La firma en blanco



FICHA TÉCNICA

  • Obra: La firma en blanco (“Le Blanc Seing”).
  • Autor: René Magritte.
  • Cronología: 1965.
  • Estilo: Surrealismo.
  • Materiales: pintura al óleo, lienzo, madera.
  • Técnica: Óleo.
  • Soporte: Lienzo.
  • Dimensión: 81.3 x 65,1 cm.
  • Ubicación: National Gallery of Art (Washington, Estados Unidos).




CONTEXTO HISTÓRICO

Fruto del arte de Vanguardia, la obra de René Magritte tiene implícito el oxímoron de proceder de un surrealista fuera del movimiento. Un icono y excepción dentro del grupo. Ello se debe a la negativa del autor a seguir las tendencias del mismo, basadas en lo onírico e inconsciente, en el psicoanálisis, una búsqueda y exploración del ser y sus incógnitas.

Del movimiento Magritte postularía que “el Surrealismo, que aporta a la humanidad un método y una orientación del espíritu, apropiados para conseguir las investigaciones en los dominios que se han querido ignorar o despreciar y que sin embargo interesan al hombre, el surrealismo reivindica para la vida despierta una libertad semejante a la que tenemos cuando dormimos”.

Su obra alcanzó trascendencia años más tarde que la de sus coetáneos, durante movimientos como el Pop Art y el arte conceptual neoyorquino.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

La complejidad de la obra del autor belga, amigo siempre de la retórica, de los juegos de palabras y visuales, ha propiciado que algunas de las lecturas de sus pinturas señalaran que esta singularidad se debía a su traumática infancia, marcada por el suicidio de su madre. Estos análisis fueron desmentidos por el propio artista.

Sus obras, no en pocas ocasiones, son reconocibles a simple vista por el uso recurrente de motivos como manzanas verdes, bombines y rostros cubiertos de la mirada del espectador. En sus representaciones, Magritte vuelve las cosas invisibles, visibles; pone en jaque la realidad y las convenciones, exponiéndonos como en esta obra, una realidad parcial que nuestra visión acaba de completar, como si fuera el todo realista que no es.

ANÁLISIS FORMAL

De dimensiones considerables y con una paleta de color cálida, Magritte juega con el espectador con una obra aparentemente típica que encierra una ilusión óptica. Nuestra mente la reconoce como conjunto debido a su alineación, sin embargo, la obra no sigue la perspectiva lineal, se yuxtapone, véase como árboles más alejados que la amazona la ocultan. Visible e invisible se intercambian, pese a que rompe con el esquema lógico, ello quizás busque referir a que la visión depende del sujeto, incluso de su posición y subjetividad, en una consciente referencia kantiana; con esto provoca e inquieta con lo imposible, con un detallismo que no solo nos hace pensar, sino que también nos hace cuestionar y cuestionarnos.

Detalle del efecto óptico.
Cabe señalar que el autor pese a su trasgresión, emplea una técnica del recorrido del óleo en esta obra, cuyas ventajas como la flexibilidad, la posibilidad de crear obras de gran tamaño y la amplia gama de colores, propicia que sea preferida por encima de otras. Asimismo, presenta dos inscripciones, la primera, abajo a la derecha, donde Magritte estampa su firma; y, la segunda, con el título de la obra y la fecha de su realización (“Le Blanc Seing/1965”).

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

MAGRITTE, René: Escritos, Madrid, 2003.
NATIONAL GALLERY OR ART: https://www.nga.gov/collection/art-objectpage.66422.html#inscription (Consultado 28/08/2018).
UCM: http://eprints.ucm.es/17768/1/T34103.pdf (Consultado 28/08/2018).


Carmen Bulpes

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