Una investigación


FICHA TÉCNICA

  • TítuloUna investigación o El Dr. Simarro en el laboratorio
  • AutorJoaquín Sorolla y Bastida
  • Cronología: 1897
  • EstiloImpresionismo, luminismo
  • Técnica: Óleo.
  • Soporte: Lienzo.
  • UbicaciónMuseo Sorolla, Madrid






ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

Trabajaba, como digo, en el laboratorio del Dr. Simarro donde la ciencia vive siempre y el arte era no más que un forastero que procuraba molestar lo menos posible

Joaquín Sorolla

Nos encontramos ante una obra que, como su propio nombre indica, nos muestra la investigación del Doctor Simarro, pero Sorolla va más allá de representar una simple escena científica. El artista tenía una fuerte conexión emocional con el doctor y la propia ciencia.

El protagonista de la obra es el Doctor Luis Simarro Lacabra, natural de Roma. A causa de la muerte de su padre, el pintor Ramón Simarro Oltrá, y el suicidio de su madre al día siguiente, queda huérfano a los 4 años de edad. Finaliza sus estudios de bachillerato en el instituto de Valencia para posteriormente ingresar en la Facultad de Medicina en el año 1868, pero al tener unas ideas tan políticamente radicales, finaliza sus estudios en Madrid en 1875.

En un primer momento trabaja en un laboratorio de micrografía del Museo Antropológico de Madrid y como profesor en la Institución Libre de Enseñanza. Es seguidor de la teoría darwinista, latente en esta época. Más adelante, en la década de 1880 se traslada a París con el fin de ampliar sus estudios, ingresando también en la masonería.

Al regresar a España comienza a orientarse hacia la neuropsiquiatría y la neurohistología, enseñando incluso al mismísimo Ramón y Cajal este método. En 1900 da a conocer una nueva técnica histológica a la que llama “Proceder fotográfico”, dedicándose a esto de lleno y a introducir en España la psicología experimental.

En su casa crea una gran biblioteca como centro de reunión de intelectuales y entre este selecto grupo se encontraba el pintor Joaquín Sorolla, pero su relación con el pintor no se basa tan solo en estas reuniones, pues tienen una fuerte amistad, siendo Simarro a su vez médico personal de la familia Sorolla. Al artista le interesaba la ciencia y al doctor le interesaba el arte, se compenetraban de tal forma que Joaquín Sorolla casi todas las noches visitaba a Luis Simarro en su laboratorio personal para retratarle sobre el lienzo, hasta que una noche, el Doctor le quiso enseñar algo a sus discípulos bajo el microscopio y a Sorolla, ahí presente, la escena le pareció idónea para representar y plasmar el interés de las investigaciones y los avances científicos de la época que estaba viviendo.

Así acudió cada noche a este laboratorio para retratar de manera desenfadada, natural y con unas pinceladas sueltas y espontáneas, la fascinante escena que tenía delante de sus ojos, era un mero espectador asistiendo a un nuevo paradigma científico.

La disposición de los frascos sobre la mesa denota no solo el oficio del Doctor Simarro como médico e investigador, pues también como docente, enseñando y mostrando a sus colegas de profesión los nuevos avances dentro de la ciencia del momento. La luz incidente sobre estos elementos y la mesa refuerza esta idea, pues Sorolla hace hincapié en que el protagonista de la obra no es ninguno de los personajes representados, es la belleza de la propia ciencia y el ambiente que la envuelve.


ANÁLISIS FORMAL

Al observar esta obra es inevitable no pensar en “La lección de anatomía del Doctor Tulp” que Rembrandt realizó en el año 1632. Un académico que enseña a sus colegas y discípulos nuevos descubrimientos y avances de la ciencia en una composición cuasi triangular con un excelente tratamiento y juego de luces y sombras, en la que ambos pintores sabían perfectamente qué estaban retratando.

A la hora destacar el tratamiento del color, podemos apreciar en la parte superior de la obra amplios planos de cromatismo terroso, así como una sutil gama de colores que culminan en el blanco de la camisa del Doctor, punto central de la iluminación del cuadro, mientras en un primer plano podemos observar los productos químicos utilizados por Simarro, en especial un gran frasco con un líquido rojizo en su interior, mostrando así la evolución en su paleta de color en comparación con obras anteriores, en las que utilizaba la tradicional paleta española, abriéndose ahora a las tendencias vanguardistas del momento, añadiendo un carácter moderno a su obra con colores puros y saturados pero sin desligarse de la ya mencionada tradición española.

La superficie la enriquece alternando capas de color con amplios planos, texturas a medio empaste y grandes empastes en los puntos clave de iluminación y líneas a modo de grafismos para crear una obra con varios volúmenes y un punto de vista con un ligero picado.

La distribución del espacio constituye un sentido clásico, aunque elabora una sutil perspectiva que lleva la mirada del espectador a la luz emitida por la lámpara bajo la que el Doctor está trabajando, reforzando esta idea con la inclinación de los colegas de profesión de Luis Simarro sobre el mismo y sus miradas.

La naturalidad que envuelve a la obra y el acontecimiento representado denotan no solo la gran amistad entre el protagonista de la obra y el pintor, pues también la sencillez y madurez de Sorolla dentro del ámbito pictórico y dentro de la propia historia del arte.

“La historia de este cuadro, si historia puede llamarse, es tan natural y sencilla, que está dicha en cuatro palabras”

Joaquín Sorolla


GALERÍA DE IMÁGENES





BIBLIOGRAFÍA

IGLESIAS RAMÍREZ, Belén Z. (2015). Luis Simarro Lacabra (1851 – 1921). Disponible en: http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/histologia/luis_simarro_lacabra.pdf

PASCUAL GARCÍA, José Manuel. “Una investigación”. Pieza del mes, 2012, nº Marzo.

Davinia Gómez

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