Laocoonte y sus hijos


FICHA TÉCNICA
  • Título: Laocoonte y sus hijos
  • Autores: ¿Agesandro, Polidoro y Atenodoro de Rodas?
  • Cronología: 40-30 a.C.
  • Estilo: Arte romano
  • Material: Mármol
  • Ubicación: Museos Vaticanos

HISTORIA Y CONTROVERSIA

La datación del grupo escultórico del Laocoonte y sus hijos ha hecho correr auténticos ríos de tinta. A día de hoy, aún existen diferentes posturas en este sentido, que sitúan la obra entre el periodo griego y el romano.

A día de hoy la corriente más aceptada es la que sitúa la realización de la obra en el período helenístico, momento en que Grecia pertenecía ya al Imperio Romano y, por lo tanto, los artistas griegos trabajaban ya bajo las órdenes de Roma. La nota curiosa la pone la investigadora estadounidense Lynn Catterson, quien sostiene que el grupo escultórico podría ser una falsificación realizada por Miguel Ángel.

Lo único cierto en ésta historia es que el Laocoonte fue encontrado y 'redescubierto' en 1506, en las Termas de Tito y en estado fragmentario, pues al grupo le faltaban los brazos derechos del personaje principal y uno de sus hijos, además de la mano derecha del otro hijo y algunas partes de las serpientes.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO


Para entender la obra que hoy nos ocupa tenemos que recurrir a la Ilíada de Homero. El grupo escultórico representa al sacerdote troyano del templo de Apolo Laocoonte, pereciendo junto a sus hijos. Durante la guerra de Troya este personaje fue uno de los que se opuso a la entrada del famoso caballo de madera en la ciudad, por lo que Atenea y Poseidón, dioses que eran favorables a los griegos, enviaron desde el mar a dos serpientes que asfixiaron al sacerdote y sus hijos. Dicho momento es precisamente el que se representa en la escena que contemplamos. 

ANÁLISIS FORMAL

El grupo escultórico del Laocoonte está labrado en mármol y llega a alcanzar una altura de 245 centímetros. Los personajes representados forman en conjunto una composición piramidal.

En el momento representado, observamos como el hijo más pequeño se encuentra totalmente aprisionado por las serpientes, sin capacidad de defenderse. El sacerdote está atrapado por los pies pero puede aún forcejear con sus brazos. Mientras,  el hijo mayor apenas está sujetado por las serpientes y conserva en su rostro la esperanza de poder huir del castigo divino.

Dentro del grupo se erige portentosa la figura de Laocoonte, en el centro, con su expresivo rostro de marcado acento dramático, que muestra no sólo el dolor y la agonía causada por las serpientes, sino también el sentimiento de culpabilidad por ver a sus implicados en tan dantesca escena. En su cuerpo observamos como se representa el instante exacto en que una de las dos serpientes le muerde en la cadera. Es entonces cuando desplaza la parte superior de su cuerpo hacia el lado contrario de la mordida, en un escorzo muy teatral, encogiendo el vientre a causa del dolor y depositando toda la tensión y la fuerza restante en sus brazos, únicas partes de su cuerpo que parecen oponer resistencia al voraz ataque. Las dos serpientes, que van enrocándose en los cuerpos, sirven de nexo entre los tres personajes principales y a su vez, con sus líneas curvas, dan una mayor sensación de movimiento al grupo escultórico.

RESTAURACIONES

Como ya decíamos al inicio, el Laocoonte fue encontrado en las Termas de Tito en el año 1506, e inmediatamente fue reconocido gracias a los escritos de Plinio. Desde el primer momento causó un impacto tremendo en el mundo artístico, y el hecho de que faltasen algunas partes del conjunto dio rienda suelta a la imaginación de los artistas, que realizaron diferentes interpretaciones sobre las mismas. La parte que más controversia causó fue el brazo de Laocoonte, que sufrió diversas modificaciones hasta llegar a nuestros días.

El Laocoonte en 1506, por Marco Dente
Miguel Ángel propuso, y realizó, un brazo flexionado que no se llegó a colocar en la escultura, pero que también se conserva en los Museos  Vaticanos. La primera restauración propiamente dicha fue llevada a cabo por Bandinelli, quien realizó en 1520 un brazo levemente flexionado en cera, del que conservamos una reproducción en la Galería de los Uffizi.

Reproducción de la intervención de Bandinelli
Posiblemente dicho brazo se deteriorase con rapidez, de forma que en 1532, Montorsoli realizó una nueva interpretación en terracota, con un brazo estirado y separado de la cabeza.

Laocoonte con el brazo de Montorsoli
En 1725, Agostino Cornacchini realiza una nueva versión en mármol, que sin embargo no debió agradar demasiado, pues apenas duró un siglo. También esculpió un brazo para el hijo menor, estirado, y muy similar al del padre.

Laocoonte con el brazo de Cornacchini
Antonio Canova, en 1819, realizó una versión muy parecida a la de Cornacchini, también en mármol.

Pero la historia dio un giro inesperado en menos de un siglo, pues en 1905, el arqueólogo Ludwig Pollack encontró de forma casual el brazo original en una tienda de antigüedades de la Via Labicana, muy cerca de donde, 400 años antes, había aparecido el grupo escultórico. Curiosamente, el artista que más cerca se quedó en su interpretación del brazo original fue Miguel Ángel, cuyo brazo flexionado, sin embargo, ni siquiera fue colocado en la escultura.

Entre 1957 y 1960, Filippo Magi realizó la última restauración de importancia, eliminando todos los añadidos que se hicieron desde el descubrimiento y dejando sólo las piezas originales.

INFLUENCIAS POSTERIORES

El grupo escultórico de Laocoonte y sus hijos es sin duda una de las obras más influyentes de todos los tiempos. Inspiró a los artistas del Manierismo la linea serpentinata, y la expresión del rostro del sacerdote fue tomada por escultores y pintores como el ideal a la hora de representar el rostro del mártir cristiano.

GALERÍA DE IMÁGENES


Laocoonte y sus hijos
Detalle del rostro de Laocoonte
Detalle de Laocoonte
Detalle del hijo mayor
Detalle del hijo menor

La Cámara del arte

La Cámara del Arte es un proyecto puesto en marcha por 7 estudiantes de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla. El objetivo de este blog es el de ayudar a alumnos y curiosos a encontrar comentarios e información de calidad, así como fomentar el conocimiento del patrimonio que todos poseemos y que muchas veces nos resulta desconocido.

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