintor, titulada “La fiesta de las brujas”, que nos muestra a una bruja pelirroja surcando el cielo nocturno hacia su aquelarre.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

ECO, Umberto. Historia de la fealdad. Ediciones DEBOLS!LLO. 2017.
HART, George. The Routledge Dictionary Of Egyptian Gods And Goddesses. Ed. Routledge Dictionaries. Abingdon, Reino Unido, 2005.
P.HALL,Manly. Las enseñanzas secretas de todos los tiempos. Ediciones Martínez Roca. Madrid, 2011.

Celia Ramiro

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