El cine de Akira Kurosawa









El pasado 6 de septiembre se cumplió el 19º aniversario de la muerte del famoso director nipón. Akira Kurosawa nació el 23 de marzo de 1910 y dirigió más de treinta películas desde sus inicios hasta su fallecimiento. El director japonés mostró un gran interés por la cultura occidental aun siendo apenas un niño, viviendo una infancia plácida desde el punto de vista económico. A pesar de todo, cuando apenas tenía trece años de edad, vivió una de las peores experiencias de su vida y que a buen seguro marcó su visión tanto personal como artística, nos referimos al terrible terremoto que afectó a la región de Kanto y que tuvo una magnitud 7,8 en la escala de Richter. A partir de 1936, Kurosawa comienza sus contactos dentro del mundo del cine tras aprobar unas oposiciones que le permiten desempeñar distintos cargos y oficios (guionista, ayudante de director, etc) en unos estudios cinematográficos. Tras un primer contacto inicial, comenzó su carrera como director durante la Segunda Guerra Mundial. Es interesante citar que no fue el único de sus hermanos con interés por el cine, puesto que su hermano Heigo participó en películas mudas. 

Quizá el rasgo más interesante para comenzar a analizar su cine y obra sea su gran recepción en Occidente, circunstancia no análoga en otros grandes directores japoneses como fue el caso de Kenji Mizoguchi, famoso por su film Cuentos de la luna pálida (1953). Akira Kurosawa también plasma en su filmografía el gran interés que profesaba por la pintura (gran admirador del pintor Van Gogh) al crear escenas con rotundos encuadres y un claro gusto por el colorido. Al mismo tiempo, supo conjugar a la perfección la plasticidad teatral con una temática profunda, existencial y psicológica. Si buceamos en su obra, percibiremos un claro pesimismo en las historias y personajes de sus películas. En ocasiones sus protagonistas son personas marginales que se enfrentan a una situación claramente adversa y que a pesar de todo encuentran un halo de esperanza. Anteriormente aludíamos su fascinación por el mundo occidental, situación que entreteje con la tradición japonesa, de esta manera muchas de sus películas se remontan a la Japón feudal pero basándose en obras literarias occidentales, como fue el caso de Ran (1985), adaptación de la tragedia shakeasperiana de El rey Lear.

fotograma de Ran (1985).
El trabajo de Kurosawa aparece muy ligados a los hechos acaecidos en Japón tras la finalización de la guerra, con el derrumbamiento del tradicional imperio, la humillación de ver a los enemigos paseando por sus calles y ciudades, y la paulatina occidentalización de un país hermético previamente al enfrentamiento bélico. Así que su cine, durante esta época, siempre intenta trasmitir una sensación de superación, posteriormente sus películas fueron adquiriendo un mayor compromiso social a la vez que exploraba en la condición humana, y finalmente –sobre todo en los últimos años de su carrera- el cine del director japonés se vuelve autobiográfico. Si por algo destacó el cine de Kurosawa fue por manejar a la perfección ciertos elementos del lenguaje cinematográfico, como el montaje –especialmente el corto-, el ritmo y la expresividad de los colores. Ya hemos citado la importancia occidental en sus obras, sin embargo la literatura y tradición japonesa será otra constante y un gran referente estético y poético en el desarrollo de sus películas. En cuanto a la narrativa: hay dos tipos de montajes y de narración; el primero lineal, y el segundo no-lineal (usando recursos como el flasback). El dialogo es un vehículo fundamental y articulador en sus realizaciones, y por otra parte el peso del pasado es una carga con la que lidian todos sus personajes. 

A continuación citaremos algunas de las obras más destacables del increíble director japonés. Rashomon (1950) fue la película que le hizo ser conocido en el extranjero al ganar el León de Oro de Venecia. La película versa sobre un crimen donde se ofrecen cuatro puntos de vistas que ayudan al espectador a comprender lo que sucedió realmente. Vivir (1952) es sin duda una de sus primeras grandes obras maestras. Una historia cotidiana que narra la vida de Kanji Watanabe, un funcionario aplastado por la burocracia y que se enfrenta a sus últimos días de vida mientras busca motivos para disfrutar de ella. Una película de claro corte existencialista. Otra de sus creaciones más célebres es Los siete samuráis (1954), película que también recibió buena crítica en occidente con candidaturas en los Premios Óscar y un León de Plata en el festival de Venecia. El argumento es el siguiente: En el siglo XVI unos campesinos deciden contratar samuráis hartos de las bandas de bandidos que asaltan y destrozan sus cosechas. Barbaroja (1965) también ocupa un lugar especial dentro de la filmografía de Kurosawa y que destaca por su profunda humanidad. La lista de películas del director nipón es casi infinita, solamente hemos citado algunas de ellas, sin embargo es imposible no mencionar (aunque sólo sea el título) clásicos como El cazador (1975), la ya citada Ran (1985) y Los sueños de Akira Kurosawa (1990).

fotograma de Los sueños de Akira Kurosawa (1990).


BIBLIOGRAFÍA:
-ARIZA CANALES, Manuel : "La vida según Akira Kurosawa", Filmhistoria online, Vol. 20, Nº 2, 2010.
-PEÑA ZERPA, Claritza Arlenet: "Aproximación a una poética de la formación de Akira Kurosawa", Razón y palabra, Nº 76, 2011.

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