Saturno devorando a un hijo

FICHA TÉCNICA
  • Título: Saturno devorando a un hijo
  • Autor: Francisco de Goya
  • Cronología: 1819-1823
  • Estilo: Romanticismo
  • Técnica: Pintura al aceite
  • Ubicación: Museo del Prado, Madrid
ANÁLISIS ICONOGRÁFICO
Nos encontramos ante una obra que pertenece a un conjunto de catorce escenas que se ha popularizado con el título de Pinturas Negras por el uso que en ellas se hizo de pigmentos oscuros y negros y, por lo sombrío de los temas. Esta pintura formó parte de la decoración de los muros de la casa que Francisco de Goya adquirió en 1819, llamada la Quinta del Sordo. Esta vivienda se trata de una casa de campo a las afueras de Madrid, junto al río Manzanares, en la que se decoraron dos habitaciones, en las plantas baja y alta.

Se conocen fotos del conjunto in situ, realizadas hacia 1873 por el fotógrafo francés Jean Laurent (1816-1886), y se incluyeron por primera vez en el catálogo del Museo del Prado de 1900. La casa fue derribada hacia 1909. Las Pinturas Negras se pintaron directamente sobre la pared seca, no al fresco, y en la mezcla de los pigmentos se utilizó el óleo. Con anterioridad, en algunos de los paños de los muros, en ambos pisos, hubo otras escenas de difícil interpretación, posiblemente paisajes de colorido claro con pequeñas figuras, puestas de manifiesto por las imágenes radiográficas tomadas en el Museo del Prado en 1983.

Todas las pinturas que se encontraban en esta vivienda fueron trasladadas de revoco a lienzo a partir de 1874 por Salvador Martínez Cubells, como había encargado el barón Émile d’Erlanger, un banquero francés, de origen alemán, que tenía intención de venderlas en la Exposición Universal de París de 1878. Más tarde, d’Erlanger las cedió al Estado español, que las destinó al Museo del Prado, donde se expusieron desde 1889.

ANÁLISIS FORMAL
En esta obra se representa al dios Crono o Saturno en la mitología romana, en el acto de devorar a uno de sus hijos. Crono se comía a los hijos recién nacidos de Rea, su mujer, por temor a ser destronado por uno de ellos. En la pintura de Goya, Saturno es representado como un viejo desesperado, con los ojos salidos de sus órbitas, comiéndose a su hijo con una marcada expresividad en su rostro que emula la locura. El tema de Saturno está relacionado, según Freud, con la melancolía y la destrucción, y estos rasgos están presentes en las Pinturas negras. 

La escena denota una fuerte violencia, que se aprecia en el cuerpo mutilado y sangriento del hijo, víctima del canibalismo. La tenebrosidad de la pintura, los tonos oscuros y sólo el ocre de la piel como parte ligeramente iluminada, nos muestran el horror de este acto. El hijo devorado, con un cuerpo ya adulto, ocupa el centro de la composición. Al igual que en la pintura de Judit y Holofernes, uno de los temas centrales es el del cuerpo humano mutilado. No solo lo está el cuerpo atroz del niño, sino también, mediante el encuadre escogido y la iluminación de claroscuro extraordinariamente contrastada, las piernas del dios, sumidas a partir de la rodilla en la negrura, en un vacío inmaterial. En esta pintura predominan los colores oscuros, con pinceladas gruesas y fuerte presencia del negro, por esto forma parte de la “Pinturas Negras”.

Aunque no se conoce la datación exacta de las pinturas, esta serie de lienzos, de cromatismo oscuro, probablemente plasman una época de decadencia (alrededor de 1820), en la que el pintor se encontraba en una situación personal de marcada debilidad física cercana a la muerte, causada por la enfermedad que sufría.

GALERÍA DE IMÁGENES


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