¿Te animas a pintar? Sesión 3


Pintar sin colores es imposible. Pintar es hacer magia con colores.

Si te perdiste las primeras sesiones puedes consultarlas aquí: Sesión 1, Sesión 2.






La vez pasada te indiqué cuáles son los materiales necesarios para iniciar tu camino por la pintura al óleo. ¿Tu entusiasmo sigue tan vivo como antes? Genial. Ahora toca hablar de los colores que deberías tener.

Los óleos vienen en tubos. Dentro traen pigmento más un poco de trementina y aceite. Los pigmentos son antiquísimos, hay mucha historia detrás de un “verde vejiga” o de un “caput mortuum”. Los pigmentos aparecen en la base de todas las técnicas: sólo difieren en el emulsionante que le da consistencia. Hoy en día la mayoría de nuestros colores son fabricados en laboratorio: esto ha abaratado muchísimo los costos y garantizan la calidad, es decir, que no haya variaciones de tono en el mismo color.

Se puede comprar el pigmento y fabricar la pintura uno mismo: así se hizo hasta el siglo XIX. Imagínate a los ayudantes de Rubens, Rembrandt, Leonardo… moliendo, triturando, mezclando… hasta lograr una pasta homogénea para que el maestro pueda pintar. Y así con cada color. No se podía salir a pintar al aire libre, era un engorro. Los paisajistas salían con sus acuarelas, hacían un boceto y de ahí al taller a ponerse a pintar. Pero a partir de 1840, aparecieron los óleos en tubos de aluminio, con lo cual los impresionistas comenzaron a pintar del natural, inmersos en la naturaleza. Antes esto era prácticamente imposible.

Impresionistas pintando al aire libre.
¿Cuáles tienes que tener?

La idea es que vayas comprando de a poco tu juego de colores. A medida de que vayamos avanzando, podrás incorporar otros y así el gasto no te será tan grande. Los óleos son caros, pero piensa que si los cuidas, los cierras bien, ¡pueden durarte hasta 20 años! Es una inversión a largo plazo.

¿Qué calidades? Pregunta por buenas marcas, por marcas reconocidas. No te largues a comprar marcas extrañas sólo porque sean baratas: te lo digo porque no siempre uno está seguro de que una marca cualquiera cumpla con los criterios de prevención de toxicidad, p.ej., que no contenga plomo. Además de que, cuando uno está aprendiendo, conviene acostumbrarse a usar materiales que tengan el color, consistencia, luminosidad, correctos.

El primer ejercicio que te voy a proponer es pintar un tomate. Ya te explicaré la próxima por qué, pero por el momento lo que importa es qué colores necesitamos para poder enfrentar este primer ejercicio.

El tomate es rojo. El mejor rojo es el de cadmio, pero es muy caro. Si quieres hacer la inversión, genial, pero puedes optar por otros rojos alternativos. No será tan luminoso como el de cadmio, pero te servirá de todas maneras. Necesitamos amarillo: el mejor es el de cadmio y ocurre lo mismo que con el rojo. (Y si te decides por los cadmios, ¡cuídalos como a un tesoro!)

Cadmios.
Azul lapislázuli en el Juicio Final de Miguel Ángel.
Tenemos que tener azul, azul de ultramar. El pigmento puro es carísimo: proviene del lapizlázuli, una piedra semipreciosa que se extrae en Afganistán, Pakistán, Rusia, Canadá o Chile. Los artistas debían estipular la cantidad que necesitaban por contrato y esperar a que les llegara desde lejos. Por esta razón, los óleos actuales traen una versión de laboratorio. Si tiene pigmento verdadero será muy caro. ¿Cómo saberlo? Pues mira esta foto.

Símbolos de los tubos de pintura.
Nuestros tubos vienen todos con estos simbolitos. Las estrellitas o cruces indican el grado de luminosidad y resistencia a la luz. Lo que a ti te tiene que importar es este cuadradito. Si es un cuadradito negro significa que el óleo que viene adentro es muy cubriente. Si es blanco, es que es muy transparente, o sea, que tiene más aceite que pigmento. Si es un cuadradito con una diagonal, ahí verás que es semicubriente. Por eso, cuando vayas a comprar azul de ultramar, fijate en estos cuadraditos. Elige el que sea más cubriente. A eso se debe la diferencia de precio entre una y otra marca.

Ahora tienes los 3 colores primarios. Con ellos puedes hacer verdes, violetas y naranjas. Agrégale negro de marfil, que lo usaremos poco, pero con él podremos hacer otra clase de verdes y marrones. Y además, blanco de titanio; si puedes comprar en formato grande, mejor. ¿Por qué de titanio? Es el más luminoso. Existe también el blanco de zinc: se utiliza mayormente para los retratos. Cuando le tomes la mano a esto del óleo y desarrolles tu propio estilo, podrás elegir cuál es tu blanco. Por ahora, te recomiendo el de titanio.

Colores básicos.
Para nuestro ejercicio no necesitas más. Pero si quieres tener una variedad más amplia, te recomiendo los siguientes, que son los que vas a usar sí o sí en tu vida de artista: amarillo limón, amarillo ocre, verde vejiga, verde permanente o cinabrio, tierra sombra natural, tierra sombra tostada, tierra de Siena tostada.

Si te fascinan los colores como a mí, seguro que te tentarás con azules, verdes, naranjas y etc. Pero recuerda que en este momento no te hacen falta: conviene que vayas aprendiendo a mezclar y a identificar los colores por su color y no por el nombre del tubo. Más adelante, desarrollarás tu propia gama y sabrás perfectamente cuál te va y cuál no.

Te había prometido explicarte por qué esperar a comprar esas cajas tan bonitas que venden por ahí. Antes de comprarla, debes fijarte cuáles son los colores que traen. Normalmente tienen algunos que no se usan casi nunca y faltan algunos bien necesarios, con lo cual tienes que comprar colores aparte. Haz la cuenta por si te conviene comprar todo por separado o asumir el costo de la caja más óleos extra. Generalmente traen pinceles de cerda, que no vas a usar por un tiempo largo. Las cajas son muy útiles para guardar el material o transportarlo, pero siempre se pueden comprar por separado y llenarlas a nuestro gusto. A mí las cajas de madera no me resultan prácticas: son muy bonitas, pero pesan bastante, y, si vas a salir a pintar al aire libre, esto cuenta. Hay unas más livianas, de aluminio. Pero recuerda que alcanza con una mochila, una caja de plástico, etc. etc. Como siempre, dependerá de tu presupuesto. Sólo te quiero aconsejar para que tu primera compra de materiales sea lo más racional posible.

Antes de ponernos a pintar, en la próxima entrega te voy a mencionar unas normas básicas de cuidado de materiales y reciclado, para que estas cosas tan bonitas que te has comprado te duren mucho, mucho tiempo.

Tragedia. Kline, 1961.
Composición en rojo, amarillo, azul y negro. Mondrian, 1928.
Composición nº 2. Mondrian, 1921.
Pintura amarilla. Newman, 1949.
Vir heroicus sublimis. Newman, 1950.
Composición nº 3. Rothko, 1949.
Composición nº 16. Rothko.
Composición nº 13. Rothko, 1957.

BIBLIOGRAFÍA

DOERNER, Max: Malmaterial und seine Verwendung im Bilde, 1985.
EASTLAKE, Charles Lock: Methods and materials of painting, 2001.
MAYER, Ralph: The artist’s handbook of materials and techniques, 1991.

Cristina del Rosso

1 comentario:

  1. Vaya, qué interesante todo. Gracias Cristina, y gracias también por hacerme descubrir este blog, que ya me ha enganchado en la primera visita.

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