Exposición de Georges de La Tour en el Museo del Prado


GEORGES DE LA TOUR
1593-1652
23 Febrero- 12 Junio de 2016

Georges de La Tour se ha convertido en uno de los artistas más importantes y conocidos en Francia. Pone en pie de igualdad a otros como Cezánne o Manet. El Museo del Prado presenta una exposición sobre el artista francés. Se trata de una exposición integrada por treinta y una  pinturas, lo que es un número muy considerable, teniendo en cuenta, que el número total de obras conservadas es aproximadamente de unas cuarenta pinturas. 


El artista en cuestión, Georges de La Tour, es un artista fascinante; un pintor extraordinario con un repertorio iconográfico de una enorme personalidad, y una cantidad de recursos técnicos simplemente asombrosa. Su recorrido vital puede seguirse con bastante claridad a lo largo de la exposición, que ha sido organizada en orden cronológicoSus primeros intereses se centran en tipos populares, rústicos, miserables y pendencieros a veces, que comen con avidez el poco alimento que tienen, y que se pelean por pequeñas miserias. Esta sería la primera sala de la exposición, que nos introduce en sus intereses de juventud. 

Progresivamente el artista se irá refinando, tanto en los temas, como en la forma de narrarlos, en la técnica, en el estilo, y en el color, que se hace mucho más rico y más claro. En esta segunda fase de su producción, aparecen los temas muy caravaggescos, como puede ser el tema del tramposo, el de la buenaventura, en el cual, este artista desarrolla todo su talento. Será en esta fase también, las célebres repeticiones de sus pinturas, uno de los misterios que adornan la vida de este artista. Representaciones prácticamente idénticas, que no corresponden con un mismo momento de producción, cuyo sentido no conocemos del todo, y no logramos explicar la razón por la cual, este artista, repitió a veces, con muy pocas variantes, estos mismos temas. 

Al final de la exposición, se muestran sus célebres nocturnos o sus noches, como fueron calificadas en la época. Son cuadros habitualmente iluminados a través de la luz de una vela, interiores con personajes solitarios, melancólicos, siempre con una enorme intensidad dramática. Estas obras centran la parte final de su producción. Al final de su vida, en la última sala, va progresivamente, eliminando los colores que antes habían poblado sus pinturas. Va haciendo pinturas prácticamente monocromas. Sus acciones, sus temas, antes muy presentes en las composiciones hasta el punto de convertirlos en los grandes protagonistas de las mismas, desaparecen o prácticamente desaparecen.

Son pinturas además, son en buena parte religiosas, aunque existen también pinturas laicas. Es quizás lo más famoso de este artista, su religiosidad laica, es decir, cuadros que no permiten a simple vista reconocer una escena religiosa; por ejemplo, maternidades, padres con sus hijos, jóvenes que se acercan a personas de más edad... La crítica actual considera que se tratan de sagradas familias, como "San José con el niño",  o "San Pedro y el ángel". 

La obra de Georges de La Tour esta muy dispersa, y los cuadros de esta exposición proceden de muy distintos orígenes. Cuentan con obras del Museo del Louvre, la Colección Británica, el Metropolitan Museum de Nueva York, el Lac Museum de Los Ángeles, del Museo de San Francisco, así como una cantidad muy considerable de pequeños museos provinciales de Francia. 

El tramposo del as de tréboles. Óleo sobre lienzo.97,8 x 156,2 cm Fort Worth, Kimbell Art Museum
La Magdalena penitente del espejo. Óleo sobre lienzo. 113 x 92,7 cm. Washington, National Gallery of Art. Alisa Mellon Bruce Fund.

San José carpintero. Óleo sobre lienzo. 137 x 102 cm. París, Musée du Louvre, Département des Peintures. Donation Percy Moore Turner, 1948.









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