Miniatura de El libro de la ciudad de las damas



FICHA TÉCNICA

  • Título: Miniatura de El libro de la ciudad de las damas, de Christine de Pizan.
  • Autor: Anónimo.
  • Cronología: hacia 1405.
  • Estilo: Gótico internacional.
  • Técnica: Ilustración.
  • Soporte: Pergamino, 12 x 18 cm.
  • Ubicación: Biblioteca Nacional de Francia, París.




CONTEXTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

Christine de Pizan (Venecia, 1364 – Monasterio de Poissy, hacia 1460) fue una las primeras escritoras mujeres que logró vivir de su trabajo a finales de la Baja Edad Media. Fue hija de un médico y astrólogo que trabajó para la corte de Carlos V en Francia y, durante su estancia en la corte francesa, aprendió a leer y a escribir de manera autodidacta. Las lenguas clásicas y el humanismo renacentista conformaron las bases de su trayectoria como ensayista, poeta y conocedora de los temas literarios y políticos de su época.

Al morir su marido, Etienne Castel, Christine tuvo que hacerse cargo de sus hijos y familia, y fue en ese momento cuando empezó a ganarse la vida con sus manuscritos ilustrados. La propia Christine se encargaba de los detalles, maquetación y encuadernación de cada uno de sus textos, y logró acrecentar su éxito literario entre el público pudiente, como la alta nobleza y burguesía acomodada.

Gracias a su amplia formación intelectual y a los estrechos lazos que mantuvo con la corte del rey, los ricos y poderosos del momento, Christine trabajó en un espacio independiente dirigido únicamente para ella. En su «cuartito, gótico, estrecho, con pocos muebles, y suelo de baldosas de colores» realizaba su labor; un hecho que se refleja en la primera escena de esta miniatura. Este tipo de comodidades no eran comunes para una mujer en aquella época. Por ello, Christine recibió duras críticas por parte de la Iglesia. No obstante, su fama hizo que llegara a escribir alrededor de 40 obras, entre ellas, la biografía del difunto Carlos V.

ANÁLISIS FORMAL-ICONOGRÁFICO

El miniaturista representa a Christine de Pizan en las dos escenas vestida con un traje azul y con un atavío blanco en su cabeza, que también arropa su cuello y pecho. Esta vestimenta formaba parte de la indumentaria que debían llevar las mujeres viudas en aquella época. El autor de estas miniaturas es conocido como «maestro de La ciudad de las damas», e incorpora detalles y elementos estilísticos de la «pintura del Trecento italiano y de los realistas neerlandeses». Las ilustraciones forman parte de su Libro de la ciudad de las damas (ca. 1405). Este libro sería la respuesta a un tratado misógino que escribió un profesor de universidad como culminación del famoso Roman de la Rose de Guillaume de Lorris, del siglo XIII. Por ello, en la primera escena, la escritora aparece en su lugar de trabajo con un manuscrito recibiendo a tres damas coronadas. Las tres mujeres se identifican por los objetos que portan en sus manos: «Doña Razón», un espejo, «Doña Honestidad», una vara de medir y «Doña Justicia», una probeta. Las tres damas ordenan a Christine combatir con la misoginia escribiendo «un libro que sirva de fortaleza para su sexo».


En la segunda escena, vemos a la escritora con «Doña Justicia» construyendo un muro. Christine tiene la paleta con la argamasa y la dama coronada le acerca la siguiente piedra. Las dos están trabajando sobre un césped verde, lleno de pisadas polvorientas: están trabajando en la construcción de su Ciudad. La escritora tomó como ejemplo a las grandes mujeres de la historia que, metafóricamente, vendrían a ser los sillares fuertes y firmes. Citó a las guerreras amazonas y a la reina pagana Semíramis; a las mujeres intelectuales, poetas y filósofas, como Safo; a las mujeres castas, esposas fieles, viudas y madres. Por último, su ciudad se «embelleció con almenas y torres y entronizó solemnemente a la Virgen María con su séquito de santas mujeres». Un gran repertorio lleno de mujeres valientes y capaces de luchar contra la violencia, la exclusión, el maltrato y la dominación del hombre sobre sus cuerpos y vidas.


El muro que está al fondo representaría la protección de las mujeres frente a la coacción de sus compañeros hombres. Pero, también es símbolo de la necesidad de construir barreras que impidan la embestida del enemigo, ya que Francia en esos momentos estaba en guerra contra Inglaterra (Guerra de los Cien Años).

El ejemplar de La ciudad de las damas fue un obsequio de lujo que Christine concedió a diferentes autoridades regias, entre ellas, Isabel de Baviera (1371-1435), esposa de Carlos VI. Asimismo, el duque de Berry logró hacerse con uno de ellos, y también con un Libro de la Paz, que Christine le entregó para que intervenga en favor de la paz. Sin embargo, esto no fue suficiente para calmar el trágico enfrentamiento entre los dos bandos.

Finalmente, Christine se trasladó a un monasterio durante un tiempo para encontrar la tranquilidad y olvidar las disputas absurdas que entre los distintos poderes políticos se habían levantado en París. No fue hasta finales de su vida (hacia 1429) cuando volvió a escribir. Esta vez su inspiración no se centró en personajes históricos o anecdóticos, sino contemporáneos. A sus oídos llegaron las noticias de que la ciudad de Orleans fue liberada del enemigo, y que se había coronado al heredero del trono en Reims. Entonces, podríamos imaginarnos a Christine escribiendo uno de sus mejores - y últimos - poemas dirigidos a la Doncella más valiente, que triunfó con la ayuda de la Razón, la Honestidad y la Justicia. Hablamos de La Pucelle Juana de Arco.

GALERÍA DE IMÁGENES




BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

Altmann, Barbara K., and Deborah L. McGrady, eds. (2003). Christine de Pizan: A Casebook. New York: Routledge.
HAGEN, R.M., HAGEN, R.: Los secretos de las obras de arte, Colonia, 2014.

McWebb, Christine (2007). Debating the Roman de la Rose: A Critical Anthology. New York: Routledge.
https://elfoerrante.wordpress.com/2017/05/11/juana-de-arco-por-christine-de-pizan/

Criscorpionsartheory

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