Paleta de Narmer


FICHA TÉCNICA
  • Título de la obra: Paleta de Narmer
  • Autor: Anónimo
  • Cronología: c. 3100 a.C. 
  • Estilo: Arte egipcio
  • Material: Pizarra (material local)
  • UbicaciónMuseo Egipcio de El Cairo, Egipto




ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

A pesar de ser un artículo de tocador tan pequeño, sus relieves son de gran importancia. Lo que tenemos representado en esta paleta es el primer documento que testimonia la unificación del Alto y Bajo Egipto por el rey Narmer (o Menes), con él se inicia la primera dinastía de la historia del Antiguo Egipto. Todas las figuras representadas están dotadas de un mensaje simbólico y este es uno de los aspectos que hace a esta obra tan interesante.

Comenzando por la parte del anverso, destaca la figura del faraón, tocado con la corona blanca, del Alto Egipto, que sostiene una maza con una mano mientras agarra del pelo con la otra a un personaje semidesnudo y arrodillado que se ha relacionado, por la forma de representar a la figura con barba y pelo rizado, con la población libia, pero también podría  tratarse de la población del Bajo Imperio. Encima de éste, vemos un halcón que simboliza a Horus, que pisa unos papiros, aludiendo a la conquista del Delta. Una figura de menor tamaño, a la izquierda del faraón portando unas sandalias, es un personaje  muy importante en la corte puesto  que las sandalias eran símbolo de riqueza y prosperidad. En la parte inferior encontramos unas figuras similares a la arrodillada que parecen abatidas por el faraón. Entre sus hombros hay grabado el nombre de las dos ciudades que fueron sometidas al poder de este faraón.

En la parte del reverso de la paleta encontramos una procesión donde aparecen los mismos personajes que en el anverso; el portador de sandalias, el faraón (en este caso con la corona roja del Bajo Egipto), delante de éste cuatro portaestandartes y  a éstos les precede dos filas de enemigos decapitados con la cabeza entre las piernas. Los egipcios solían representar a sus enemigos vencidos desnudos ya que es sinónimo de sumisión y humillación. Vemos en gran tamaño unos animales con cuellos largos entrelazados y dos figuras encima de éstos que sujetan cuerdas atadas a los cuellos. El entrelazado de los cuellos es la excusa para formar una oquedad  donde se molía el khol. Finalmente encontramos debajo de los dos animales, un toro, simbolizando al faraón, al igual que a Horus, porque son la misma figura. Este toro parece estar invistiendo una ciudad amurallada y  a su  vez está pisotea al enemigo.

No obstante, en las dos caras encontramos en la parte superior,  la representación duplicada de la vaca celeste, que se relaciona con la diosa Hathor. Las dos figuras flanquean el Serej, donde aparece grabado en jeroglífico el nombre del faraón, donde se representa la composición de “el magnífico siluro” (el nombre de Narmer) sobre la fachada del palacio que es el símbolo de la monarquía.


ANÁLISIS FORMAL

Esta obra se compone en registros de diferentes tamaños siendo tres en el anverso y cuatro en el reverso. La técnica utilizada es un alto relieve muy sutil. Podemos comprobar en esta obra los convencionalismos de la escultura egipcia, como es la esquematización de las figuras y la jerarquización de los personajes importantes, tal como  la del faraón, representado con una gran volumetría e idealizado, una característica indispensable en el arte de la representación de los faraones y los dioses; es lo que los diferencia de la población mundana, como se puede ver en los personajes secundarios como el portador de sandalias, con su pequeño tamaño, y los enemigos del faraón.

Asimismo, encontramos frontalidad en los personajes que están representados con rostro y piernas de perfil y torso de frente. También es importante la inexistente perspectiva ya que el fondo es totalmente plano, de una manera clara esto se puede apreciar en el segundo registro del reverso, donde están las dos hiladas de enemigos decapitados, uno encima de otro. Por último, la adaptación de las figuras al espacio; esto lo vemos en las dos figuras masculinas que cogen las cuerdas atadas a los cuellos de los animales, en el tercer registro del reverso. 


CONCLUSIÓN

El arte egipcio se conoce por la importancia del simbolismo en cada una de las figuras. La repercusión de que haya pervivido intacta durante años esta pequeña paleta, nos ha abierto las puertas al conocimiento de la historia de Egipto y más a un acontecimiento tan importante como es la unificación de los dos imperios.


BIBLIOGRAFÍA/WEBGRAFÍA

BENDALA, Manuel. LOPEZ, Maria José. Arte egipcio y del próximo Oriente. Historioa 16. 1996.

PARRA, Jose Miguel. CASTELLANO, Nuria. ALMAZÁN, M.D. IBÁÑEZ, M. Ángeles. Historia. National Geographic. Los primeros faraones. RBA. 2013.



GALERÍA DE IMÁGENES

Detalle del anverso

Detalle del reverso

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