La maternidad en el arte: ¡Feliz día de la madre!


La maternidad ha sido uno de los principales temas a representar a lo largo de toda la Historia del Arte: intemporal, se trata del mayor misterio de la vida, que ha sorprendido al ser humano desde el principio de los tiempos. Pero no es sólo este misterio lo que le da este carácter especial a la maternidad, sino la fuerza y la dedicación de la propia madre, que queda plasmada en el arte.

La maternidad en la Prehistoria y Edad Antigua

Venus de Lespugue,
reconstrucción.
Las primeras representaciones ya se dan en la Prehistoria, donde el arte juega un papel mágico en la vida de las personas. Sin duda, la fertilidad era algo clave para la vida de la comunidad, para su sustento, y las madres juegan un papel muy importante en la crianza de los hijos. De hecho, se les daba tanta importancia debido a su "don sagrado" que es cuando comienza a realizarse el reparto de tareas: Según algunos expertos, es precisamente el valor de la mujer como dadora de vida lo que lleva a las comunidades a hacer que los hombres fuesen quienes cazaban y las mujeres quienes cuidaban de los bienes. Lógicamente, las consecuencias de que las mujeres perecieran en la caza eran peores para la supervivencia de la comunidad que la pérdida de hombres, que, aunque suponía dolor a nivel personal, no ponía en peligro la sostenibilidad de la tribu.
Sin duda, las representaciones más llamativas e importantes son las de la Diosa Madre. Esta diosa se asocia con la Tierra, debido a los ciclos de fertilidad de ésta. Normalmente, la mayoría de culturas coinciden en representarla de manera esquemática, de manera que los atributos femeninos se resaltan, teniendo como resultado una figura voluptuosa. Por ejemplo, la más famosa es la Venus de Willendorf, aunque existen muchísimos ejemplos de este tipo de diosas madre. 

Estas representaciones de diosa madre se han ido perpetrando a lo largo de toda la Prehistoria y la Edad Antigua, teniendo un patrón común en todas las culturas. Normalmente la diosa madre y creadora era también la de la destrucción, ya que al tener la posibilidad de dar la vida también la tendría de quitarla. Además, solían actuar como protectoras de los partos y de las cosechas. Muchas de estas diosas se van asimilando con el tiempo al amor, a lo carnal, derivando en divinidades como Ishtar, Astarté, Inanna... que serán las diosas de las que deriven la Afrodita griega y la Venus romana.

La diosa fenicia Astarté como madre
a la izquierda. A la derecha Ishtar,
diosa babilónica
Isis y su hijo Horus
Un capítulo importante en la representación de la maternidad a lo largo de la Historia es el mito de Isis, su esposo Osiris y su hijo Horus, que guardará muchas similitudes con la historia cristiana de la Virgen María y Jesucristo. Al ser Osiris asesinado, cortado en pedazos y depositado posteriormente en un cofre, Isis entra en desesperación. Dedica día y noche a encontrar los restos de su marido, y cuando lo hace, restaura su cuerpo, insuflándole vida. Uniéndose a él, engendra a Horus, que le continuará en su reinado. Por ello, se le venerará por ser una esposa y madre ejemplar. Se le otorga el poder de fecundar el universo, así como también era protectora de los partos y los embarazos. Normalmente, se le representa con su hijo Horus en brazos, algo que se llevará más tarde a la iconografía cristiana: Guarda una estrecha relación con las representaciones de la Virgen como trono del niño Jesús que veremos más adelante.

En Grecia y Roma, la diosa madre por excelencia es Gea o Terra, la creadora, "la de amplio pecho", según Hesíodo, y que deriva directamente de las diosas madre prehistóricas. Nos encontramos con mitos, además, como el de Perséfone y su madre Deméter, que, más allá de ser sólo una tierna historia entre madre e hija, se trata de una verdadera alegoría de la fertilidad.
Deméter y su hija Perséfone

La maternidad en las Edades Media y Moderna

En la Edad Media y Moderna, la representación de la madre viene marcada por una personalidad clara: La Virgen María. Ejemplo a seguir para todas las mujeres cristianas de aquel entonces, la Virgen encarna los ideales de madre entregada a sus hijos, a su familia y, lo que es más importante, a Dios. Ella es quien acepta la voluntad de Dios de llevar en su vientre a Jesucristo cuando el Espíritu Santo se lo pide, y lleva este hecho con pureza. Su pureza es precisamente una de las cualidades más destacadas en la fe cristiana católica, motivo incluso de disputas y cismas dentro de la Iglesia. Obedece y acepta todos los designios de Dios, incluso cuando no le son favorables. Una de las representaciones más emotivas de la Virgen es aquella en la que sostiene a su hijo muerto tras ser bajado de la Cruz, la llamada Pietá.
Aunque al principio las representaciones de la maternidad son muy frías, sin haber comunicación entre madre e hijo, poco a poco se van haciendo más tiernas.
La Virgen del jilguero jugando con
Jesucristo y Juan Bautista, Rafael
Piedad, Miguel Ángel



Virgen con el niño, Simone Martini
También tenemos tiernas representaciones de la maternidad por partida doble, protagonizadas por Santa Ana, la madre de la Virgen y ésta, con Jesucristo. Se trata de entrañables escenas familiares que tienen su raíz en las representaciones del árbol de Jessé.
Santa Ana, la Virgen y Jesucristo,
Leonardo da Vinci

La representación de la maternidad desde el siglo XIX a la actualidad

En este momento, el arte comienza a liberarse de lo religioso y a mostrar sus tintes más humanos y sentimentales. El concepto de maternidad se desidealiza por completo. Es el momento en el que se comienzan a representar personas de carne y hueso en su papel de madre, así como figuras alegóricas que entrañan los valores de esta condición humana. El arte social hace mucho por esto, ya que se presentan las dificultades de las madres de las clases sociales más bajas, que sin duda son bastante más complejas que las de cualquier otro individuo sin hijos. 
El vagón de tercera, Honoré Daumier

Madre e hijo, Picasso

Maternidad, Gustav Klimt
También se dan cita otras representaciones más trágicas de la maternidad, debido al periodo de crisis que se vive en este momento. Las guerras, la inmigración, hacen que el concepto de maternidad se convierta en algo, aunque admirable, muy duro.
Madre migrante, Dorothea Lange

La herencia, Edvard Munch
Madre e hijo, Ernst Barlach




La Cámara del arte

La Cámara del Arte es un proyecto puesto en marcha por 7 estudiantes de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla. El objetivo de este blog es el de ayudar a alumnos y curiosos a encontrar comentarios e información de calidad, así como fomentar el conocimiento del patrimonio que todos poseemos y que muchas veces nos resulta desconocido.

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