La flagelación de Cristo



FICHA TÉCNICA

  • Obra: La flagelación de Cristo
  • Autor: Piero della Francesca
  • Cronología: h. 1458-1460
  • Estilo: Renacimiento
  • Material: Tabla
  • Técnica: Óleo y temple
  • Dimensiones: 58,4 x 81,5 cm
  • Ubicación: Galleria Nazionale delle Marche, Urbino





ANÁLISIS FORMAL

No estamos ante un trabajo cualquiera. Hoy en La Cámara del Arte analizamos el que probablemente sea el cuadro de referencia para la explicación de la composición y el tratamiento del espacio en una obra de arte. Piero della Francesca es el culpable. Fue un enorme erudito con conocimientos en el uso de determinadas herramientas que en ese tiempo formaban parte de otras disciplinas ajenas al oficio del artesano: compás, transportador, astrolabio... Tanto estos instrumentos como su conocimiento de las matemáticas, fueron fundamentales para la construcción de la escena.

Piero, entrando en materia, consiguió que su tabla fuese un rectángulo armónico. El cuadrado construido sobre la altura y que da origen a una diagonal, es la figura fundamental de la obra, puesto que no solo separa las dos escenas simultáneas representadas, sino que gracias a la ya mencionada diagonal consigue situar el punto de fuga. Dicho punto se encuentra justo a la derecha del verdugo, justo en la mediana del rectángulo. Tampoco resulta para nada casual el posicionamiento de la figura de Cristo y la columna, que se ubica en el centro de la línea diagonal. Igual sucede con el resto de personajes y arquitecturas del cuadro, situados de manera estratégica como se puede apreciar por la gran cantidad de líneas y formas que generan.

Estudio de líneas (imagen documental El sueño de la diagonal).

Todos estos juegos matemáticos son usados también para plasmar la perspectiva que nuestros ojos captan al mirar la obra. El mismo Piero explica en De prospectiva pingendi, cómo se puede representar en dos dimensiones cualquier figura situada en el espacio. En este sentido, y ciñéndonos a la obra que nos ocupa, resulta de vital importancia para nuestro estudio su tratamiento del suelo. Las baldosas rojas son la clave para ubicar a los personajes, y gracias a los cálculos matemáticos podemos incluso saber la medida exacta que tendrían en la realidad cada una de ellas: 30,7 centímetros. A partir de esta medida fundamental podemos obtener otras, como las de las bandas de mármol que separan las baldosas y que son el resultado de la proyección de la diagonal de las mismas. Con estas referencias y solo con contar las baldosas del suelo, podríamos incluso averiguar la distancia real que separa a los personajes o a cuántos metros se encuentran los edificios del fondo de la escena.

En lo que respecta al color, son 6 los colores usados por el pintor en la obra: azul, verde, rojo, amarillo, blanco y negro. De ellos derivan diferentes tonalidades que son las que se van conjugando a lo largo y ancho de la escena, siempre con la armonía característica de la pintura italiana del siglo XV.

La luz también juega un papel importantísimo en la obra, que incluso puede tener su eco en el análisis iconográfico. Y es que si nos centramos en la sombra de los personajes que se ubican en la plaza, podemos observar que el sol entra por la izquierda. Sin embargo, si desplazamos nuestra atención hacia la flagelación, no tardaremos en descubrir que el sol entra en el pretorio de derecha a izquierda, como nos muestran las luces y sombras del torso de Cristo. Aquí surgen dos preguntas interesantes: ¿Hizo esto Piero para resolver un problema formal y que así ambas escenas estuviesen bien iluminadas? ¿O nos está queriendo decir que hay una diferencia espacio temporal entre la escena del primer plano y la flagelación?

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

Si el análisis formal del cuadro resultaba complejo, el iconográfico puede que lo sea incluso más. Al no saber prácticamente nada del origen y el comitente de la pieza, resulta difícil desgranar parte de su contenido.

La parte que menos dudas genera es, sin duda, la de la flagelación. Ubicada en el fondo del cuadro, nos muestra como Cristo, atado a una columna que se corona con una estatua de un ídolo pagano (¿representación de Sol?), recibe azotes por parte de un verdugo y en presencia de otros 3 personajes. El que se encuentra sentado, con sombrero de pico, es Pilatos, que tiene gran similitud con el Constantino que el mismo Piero pintase en una de las escenas de los frescos de Arezzo.

Detalle de la flagelación.

Pero la escena que más controversia ha creado a lo largo de los siglos, generando decenas y decenas de interpretaciones, es la que se desarrolla en la parte derecha del cuadro, en primer plano. Dos personajes de difícil identificación parecen dialogar aparentemente preocupados ante un tercero, que se encuentra absorto. Al parecer, tradicionalmente siempre se ha vinculado la figura del hombre rubio con Oddantonio de Montefeltro, rey de Urbino y hermanastro de Federico, que fue asesinado en 1444 en una conspiración en la que pudieron estar implicados nobles e incluso consejeros del mismo, que serían los personajes representados junto a él. De esta manera, la escena de la flagelación podría ser una metáfora de la conspiración sufrida por el rey, encarnado en la figura de un Cristo que sufre ante la atenta mirada de los infieles.La similitud de la posición de los pies de ambas figuras, la del supuesto Oddantonio y la de Cristo, podría refrendar esta teoría.

Gran cantidad de estudiosos en la matería se han querido mojar a lo largo de los años con esta misteriosa escena. Ernst Gombrich, personalidad importantísima para la Historia del Arte, propuso que Piero estaba representando el arrepentimiento de Judas. Según el historiador británico, Judas sería el personaje de la izquierda, al que vemos gesticulando con sus manos, quizás en actitud de devolver los 30 denarios a los responsables de la traición. Con esta teoría se rompería la desigualdad espacio temporal de las dos escenas, puesto que ambas ocurrieron en el mismo periodo histórico.

Detalle de uno de los personajes.

Sin embargo, la propuesta más aceptada a día de hoy por la mayoría de los investigadores es la de que la pintura es un llamamiento a la cruzada contra los turcos. El primero en sentar las bases de esta interpretación fue el historiador británico Kenneth Clark, a mediados del siglo XX. Uno de los personajes de la escena en primer plano, el de la izquierda, sería griego, mientras que el de la derecha podría identificarse como príncipe de Occidente. El sabio griego estaría intentando convencer al príncipe para que interfiriese en el conflicto con los otomanos, tal vez en presencia de un ángel, que sería la figura central. La escena de la flagelación, sería una metáfora de la Iglesia, que por ese tiempo estaba sufriendo la separación de su sección oriental. Por lo tanto, el tema representado según esta teoría sería el de las tribulaciones de la Iglesia. Sin embargo, y para concluir, al hilo de lo que proponía Clark para la escena del primer plano, apuntan también muchos investigadores que en la escena de la flagelación, Pilatos podría ser una representación de Constantino, como ya comentamos anteriormente, y que se encontraría observando impotente la acción de los bárbaros paganos (el verdugo golpeando a Cristo hasta derrocarlo), en lo que sería una metáfora de la caída de Constantinopla.

Constantino de los Frescos de Arezzo - Pilatos de La flagelación de Cristo.
BIBLIOGRAFÍA

TOMAN, Rolf: El arte en la Italia del Renacimiento: arquitectura, escultura, pintura, dibujo. Colonia, 2008.

El sueño de la diagonal. Piero della Francesca. https://www.youtube.com/watch?v=IN4j5I0AFvE

Jesús Ruiz


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